El Lugar Perfecto Cap.4



EL LUGAR PERFECTO
Fic x Cap
JunDa
~Someday for Somebody~
19-03-10


CAPITULO 4: El poder de un SENTIMIENTO.


Para cuando terminé con los chibikos, la clase ya debía haber comenzado. Corrí hasta la sala de ensayos y sólo encontré a Kame con Koki y Nakamaru, ellos practicaban sus habituales actos de comedia mientras Kame era su entretenido público que se botaba en la duela de la risa.
-Chicos… ¿y la clase?-
-La cambiaron para dentro de una hora…-
-Oh~… ¿y Ueda?-
-¿Qué, te has autonombrado su nana?- No pude evitar mirar feo a Koki, tenía un mal presentimiento. –Bájale, no? Sólo bromeaba… Debe estar en el baño…-
-No, no soy su niñera… sólo necesitaba preguntarle algo… ¿y Akanishi?-
-No ha venido desde el almuerzo… estaba en el pasillo, ¿no lo viste?- Kame apenas podía hablar de la risa.
-Ah ya veo, no me fijé… iré a buscarlo…- Salí del salón; dado que en el pasillo sólo estaban Toma y Hasegawa cuando pasé, mi reocupación aumentó. En el baño no estaba ninguno de los dos. A través del espejo vi algo en el piso que me pareció familiar. Entré y lo levanté… era el pañuelo de Ueda, había sido pisado… ya que él era bastante meticuloso con sus cosas supe que algo había pasado. ¿A dónde podía habérselo llevado? De pronto recordé su discusión en el vestuario. Salí corriendo hacia allá. Por supuesto… a estas horas no hay nadie ahí, si quería hacerle algo, ése era el lugar ideal en el momento ideal. La puerta estaba cerrada… ¿me había equivocado?… No, algo en el modo en que latía mi corazón me decía que estaban ahí. Corrí a la caseta del velador.
-Hola… ¿podría prestarme la llave del vestidor? Olvidé algo ayer y parece estar cerrado…-
-Sí, pero devuélveme las llaves enseguida, está bien? Se supone que no debo prestárselas así como así…-
-Sí, ahora mismo las traigo…- Las tomé y salí corriendo de nuevo por el pasillo. Abrí con cuidado y corrí de regreso. –Aquí están… gracias…- El velador me miraba un poco sacado de onda. Corrí nuevamente. El lugar seguía en silencio. Nuevamente oía aquél ruido. Entré totalmente decidido. Akanishi tenía a Ueda contra el casillero, lo jaló con fuerza y lo sometió contra la banca sentándose sobre el él mientras sujetaba sus manos sobre su pecho dejándolo inmóvil.
-…me hiciste quedar como un imbécil frente al idiota de Taguchi…- Se inclinaba sobre él, se oía molesto.
-¡Eso no es mi culpa Jin!- Ueda trataba de levantarse pero Akanishi no se lo permitía.
-¡Ya me harté de esto!¡Ahora lo haremos a mi modo!- Sentí que la sangre se me iba a la cabeza al ver que trataba de quitarle la ropa. Ni siquiera lo pensé, me fui sobre él.
-¡Déjalo!- Lo tomé por la espalda y lo jalé hacia atrás haciéndolo caer de la banca.
-Junno…- Cuando se levantó vi que tenía un golpe cerda de la boca, su labio inferior sangraba.
-¡Taguchi! ¿Tú? ¿De nuevo?- Akanishi me miraba molesto mientras se levantaba.
-Sí, yo otra vez… y habrá una próxima y otra si no te dejas de idioteces y dejas a Ueda tranquilo de una vez por todas…-
-Jajajaja… ¿Crees que puedes amenazarme? ¿Un inútil como tú?- Se abalanzó contra mí estampándome de espaldas contra los casilleros. En verdad dolía, no de en balde Ueda tenía aquellos moretones.
-¡Jin, déjalo!…- Ueda corrió hacia nosotros y jaló a Akanishi del brazo para que me soltara.
-¡Cállate Ueda! No me vayas a salir con que ahora te gusta este idiota…-
-¿Y si así fuera, qué? Eso no es de tu incumbencia Jin…-
-Lo es porque tú y yo estamos juntos, ¿recuerdas?-
-¡No Jin! Pretendimos estarlo, pero no funcionó…- Me soltó sólo para ir hacia él.
-¡Perfecto! ¡Entonces terminemos todo aquí mismo!… volverás a estar solo y abandonado, del mismo modo en que lo estabas hasta que vine a ti…- Nunca había visto a Akanishi tan enojado. Lo empujó bruscamente haciéndolo caer para luego salir empujándome con fuerza.
-¿Ueda, estás bien?- Mi incliné para darle la mano, al ver que no se levantaba me preocupé. Me arrodillé junto a él y vi que lloraba. –No lo escuches…- Me armé de valor y lo abracé, apoyando su cabeza contra mi pecho, temblaba… sus lágrimas no se detenían. –No estás solo… yo nunca te dejaré solo…- Sus manos se aferraron con desesperación a mi brazo. Nos quedamos ahí en silencio mientras lloraba entre mis brazos.
-¿Cómo me encontraste…?- Preguntó cuando por fin se calmó.
-La verdad no estoy seguro… creo que sólo lo sabía…-
-¿Encontraste el pañuelo, verdad?-
-¿Lo dejaste ahí a propósito?-
-Sabía que me buscarías… quería que me encontraras…- Mi corazón comenzó a latir cada vez más rápido.
-En cuanto lo vi supe que algo había pasado…- Metí la mano en el bolsillo de mi pantalón y le devolví el pañuelo.
-¿Podrás perdonarme?… Por haber sido tan tonto…-
-¿A qué te refieres Ueda? No digas esas cosas…-
-Por no haber visto que tú siempre habías estado ahí para mí… siempre fuiste el único que estuvo conmigo…- Escucharlo decir eso me tomó por sorpresa. Se separó un poco de mí limpiándose las lágrimas con la manga de la sudadera, me miró tímidamente a los ojos… -Junno…-
-¿Qué pasa Ue…?- Me calló con un beso. Sentía que estaba soñando.
-Llámame Tatsuya, si?- En verdad debía estar soñando.
-¡Ah! ¡Duele!- De plano me pellizqué con fuerza el brazo para asegurarme. Su risa hizo eco en aquel lugar vacío. Escucharlo reír así me hacía increíblemente feliz. Otra vez reíamos sin razón, pero no importaba… éramos felices… juntos.

Me levanté y le di la mano, esta vez la tomó sin dudarlo un segundo. Salimos del vestidor riéndonos de Akanishi. Conociéndolo, en verdad que debía estar enojado por lo que había pasado.
-¿Te duele?- Pregunté mirando su labio.
-No mucho…- Echó a reír nuevamente. –Ah, lo siento…- Puso su dedo pulgar en mi labio inferior deslizándolo suavemente; luego lo quitó y me lo mostró, había sangre en su dedo. Por inercia me llevé la mano a la boca, pero entendí que la sangre no era mía. Me sonrojé al mirar sus labios… Todavía no podía creer que por fin los había sentido sobre los míos. Se limpió la sangre de la boca con el dorso de la mano.
-Volvamos…- Dijo con una sonrisa jalándome de la mano.

En el salón de ensayos, los cuatro estaban tonteando como de costumbre. Cuando entramos Akanishi se quedó mudo y luego se acercó a Ueda con cara de preocupación.
-Uepi, ¿estás bien? ¿Qué te pasó?- Preguntaba sujetándole la mejilla que él mismo le había golpeado.
-Sí, estoy bien… me caí…- Kame volteó a verme y luego pasó la mirada de Ueda a Akanishi.
-Ven, déjame ver…- Lo rodeó con el brazo y se lo llevó para que se sentara. Ueda me lanzó una fugaz mirada llena de desconcierto. Ninguno de los dos supimos qué hacer o qué decir.
-Voy por hielo… ¿me acompañas Taguchi?- Decía Kame al pasar junto a mí. Salimos del salón sin decirnos nada, mirándonos de vez en vez con la misma expresión de querer preguntar qué pasaba pero sin animarnos a decir algo. –Oye Taguchi…- Por fin Kame rompió el incómodo silencio que nos envolvía.
-¿Qué pasa?-
-Cuando encontraste a Ueda… ¿estaba con Jin, verdad?- Su pregunta me sacó de onda, era inútil mentirle, mi cara obviaba la respuesta.
-Sí… ¿cómo lo supiste?-
-Taguchi… si en verdad te importa tanto Ueda como pienso, será mejor que lo alejes de Jin… es demasiado inestable… emocionalmente hablando… y Ueda… lo que menos necesita en este momento es tener que lidiar con Jin. Me preocupa que pueda hacerle daño. Jin sólo lo ve como su juguete actual… Al final, al único al que puede entregarse completamente es a Yamapi… Siempre ha sido así, por eso las cosas entre nosotros no funcionaron… y tampoco lo hará con Ueda. –Sus palabras hacían eco en algún lugar dentro de mí… Sabía que tenía razón… pero no estaba muy seguro de qué debía hacer. -¿Volvemos?- Me dijo con el hielo envuelto en una toalla cuando salía de la cocina.
-Kame… tú conoces mejor a Akanishi… ¿En verdad crees que sea capaz de lastimar a Ueda?- Me quedó claro que lo que le había hecho hasta ahora era nada comparado con lo que podía hacerle.
-Aunque por el momento diga que lo ama, lo cierto es que sólo se encaprichó con él porque por el carácter dócil de Ueda Jin puede someterlo fácilmente y eso le gusta… Me temo que no renunciará a él de buenas a primeras… A diferencia de Yamapi o de mí, lo que dice le afecta a Ueda porque lo conoce demasiado bien, así que se vale de jugar con sus miedos y emociones para tenerlo bajo su control. Solía hacer lo mismo conmigo hasta que Yamapi habló conmigo y me hizo salir del agujero donde Jin me mantenía… Aún cuando eso significó que ellos se pelearan. –Después de lo que dijo muchas cosas se volvieron claras en mi cabeza… La separación entre Kame y Akanishi… la pelea con Yamashita… el por qué de su enojo cuando se enteró de lo de Ueda con Nishikido… Su actual actitud tanto con Kame como con Yamashita… Y todo me hacía concluir lo mismo: Akanishi estaba mal de la cabeza.

Kame abrió la puerta y caminó hasta donde estaban Ueda y Akanishi… disimuladamente se interpuso entre ellos con el pretexto de ponerle el hielo en la mejilla.
-Oye Taguchi, sirve de algo… ven acá y sujeto esto…- Al instante comprendí lo que intentaba. Me apresuré y cambié lugares con él.
-Kazuya… también yo estaba aquí, ¿sabes?- Le decía siguiéndolo con la mirada.
-Sí, pero a ti te necesito acá para seguir ensayando.- De mala gana se levantó y caminó hacia él. Koki y Nakamaru se limitaron a observar como hacían a menudo… Koki porque no podía meterse en las cosas entre AKame  porque ambos eran sus amigos y Nakamaru porque simplemente no intervenía en los asuntos de los demás a menos que pudieran afectar al grupo… Yo usualmente tampoco me metía, aún cuando la mayoría de las veces estaba de parte de Kame, por temor a las represalias de Akanishi… y Ueda no se metía porque decía que no le importaba. Aún así, últimamente los piques entre Kame y Akanishi se habían vuelto frecuentes y aunque todos sabíamos que era debido a su relación pasada, preferíamos evitar mencionarlo porque sólo empeoraba las cosas.
-Gracias Junno…- La voz de Ueda recuperó mi atención alejándome de Kame y Akanishi.
-Ah, no hay de que… Tatsuya…- Sentía raro llamarlo así, después de todo, él seguía siendo mi senpai. De nuevo sonreía, eso me dio gusto.

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