Canción de Amor (AKame)



Canción de Amor.
One-Shot
AKame
~Neiro / KAT-TUN~
09-05-10
To: Johnnys Himitsu


Aquella vez no pudimos despedirnos siquiera… Ya había pasado  un mes desde aquella noche en la que dijiste “tea amo” con tanto sentimiento, pero aún ahora tus palabras siguen flotando en mi cabeza… Sí, habíamos hablado ya varias veces desde esa última llamada… pero por alguna razón, parecía no ser lo mismo… yo usualmente no estaba solo, y ambos estábamos tan ocupados que apenas podíamos dormir… 

¿Estarás bien?. ¿Tendrás frío al despertar?, ¿Reirás tan libremente? Si hubiera sabido que esa sería nuestra última conversación, te hubiera dicho tantas veces que te amaba, te hubiera dicho todo lo que sentía… te hubiera dicho tantas cosas… justo cómo lo habías hecho tú… ¿es que acaso ya lo sabías?…

Siempre era tan idiota… ahora era demasiado tarde para darme cuenta… estabas extraño esa noche… parecías al borde de las lágrimas… yo lo sabía… y aún así no me di cuenta… saqué mis propias conclusiones… pensé solamente en mí mismo… debiste haber estado sufriendo mientras yo bostezaba sin saber nada en absoluto… Pero, algo estaba mal en todo esto, por qué si lo sabías, si sabías que me iría al día siguiente… ¿por qué no fuiste a despedirme? ¿Por qué casi no me habías llamado en estos días? ¿No podías? ¿No querías? O era más bien que ¿no te lo permitían?

Estaba solo, del otro lado del mundo, sin ti… sin saber cómo te sentías… ¿también me extrañabas? ¿me necesitabas tanto como yo  a ti? ¿Siquiera pensabas en mí? ¿Me recordabas?

Sí… todos creían que yo era quien siempre llevó nuestra relación, pensando que yo era un gran sujeto… tan confiado, tan seguro, tan orgulloso… pero todo eso no era más que la fachada que el mundo conocía de mí… y tú lo sabías… siempre fui el débil, el tonto… era yo quien se sentía desprotegido… quien gritaba por atención… quien necesitaba cariño… y tú me habías aceptado cómo era… y me habías tomado entre tus brazos y habías decidido amarme… A pesar del tipo de persona que en realidad era, tú me amabas de un modo tan puro y verdadero que casi me parecía una ilusión.

Pero ahora parecía que por fin estaba por despertar y no me gustaba para nada la realidad… Ni siquiera podía comunicarme contigo desde hacía tres días… ¿Acaso te había sucedido algo? Mis miedo y preocupaciones comenzaron finalmente a hacerse visibles, pero so pretexto de que todo lo de la promoción y los conciertos habían sido mucho más pesados que en Japón, nadie había preguntado nada más allá.

Ese día por fin respondiste, pero no fue tu voz la que escuché del otro lado del teléfono… era Tegoshi quien había contestado… ¿Qué demonios hacías con ese mocoso a las dos de la mañana? Sí, estaba celoso… tan celoso que ni siquiera podía pensar con claridad… para cuando me di cuenta ya estaba reclamándole mil y un cosas… a pesar de su infantil apariencia, Tegoshi poseía un carácter mucho más fuerte que el mío, así que cuando menos pensé, era yo el que recibía insultos y gritos… los cuales terminaron cuando me colgó el teléfono.

¿Te habías enojado? Ni siquiera hiciste por llamarme y aclarar las cosas… y yo comencé a pensar más y más al respecto… ¡Pero que tonto que era! ¿Cómo no me di cuenta? Ustedes estuvieron trabajando juntos en el drama con Uchi…. ¡Lo sabía! Fue extraño cómo habían terminado acercándose tanto en tan poco tiempo, como cada vez llegabas más tarde a casa, que siempre estabas cansado, que hablaras tanto de él… ¿Cómo no me di cuenta de que Tegoshi había comenzado a gustarte? Pero si era así… ¿por qué habías permanecido conmigo? Diciéndome que me amabas… que era tu todo…

Un mes más pasó mientras me torturaba a mi mismo al pensar que habías fácilmente ocupado mi lugar con alguien más… ¿en verdad lo habías hecho?… Mi corazón se llenaba de más y más heridas… si mis miedos eran reales, entonces yo ya no tenía un lugar al cual volver… ¿qué pasaría conmigo de ahora en adelante? ¿qué debía hacer?

Al final dejé de intentar llamarte, de todos modos no respondías el teléfono… por Nakamaru y Ueda sabía que estabas bien, eso para mí era lo importante… Seguía sintiendo que algo no estaba bien, pero si no me dejabas llegar a ti, ¿cómo podía saberlo?

Los días seguían pasando convirtiéndose en semanas… Agosto había llegado antes de lo esperado… permanecí a solas en mi habitación, había soñado algo horrible y simplemente quería quedarme ahí y llorar… el ventilador giraba incesantemente provocándome un dolor de cabeza que comenzaba a volverse insoportable… Los boletos de avión fechados a 9 de mayo me arrancaban lágrimas entremezcladas con sonrisas, si no me hubiera ido ese día, esos boletos nos hubieran llevado a un lugar sólo nuestro… pero ahora ya no valían nada. Y tras haberlos guardados por tanto tiempo, esa mañana terminaron hechos pedacitos entre mi cama y mi desesperación.

A estas alturas, seguramente el World Tour estaba por llegar a su fin, ¿no?… ¿Dos semanas? ¿Una semana? A mí sinceramente ya me daba igual, sin ti, el grupo, la agencia, mi vida entera, todo carecía de significado… y tú seguías en algún lugar lejos de mí… donde ni siquiera podía alcanzarme el sonido de tu voz.
Ya no sabía ni qué día era… Mi celular sonaba en alguna parte… el ruido me molestaba… además probablemente sería Ueda… ya era el único que me llamaba seguido y aunque me hacía feliz, no era él con quien quería hablar… Pero para mi total sorpresa, no era su nombre sino el tuyo el que aparecía en la pantalla.

Algo estaba mal… lo supe apenas respondí… el nudo en tu garganta te dificultaba hablar con claridad… Entre uno de tus silencios y el ruido que te rodeaba, reconocí un sonido que ahora me resultaba de lo más familiar… ¿Podría ser acaso que estuvieras a menos de dos cuadras de donde yo estaba? La sola posibilidad fue suficiente para que mi cuerpo entero reaccionara, no habían pasado ni tres minutos desde que estabas al teléfono y yo ya estaba en el elevador esperando a que la puerta se abriera para echar a correr hasta la cafetería donde casi podía jurar que estabas. No te dije nada, sólo te mantuve en la línea para escuchar lo que había a tu alrededor y asegurarme de que estaba en la dirección correcta.

La fachada verde olvido con amplios ventanales, que tantas veces antes había visto por las mañanas al salir a correr se alzaba frente a mis ojos… desde donde estaba podía escuchar aquella musiquita de la heladería de la esquina… ¿Dónde podías estar? Comencé a mirar a todos a mi alrededor… definitivamente no estabas ahí… tras un breve silencio rompiste en llanto… entonces lo oí… fuerte y claro… el agua de alguna fuente caía cerca de donde estabas… miré hacia enfrente… de espaldas a mí, sentado en cuclillas mientras levantabas una hoja seca del piso… Ni siquiera pensé lo que hacía, sólo corrí entre los autos… parecías destrozado cuando te colgué, aferrando con todas tus fuerzas el celular entre tus manos mirando el cielo como esperando un milagro… Sólo tenía una cosa en mente: quería abrazarte.

Tus ojos me miraban estupefactos cuando te giraste resignado para volver… yo sólo corrí hasta donde estabas y te tomé con fuerza entre mis brazos… esta sensación… Tenerte así era todo lo que me hacía sentir vivo. Sentir tu tibia respiración en mi cuello… el tacto cálido y suave de tus manos sobre mi espalda mientras te aferrabas a mí… el olor dulce de tu cabello… la fragilidad de tu cuerpo contra el mío… y ese sabor que tanto amaba… tus labios seductores y tiernos que me hacían perderme en ti… eras tú… mi razón de ser… la piedra sobre la que me sentía seguro para no caer en el vacío y la oscuridad que era mi vida… eras tú… mi principio y fin… el aire que respiraba… mi sueño… mi pasado… mi futuro… mi amor… eras tú… mi todo.

“¿Estoy soñando?”, te dije cuando por fin pude hablar… Negando suavemente, pusiste, como tantas otras veces, tus manos sobre mis mejillas, un poco por detrás de mis orejas, justo antes de sellar mis labios con un beso… ¡No eras un sueño!… En verdad estabas ahí… estabas justo ahí… a mi lado… ¿Cómo?… ¿Por qué?… En verdad no entendía nada… y creo que ya no me importaba entender… al ver tus ojos me di cuenta de todo… sí, algo había pasado… pero en nada se acercaba a lo que yo había estado pensando… por alguna razón ajena a ti, no habías podido estar en contacto conmigo… pero nada había cambiado entre nosotros… nuestro amor seguía siendo más fuerte que el tiempo y la distancia… incluso se había vuelto más grande.

Si esto era o no cosa de él, no me importaba, no había nada que quisiera más en este mundo que estar contigo y estaba dispuesto a enfrentarme a él con tal de estar a tu lado.
“¿Vendrás conmigo?”, preguntaste tímidamente… Sólo tomé tu mano… la luz de tus ojos era la guía que necesitaba… para encontrar nuevamente el camino de vuelta a casa… ese camino que se escondía en el sonido de tu voz.

Sí… tu voz me mostraba el camino… a través de mis miedos e inseguridades… a través de este enorme mundo… Nuestra historia simplemente no tenía final.

Y te amé… con toda la pasión reprimida… con cada centímetro de mi cuerpo… te amé como si fuera la primera y última vez que te tenía…

A la mañana siguiente caminábamos por el aeropuerto de Narita… teníamos un concierto que dar… Tenía un grupo al cual volver… amigos a los que quería ver… fans a las que debía compensar por mi larga ausencia… pero sobre todo… te tenía a ti a mi lado… y eso era lo único que necesitaba para ser feliz.

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