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Una gota de color. (YamaChii)



Título: Una gota de color.
Autor: Lilith
Pairing: Yamada + Chinen
Fandom: Hey! Say! JUMP
 ~Memories- Hey! Say! JUMP~
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai, Angst, Escolar, AU
(N/A: Historia paralela del fic "La Música Perfecta" ^^b)





-Qué vas a hacer durante las vacaciones, Yama-chan?...- Su pregunta me tomó por sorpresa, lo cierto es que no tenía ni la más remota idea de los planes que tendría mi familia, si es que había algunos; hacía mucho que no íbamos todos juntos durante las vacaciones de verano, por lo general mi hermana mayor y yo terminábamos yendo a casa de la abuela en Hokkaido, mientras mi hermana menor y mi madre se quedaban en casa con mi papá saliendo de vez en cuando de paseo. Yuto por el contrario no salía a ningún lado en esa época porque eran sus primos quienes venían de visita.

-Mmm... yo también me lo pregunto... mis padres no han dicho nada al respecto, por qué?, tienes alguna idea?...- A veces se le ocurrían cosas tontas pero que siempre resultaban geniales y la verdad es que este verano no me llamaba en lo más mínimo pasar todo el tiempo con mi hermana.

-Es que Kame-chan me llamó esta mañana, parece que pasará las vacaciones en mi casa, viene con un amigo suyo, parece que su amigo conoce a alguien que tiene una banda, dijo que eran geniales, creo que darán un concierto la próxima semana y quería saber si... quieres ir conmigo... Qué dices?- Ahí estaba de nuevo esa carita de cachorro abandonado que me ponía siempre que en realidad quería algo y no sabía como pedirlo.

-Ok... Sí estoy aquí para entonces, iré contigo al dichoso concierto... Pero que quedé constatado que sólo me estás utilizando porque sabes que tu primo no te va a hacer caso porque estarán ahí sus amigos...-

-Cómo lo supiste?!!!- Abrió los ojos como platos. Era tan fácil hacerlo tener esa reacción, a veces me preocupaba que fuera tan inocente.

-Es que siempre eres demasiado obvio... todo se te nota a través de los ojos...-

-En serio?!!!- Corrió al baño para mirarse en el espejo.

-Jajajajaja... no tienes remedio, sabes?!-

-De nuevo me estás tomando el pelo, verdad?-

-No... sólo hablaba en lenguaje figurado...- Seguimos otro rato haciendo el tonto hasta que el sol comenzó a descender y se hizo hora de que mi mejor amigo volviera a casa, así que lo acompañé a la estación del metro y nos despedimos como de costumbre con uno de sus chistes malos que extrañamente sí eran graciosos, sólo por el hecho de que él los contara. Cené y me dormí, Yuto vendría por mí a medio día para ir al parque de diversiones. A veces me costaba creer que sólo le gustaba ir por los granizados que vendían en la fuente de sodas. Pero como siempre nos divertíamos como locos estando ahí, nunca le decía que no.

-Ohayoooou~!- Escuché fuerte y clara su voz desde la banqueta. Entreabrí los ojos enojado porque llegaba mucho antes de la hora acordada y yo moría de sueño, pero al ver qué hora era en mi celular, hasta me caí de la cama del susto. Me levanté corriendo y me medio vestí mientras me lavaba los dientes. Tomé mi gorra favorita y bajé a toda prisa.

-Ya me voy mamá!...-

-Que te vaya bien, Ryo-chan!- Cerré la puerta al salir y bajé la cabeza uniendo ambas manos a la altura de mi cara para pedir perdón.

-Gomen, gomen... No me fijé que la hora de mi despertador estaba mal...-

-Jajajaja... ven...- Yuto se me acercó al ver que no me movía y me quitó la gorra, estaba muerto de risa. Por las prisas ni siquiera me miré en el espejo antes de salir como de costumbre, así que no me fijé que tenía un calcetín en la cabeza, el cual seguramente estaba en la gorra y yo ni cuenta me di.

-Oh... Gracias...- Me metió el calcetín en el bolsillo de la bermuda. Me alegré de que al menos estuviera limpio, aunque creo que no hubiera podido sonrojarme más de lo que ya estaba en ese momento aún si hubiera estado sucio.

-Yama-chan siempre es lindo, ne?- Las risitas que respondieron su pregunta me hicieron mirar enseguida en dirección a donde él miraba. Me sentí mal, pero es que era tan pequeña que ni siquiera había reparado en su presencia. -Yama-chan, te presento a Chinen Yuri... Yuri-chan, este es Yama-chan, Yamada Ryosuke, mi mejor amigo desde el jardín de niños...-

-Mucho gusto, soy Chinen Yuri...- Todo en ella era adorable, incluso su vocecita dulce y aguda.

-Lo mismo digo...- Su enorme sonrisa me cohibió.

-No te molesta si va con nosotros?...-

-No, no, para nada!... está bien... nos vamos?- Me pregunté si sería su prima o algo así, debía estar en la escuela elemental a juzgar por su apariencia, sobre todo por su estatura. Llevaba unos tenis rojos y un short color caqui con una playera a rayas rojas con blanco, su carita quedaba parcialmente cubierta por el sombrerito pescador blanco que traía para cubrirse del sol. Caminaba sujetándo la mano de Yuto, era lindo verlos riendo de ese modo. Yo caminaba uno o dos pasos detrás de ellos. Todavía me sentía adormilado pero sentía la necesidad de verme bien ante la carita que de vez en vez me miraba sonriente ante los comentarios de mi amigo.

-Yamada-kun, podemos detenernos para comer algo cuando lleguemos al parque?-

-Yamada está bien, no necesitas ser formal, de acuerdo?... y claro! Yo también tengo mucha hambre...-

-Yuto! Yuto! Dijo que sí!... Lo tomó de la mano y comenzó a saltar de la felicidad. Caminamos hasta la parada del autobus, para nuestra suerte no tardó mucho, así que pronto llegamos a nuestro destino. Los dos estaban realmente emocionados, así que tuve que correr tras ellos para alcanzarlos en la entrada.

-Que rico~!!!- Decían los dos a coro mientras se comían los emparedados que habíamos comprado. Era divertido verlos comer, eran como un par de niños pequeños. Aunque por lo general Yuto siempre era hiperactivo y bromista, al lado de la pequeña se volvía aún peor, así que no me extrañó haberme quedado dormido cuando veníamos de regreso, me habían dejado completamente exhausto.



Para cuando Yuto me despertó, ya sólo veníamos nosotros en el autobus.

-Y Yuri-chan?-

-Su madre lo iba a esperar en el centro comercial...-

-Oh...- Bostecé y me acomodé en el asiento volviendo a cerrar los ojos. -Gomen...- Me froté los ojos pues aún me sentía adormilado y no le había puesto realmente atención.

-Sigues más dormido que nada, Yama-chan...- Se reía de mí jugando con mi cabello, acomodándolo en su lugar pues estaba todo despeinado por haberme dormido recargado en su hombro.

-Supongo que la verás cuando llegues a casa, verdad?-

-A quién?... Sigues dormido, Yama-chan?-

-No, ya desperté... Como que a quién?!... pues a Yuri-chan!... Se estará quedando en tu casa por las vacaciones, no?-

-Jajajaja...- Que estallara de ese modo a carcajadas me pareció muy extraño. -De qué hablas, estupidin?... Cuando dices "Yuri-chan", te refieres a Chinen?-

-Pues claro!... Ni modo que a quién más... Por cierto, es tu prima? Tu sobrina?... Nunca me habías hablado de ella... es adorable...-

-Jajajajaja... Dame un segundo... Jajajaja-

-Deja de reírte!...-

-Es que... no, Yama-cha, esta vez si que me dijiste "quítate que ya llegué" en grado de ocurrencia por no decir que tontez!... Jajajaja-

-Deja de reírte y dime a qué te refieres!...-

-Jajajajaja!... Es que... Cómo pudiste confundir a Chinen con una niña?!... Jajajaja-

-Eh?!- Después de otro ataque de risa de casi cinco minutos, nos bajamos del autobus en la parada intermedia a nuestras casa. En cuanto vio otra vez la expresión de "de qué demonios hablas?!" en mi rostro, echó a reír hasta que terminó en el piso llorando de la risa. Una vez que pudo controlarse me contó que mientras iba a su casa el día anterior, escuchó algo extraño cerca del parque que estaba a un par de cuadras de su casa, y con lo metomentodo que era, no me costó creerle que hubiera ido a ver qué era todo aquel alboroto; me imagino la cara que debio poner al ver a un grupo de chicos de prepa molestando a alguien tan pequeño e indefenso. Lo que si me sorprendió fue que se las ingeniara para salvarlo sin salir lastimado. Fue entonces que conoció a Chinen. Quien, en efecto, era un chico y, aunque me costaba creerlo, tenía nuestra edad y al parecer se había mudado a la ciudad hacía poco desde Osaka. Eso sí que fue difícil de creer: me había estado cohibiendo del cómo me miraba un chico. Ahora iba rumbo a mi casa sintiéndome un completo idiota por haber incluso pensado que era linda.



Yuto me llamó varias veces para que salieramos esa semana, pero no quise; sabía que Chinen estaría ahí y aún no me sentía listo para enfrentarlo, y menos si a Yuto se le había ocurrido la maravillosa idea de contarle lo que había pasado por mi cabeza durante toda esa tarde en el parque de diversiones. Por fin llegó el tan esperado viernes. Por los miles de mensajes que Yuto me había enviado el día anterior, sabía que su "adorado" primo ya había llegado y que el amigo que venía con él se llamaba Yamashita, que era un sujeto realmente genial y agradable y que habían estado de lo más divertidos jugando baseball hasta entrada la noche los últimos días. Sinceramente no estaba muy convencido de querer ir con él al dichoso concierto pero se lo había prometido, y aunque rogué a mi madre que me enviara a casa de la abuela esa mañana, se negó a que me fuera yo solo, pues mis hermanas se habían ido hacía ya un par de días porque yo había dicho que tenía planes con Yuto y que no quería ir. Así que estaba en mi cama envuelto en las cobijas como gusano dando vueltas de lado a lado pensando cómo safarme.

-Oyeeee!... Yama-chan!...- Escucharlo me sorprendió tanto que no medí distancia y terminé en el piso sin poderme levantar o sobar porque mis brazos estaban atrapados dentro de las cobijas.

-Yuto!!!... Ayúdame~!!!- Le grité con todas mis fuerzas. Obviamente en cuanto me vi libre, lo estrangulé por haberse muerto de risa por más de diez minutos cuando entró a mi cuarto en vez de haber corrido a ayudarme. Y como me imaginaba, terminé siendo arrastrado por él hasta una zona adinerada de mi distrito, que era donde supuestamente estaba la casa del amigo del amigo del amigo de su primo. Me costó entenderlo al principio, pero cuando llegamos y Kamenashi me presentó al tal Yamashita, él nos presentó a Ryo, su amigo de la infancia y a Okura, amigo de éste y el dueño de la casa. Aunque llegamos un tanto temprano, el lugar ya estaba lleno de gente que reía y conversaba mientras bebían dispersos por el enorme jardín trasero y la planta baja de la casa. Todos estaban ahí por el cumple de Kamenashi, pero realmente nadie sabía ni siquiera quién era el cumpleañero, así que la situación me era divertida. Pronto entendí que la mayoría estaban ahí sólo por escuchar a la banda de Ryo, así que me entró la curiosidad por ver qué tipo de música hacían como para atraer a esa cantidad de personas, que conforme fue pasando la noche había aumentado considerablemente.

-No es tu celular?-

-Oh!, es cierto!...- Sonrió al ver quién le llamaba y lo perdí de vista por un momento. Me quedé ahí en la salita junto a la escalera porque no había tanta gente como en el patio trasero, que era donde habían montado un pequeño entarimado a modo de escenario y donde en ese momento un chico bajito que usaba lentes de nerd y ropa estrafalaria hacía de DJ.

-Hola, Yamada!- Reconocí su vocesita de inmediato.

-Oh!, Chinen-kun... Hola!- Sentí que el estómago se me subió a la garganta de golpe cuando lo ví. No pude evitar sonrojarme un poco al verlo a los ojos porque me sonreía de un modo difícil de explicar.

-Lo siento, creo que olvidé decirte que Chinen vendría... no fue a propósito, es que al verte en el piso retorciéndote como lombriz me dio tanta risa que se me olvidó...- Como era de esperarse, el pequeño echó a reír mirándome divertido, seguramente imaginando aquella escena.

-Y supongo que era necesario que lo dijeras justo en este momento, verdad?- Lo miré con cara de "me las vas a pagar".

-Oye! Yuto-kun, puedes venir un momento?- Su primo lo llamaba desde la puerta de la cocina.

-Ya vuelvo!...- Como de costumbre, mi amigo salió corriendo moviendo la cola como si fuera un cachorro al que le abren la puerta para dar un paseo, siempre se portaba así cuando estaba con su primo. Era bastante gracioso verlos. Aunque se llevaban ocho años, no era muy difícil preguntarse si acaso no tenían la misma edad. La diferencia es que al menos Kame sí contaba chistes graciosos y era realmente bueno haciendo imitaciones.

-Yamada...- El tono en que me habló hizo que me girara enseguida para verlo. Seguramente Yuto le había dicho todo y estaba molesto conmigo.

-Sí?...-

-Este... yo... quisiera preguntarte algo...- Jugaba con sus dedos meciéndose sobre sus talones.

-Qué cosa?- Cada segundo me ponía más nervioso.

-Yo... me preguntana si...- Levantaba fugazmente la mirada para ver si lo miraba, pero en cuanto se encontraba con mis ojos volvía a agachar la cabeza. Se quedó inmóvil un momento. -Te caigo mal?- Su carita llena de angustia me partió el corazón. -...es que desde que me volví amigo de Yuto tú no has querido salir con él ni una sola vez y por lo que me ha platicado siempre estaban juntos... Perdóname!... No quiero que su amistad se arruine, así que no volveré a salir con Yuto si ustedes tienen planes!...- Dijo todo tan rápido que sinceramente me tomó por sorpresa. En primera porque había dado en el clavo, al menos en cierto modo; y en segunda porque parecía que había hecho algo imperdonable y que echaría a llorar de un momento a otro.

-Eh?!...- Cuando menos pensé sus lágrimitas ya habían zurcado silenciosa y lentamente sus mejillas, pero no me quitaba la mirada de encima como si esperara mi respuesta para poder reaccionar. -...N-no! Te equivocas!... Al menos en la mayoría... Si bien es cierto que no he salido con Yuto porque sé que estarás ahí...-

-Entonces si te caigo mal?!- Estalló en llanto tras decir aquello.

-No! No! No!... No llores, sí?!... No me caes mal... al contrario...- Me sentía mala persona viéndolo llorar así sin hacer nada, además de que algunas personas alrededor me miraban con ojos de pistola matona. Lo tomé de la mano y eché a correr hacía el jardín de enfrente. No dejó de sollozar hasta que lo senté en la banquita de madera junto a la fuente, lo más alejado de los mirones y lo abracé. -Lo siento... por mi culpa hice que te sintieras así...-

-No, no te disculpes... Merezco que me odies por robarte a tu mejor amigo...-

-Jajajaja no seas tonto!... Si te estaba evitando no fue por nada relacionado con Yuto...- Me miró con expresión de "no entiendo nada". Al menos había dejado de llorar. -Toma... Si Yuto ve esas lágrimas me mandara a casa de mi abuela de una patada...-

-Gracias...- Tomó mi pañuelo y se limpio la cara. -Etto...-

-Qué pasa?-

-Si dices que no era por Yuto... entonces por qué me estabas evitando?-

-Ejem...- No podía decirle. Yuto no le había dicho nada y yo no sabía como decírselo sin ofenderlo. -Por una tontería que pensé...-

-Respecto a mí?- Asentí tímidamente. -Podría ser que tú también pensaste que era una niña?- Creo que mi reacción hizo más que obvia la respuesta, pero en vez de enojarse, se rió. -No te preocupes por eso... sucede la mayor parte del tiempo... a menudo me confunden con mi hermana mayor...- Miró al cielo y suspiró. La luna estaba a un par de días de ser luna llena y las estrellas se veían hermosas, así que era algo lindo para contemplar. Mi corazón latió deprisa al ver su sonrisa mientras me miró con los ojitos aún llorosos. -Sabes?... No podía dormir sólo de pensar que pudieras odiarme... porque la verdad es que me gusta mucho Yama-chan...- Tontamente parpadeé atónito un par de veces, muchas en realidad. No sabía qué decir. El extraño silencio se rompió con la música que se escuchó de pronto. -...me divertí mucho aquel día, ustedes son los primeros amigos que hago aquí, así que ambos me gustan mucho... no quería que se pelearan por mi culpa...- Por primera vez sentí eso de "tocar el cielo para después besar el suelo", justo así me sentí en ese momento. Aún cuando no entedía la razón, me sentía desilucionado por oír que le gustaba del mismo modo que Yuto. ¿Pero qué demonios estaba pensando? Claro que no se refería a esa clase de "gustar".

-Tú también me agradas mucho... Perdóname por el malentendido y por haberte hecho sentir mal...-

-No, ya no importa!... Podemos ser mejores amigos a partir de ahora?-

-Por supuesto!-

-Entonces puedo estar con Yama-chan todo el tiempo?-

-S-sí...- La forma en que me miraba y me sonreía me hizo sonrojar. Su rostro era tan brillante como los destellos que decoraban el cielo en ese momento.



Los días pasaron rápidamente convirtiéndose en semanas. Las vacaciones terminaron más pronto de lo que hubiéramos querido pero habían sido las mejores de toda mi vida gracias a mis, ahora, dos mejores amigos. Comenzamos nuestro segundo año de escuela; nunca me imaginé que estaríamos juntos durante la secundaria ya que al parecer él seguí asistiendo a su vieja escuela. Nuestra amistad se volvió aún más grande, nuestro recuerdos más numeroso y mis sentimientos más fuertes. En algún momento durante nuestro último año había empezado a ver a mi pequeño amigo de un modo diferente. Traté de convencerme a mí mismo de que era sólo cariño, pero no tenía caso mentirme a mí mismo, no cuando mi corazón latía como loco cada que me abrazaba, cada que se dormía sobre mi hombro, cada que se me colgaba por la espalda, cada que me sonreía de ese modo cuando me descubría mirándolo, cada que me compartía de su almuerzo, cada que acercaba tanto su rostro al mío para "mirarme de cerca" cuando me preguntaba algo... simplemente, no podía controlar los latidos de mi corazón cuando estaba cerca de mí. Pero no podía decirle a nadie lo que sentía, sobre todo a él. Lo había visto tantas veces rechazar a los chicos más populares cuando se le declaraban, así como a chicos y chicas de otras escuelas, que simplemente me dio miedo que todo cambiara entre nosotros si le decia. La sola idea de que se alejara de mí me helaba la sangre y me hacía tener pesadillas. No. Prefería mil veces seguir queriéndolo en secreto que perderlo para siempre.



Apenas si había dormido aquella noche. Estaba tan feliz porque ahora sí estaríamos en el mismo salón en la preparatoria que no había podido conciliar el sueño por estar pensando un montón de cosas sin sentido acerca de nosotros, después de todo, me emocionaba mucho el que ya no seríamos sólo compañeros de escuela, por primera vez el término "compañero de clase" me puso nervioso. Yuto hablaba como perico, por alguna razón no le paraba la lengua desde que entramos al auditorio, pero ni siquiera podría decir que me molestaba porque muchas de las cosas que decía eran realmente graciosas. De pronto anunciaron lo del discurso de Bienvenida por parte de los alumnos de primer año y llamaron al chico que había sacado las mejores calificaciones en el examen de ingreso. Empezamos a bromear sobre su aspecto de nerd, pero fue toda una sorpresa verlo porque no tenía nada que ver con lo que Yuto decía. Pero realmente nada de lo que pasaba ahí dentro me importaba realmente. Me preguntaba si habría pasado algo, Chinen no es del tipo de los que suelen llegar tarde a algún lado. Al ver que la puerta se entreabría mi corazón comenzó a latir como loco, sabía que esa sonrisa boba estaba de nuevo en mi cara. Lo vi escabullirse silenciosamente hasta las sillas del grupo D y ahí se quedó sentadito para no llamar la atención.

-Yuto... Yuto!-

-Qué?- Estaba como lelo con la boca abierta observando al chico mientras hablaba.

-Ya llegó Chiinen... pero se quedó con los del D, supongo que para evitar que los profesores lo vean y lo castiguen... Me estás escuchando?-

-Sí, sí... No debe ser divertido pasar el primer día de clases castigado...- Este chico no tenía remedio, pero de cierto modo lo entendía. Muchas veces yo tenía la misma expresión mientras veía a Chinen. Podría ser que a Yuto le gustase el chico que estaba al frente?... Aprovechando que todos se habían puesto de pie para recibir a la Directora, Chinen corrió hacia nosotros y se sentó a mi lado aferrándose con fuerza de mi brazo.

-Por qué llegaste tan tarde?-

-Llegó a mi casa alguien a quien hacía mucho que no veía, estuvimos recordando viejos tiempos, así que cuando menos pensé ya era tarde y salí corriendo...-

-Oh... entonces tienes visitas?...-

-Sí, de Osaka... Qué le pasa a Yuto?-

-Creo que vio algo difícil de creer...- La carita que puso me hizo reír, pero no quise decir más. Pronto estuvimos por fin en nuestro salón.



Los días continuaron. Pronto llegó la semana de demostraciones culturales para que eligiéramos club, pero yo no estaba muy interesado en esas cosas, tenía sólo un objetivo en mente: entrar al equipo de soccer. El chico del discurso estaba en la cancha haciendo dominadas con el balón cuando yo llegué.

-Hola... soy Yamada...-

-Yo soy Keito... Okamoto Keito, lo siento, aún no me acostumbro otra vez a esto de la etiqueta...- Entendí a lo que se refería, tenía un acento chistoso y lo había escuchado hablar en inglés con algunos profesores, ya había supuesto que no habiá estado en el país.

-No te preocupes, mi nombre es Ryosuke, puedes llamarme así si te es más fácil... también quieres entrar al equipo?-

-Sí, creo que después de la música, lo que más me gusta es el fútbol... Pero como no hay club de música, tendré que apostar a la segunda opción...- Me pasó el balón. Comenzamos a hacer un par jugadas. Era realmente bueno y me resultaba fácil acoplarme a él para jugar.

-Ey! Son buenos... Cómo se llaman?- Alguien llegó corriendo hasta donde estábamos.

-Yo soy Yamada, de la clase 1-B...-

-Okamoto... 1-A...-

-Yo soy Senga Kento, de 2-B... juego de defensa central...- Se veía agradable. -El chico que está allá es Yabu, el capitan, es de 3-A...- Agregó al notar que lo miraba; había sentido que alguien se me quedaba viendo desde esa dirección, así que volteé.

-Me dijeron que pronto tendrían una prueba de aptitudes para reclutar nuevos miembros... cuándo será?- La voz de Keito me trajo de vuelta a la conversación.

-Sen-chan!- Un par de chicos lo llamaban desde las gradas. Parecía que también estaban en el equipo porque cargaban mochilas para deportes.

-Taa-kun, deja de presionar, ya voy!...Hoy!... Después de clases... como a eso de las 6:00... los estaremos esperando!...- Echó a correr hacia donde estaban sus amigos diciéndonos adiós con la mano. De alguna manera se parecía mucho a Yuto.

-Bueno, creo que nos veremos más tarde, Yamada-kun...-

-Sí, no lo olvides... A las 6:00...- Nos despedimos. Corrí de regreso al salón para contarles a mis amigos. Los dos aceptaron ir a ver la prueba. Pero al final Yuto no pudo ir. Lo habían elegido como encargado de los de primero en el club de teatro, así que sólo estaba Chinen en las gradas cuando volteé desde la cancha. Como era de esperarse, el Capitán nos eligió como titulares para el equipo, cosa que aunque a nosotros nos hizo felices a varios de los reservas no. Desde entonces Keito y yo nos hicimos buenos amigos, Chinen también se llevaba bien con él, por lo que a menudo estábamos juntos después de las prácticas. Sin embrago, al parecer a Yuto no le caía bien, porque siempre que Keito estaba ahí, él prefería hacer otras cosas; además de que empezó a estar muy ocupado con asuntos del club, así que cada vez lo veía menos después de clases. Los días pasaban y las cosas seguían divertidas con Chinen y los chicos del equipo, pero había empezado a extrañar a mi mejor amigo. Después de todo, era la primera vez que pasaba tanto tiempo sin hacer nada con Yuto.



Comencé a sentirme estúpido. Por alguna razón había empezado a sentir celos de mi mejor amigo; no sabía el por qué, pero en los últimos días Chinen y Yuto habían empezado a estar siempre juntos, fue como en aquellos tiempos cuando Chinen siempre andaba de aquí para allá detrás de él y aunque sabía que estaba mal, me molestaba cada vez más la forma en que se llevaban.

-Han visto a Chinen?- Le pregunté a dos de los chicos que estaban con él en el club.

-Se fue a buscar a Nakajima hace un momento...- Dijo el más alto, creo que su nombre era Yuma, tras lo cual se llevó tras bambalinas las cosas que iba cargando, la verdad es que siempre he sabido que no le caigo bien, por eso no nos dirigimos la palabra a menos que sea necesario; a veces me da la impresión de que siente algo por Chinen, así que supongo que es natural que nos odiemos, después de todo, somos rivales.

-Sí, últimamente siempre están juntos después de clases, no lo has notado?... Yuri y Yuto se han estado saltando las actividades del club últimamente pero nadie les dice nada porque siempre hacen todo lo que les toca... Mira que cosas... todo este tiempo pensé que lo hacían para irse contigo pero supongo que me equivoqué, verdad?...- Era obvio que el comentario de Ryutaro era completamente malintencionado, pero aún así lo que dijo me dolió. Este chico siempre se comportaba muy raro, así que ni siquiera quise darle importancia como para responderle algo, simplemente me di media vuelta y me fui del auditorio. Ya me iba a mi casa cuando recordé que había olvidado mi caja del obento en el salón, así que regresé por ella. No debí hacerlo. Desde la ventana vi a Chinen abrazando a Yuto en el jardín. Aún cuando sabía que debía haber una razón para ello, no pude evitar sentir un ataque de celos. Al final entendí que independientemente de todo lo que sintiera, ellos también eran mejores amigos, y Yuto tendría sus razones para preferir contarle a Chinen lo que le pasaba en vez de a mí. Fue entonces que decidí que lo mejor sería ser sincero conmigo mismo y confesarle mis sentimientos a Chinen. Regresé a casa pensando cuál sería el mejor momento para hacerlo. No podía seguir evitándolo, mañana le diría todo después de ir al parque de diversiones.



Para mi total sorpresa, Chinen había convencido a Yuto para que fuera; Keito, Kento, sus amigos: Nikaido y Tamamori y algunos chicos del equipo que se habían vuelto mis amigos también estaban ahí, así que nos divertimos muchisímo. El tiempo se pasó volando y cuando menos pensamos ya eran las seis de la tarde, por lo que comenzamos a despedirnos. Al final sólo quedamos nosotros cuatro. Rogaba porque Keito le diera pie a Yuto para que se fueran primero, pero Chinen insistió en irse con él y aunque le rogué que se quedara, era prácticamente imposible hacerlo cambiar de opinión una vez que decidía algo, así que terminó mandándome al diablo y se fue con él. Sentí un poco de pena por Yuto, incluso trató de convencerlo pero tampoco lo logró. Se despidió de mí con esa cara de "perdóname". Ese día entendí que si algo estaba pasando entre ellos, era sólo cosa de Chinen, porque me quedó claro que Yuto sentía algo por Keito y que seguía viendo a Chinen como el pequeño al que defendió de los abusones aquella tarde de hacía tres años.



La verdad es que apenas si logré conciliar el sueño aquel día. No era para menos que cuando mi hermana menor, entró a mi habitación para despertarme yo lucía unas bellas ojeras marca panda que la hicieron reír durante todo el día. Había planeado salir con Chinen, pero dado el rotundo fracaso del día anterior, ni siquiera lo llamé por la noche como de costumbre; por eso terminé saliendo al centro comercial con mis dos hermanas. No debí hacerlo. Cuando ibamos de regreso para tomar el autobus a casa nos detuvimos en la avenida esperando a que se pusiera el rojo en el semáforo. Yo venía un poco de malas por no haber dormido y por lo que había pasado, además de que venía cargando con todo lo que habían comprado.

-Oye Ryo-chan, no es ese Chinen-kun?- Miré hacia el frente en dirección a donde Chihiro señalaba y en efecto era él, pero no estaba solo, lo acompañaba un chico alto y delgado bien vestido que usaba gorra y lentes de sol; estaba de lo más feliz intercambiando sonrisas con ese chico mientras lo tomaba de la mano cuando de pronto nuestras miradas se cruzaron y miles de sentimientos pasaron por mi mente.

-Onii-chan?- Misaki me jaló de la manga al ver que no avanzaba aún cuando la luz se había puesto en rojo.

-Ah, gomen...- Les sonreí para no preocuparlas y seguimos nuestro camino, Chinen me dedicó una sonrisa y levantó la mano, seguramente para saludar, pero me seguí de largo sin mirarlo siquiera, cosa que también sacó de onda a mis hermanas, que por un instante no supieron si detenerse o sólo saludarlo y seguir caminando.

-Ryo-chan?... te peleaste con Chinen-kun?-

-No precisamente...-

-Entonces qué fue éso, nii-chan?-

-Nada...- Las vi intercambiar un par de miradas y luego dejaron el tema, entendiendo que no quería hablar de ello. Estaba tan molesto que no pude quedarme en mi cuarto y mejor salí a dar una vuelta.

-Oh! Yamada-kun!... Y ese milagro que no estás con Chinen siendo fin de semana?... Oh, cierto! Es que tenía una cita con ese chico, verdad?, el de tercero que llegó a la escuela este año... Los vi hace rato saliendo de una cafetería...-

-Chinen no es algo que sea de mi propiedad como para que lo tenga que tener siempre conmigo...- La actitud de Ryutaro siempre me ponía de malas, así que aplicaría la de siempre y lo dejaría hablando solo.

-Sí, en eso tienes razón... Por eso últimamente pasa tanto tiempo con ese chico Takagi, verdad?...-

-Chinen es libre de pasar tiempo con quien quiera...- Me estaba haciendo enojar.

-Sí, es cierto, pero... lo que me parece extraño es que cuando está con él, ni tú ni Yuto están cerca... bueno, supongo que todo tenemos derecho a guardar secretos... Nos vemos!- Y así sin más se fue, dejándome el corazón machacado por sus palabras. Comencé a preguntarme qué tanto de lo que había dicho era cierto. Sí, Ryutaro podía ser manipulador y cizañoso, pero de alguna manera estaba seguro de que nunca me había mentido.



Mi despertador comenzó a sonar anunciando que era día de ir nuevamente a clases. Por primera vez me dieron ganas de recurrir a un pretexto clichetero y no ir a la escuela, pero era tan poco probable que mi madre lo creyera que mejor olvidé la idea y me cambié.

-Yama-chan...- Lo que menos quería ver a primera hora, estaba justo ahí esperándome con una sonrisa en los labios que en nada correspondía con sus ojitos tristes. Me sentí del asco por poner esa expresión en su rostro. Ni siquiera me atreví a mirarlo. Me pasé de largo. -Yama-chan!- Quería darme la vuelta, correr y abrazarlo; pero no pude. No quería que me viera llorar.

-Qué tienes?- Me preguntó Keito cuando me vio llegar a los vestidores.

-Nada...-

-Bueno... si quieres hablar puedes contar conmigo...-

-Gracias...- Guardé mis cosas en mi casillero y me fui. Necesitaba a mi mejor amigo. -Han visto a Yuto?- Pregunté a los chicos del salón.

-Fue a buscar a Nagase-sensei...-

-Debe estar en el Teatro o en la sala de profesores, Yamada...-

-Ah, ok... gracias...- Fui primero a la sala, si no estaba ahí iría al teatro; pronto sería el festival escolar, así que todos se volvían locos con los preparativos y actividades de los clubes. Incluso nosotros tendríamos que reducir los días de entrenamiento porque los del club cultural necesitarían usar la cancha para algo; y lo mismo pasaba con los del equipo de basquetball y voleiball, porque los de teatro necesitarían el auditorio para la obra. Se me rompió el corazón al ver a Chinen llorando desde la escalera. Seguramente sus lágrimas eran culpa mía. Bajé. Sería mejor que hablara claramente con él. Pero para cuando llegué Yuto ya estaba ahí, abrazándolo. Enseguida comenzaron a reír como si no pasara nada y se fueron tomados de la mano. No los vi mucho por el resto del día, supuse que estaban ocupados con lo de la obra, todos en el salón decían que Chinen sería la Julieta más linda que habían elegido hasta ahora.

-Será raro tener tanto tiempo libre a partir de mañana, verdad?- Al salir me encontré nuevamente con Keito.

-Sí, tienes razón...-

-Bueno, creo que aprovecharé para practicar con la guitarra...-

-Tocas?-

-Sí, desde hace unos años...-

-Oh! No lo sabía...-

-Sí, en Inglaterra comencé una banda escolar con algunos de mis amigos...-

-Y supongo que harás lo mismo aquí, verdad?-

-Sería genial!... Pero todavía no conozco tanta gente y mucho menos gente que comparta mi amor por la música...-

-Mi mejor amigo está aprendiendo a tocar la batería... Ah! De hecho lo conoces... Yuto...-

-Sí, eso me dijeron-

-En serio?...-

-Sí, su maestro es el mejor amigo de mi primo...-

-Oh, ya veo... entonces conoces a Okura-kun... Espera! Tu primo?! Quién es tu primo?-

-Yassu... lo conoces?-

-Eres el famoso primo de Yasuda-kun?-

-Famoso?!... Jajajaja- Era la primera vez que veía reír a Keito de ese modo.

-Por qué te ríes?... Siempre se la pasaba hablando de ti, así que es casi como si te conociéramos de toda la vida...-

-Vaya... entonces ya habían oído hablar de mí... Tienes planes con tus amigos?-

-No... hoy no...-

-Entonces vamos, yo invito... Será interesante saber cómo los conocieron...- Pasé el resto del día con él hablando de cuando estábamos en secundaria. Realmente me agradaba estar con Keito. Era diferente de estar con Yuto y Chinen; era mucho más maduro y tranquilo, así que podía hablar de muchas más cosas con él. Después de despedirnos me fui directo a casa. La verdad estaba cansado y sólo quería irme a dormir.



Después de esa mañana realmente los vi poco. Todo mundo estaba tan enfocado en el Festival que realmente nadie iba a clases a la escuela, al parecer eso era normal en esta época. Y la verdad es que los de los clubes deportivos estábamos tan aburridos que muchos prefirieron prestar ayuda a los otros clubes con tal de hacer algo; por eso no me sorprendió cuando Keito llegó extremadamente emocionado a hablarme sobre el nuevo club de música, lo que sí me tomó por sorpresa fue saber que Chinen se la pasaba ahí... con Yuto.



Días después vi a Chinen nuevamente con aquel chico alto. Acabábamos de salir de la cancha y caminábamos rumbo al salón para ir por nuestras mochilas cuando los vimos juntos jugando y mojándose con la manguera en el jardín. De pronto reparé en que también usaba el uniforme de nuestra escuela.

-Quién demonios es ese chico?- Me sonrojé un poco al darme cuenta de que lo había pensado en voz alta.

-Creo que es el chico al que transfirieron desde Osaka...-

-Transferido?-

-Sí... escuché de los de segundo que los de tercero dijeron que ese chico era un delincuente y que en su anterior escuela había golpeado a varios chicos...-

-Y qué demonios hace en nuestra escuela alguién así?-

-Creo que son sólo chismes... no creo que alguien que se lleve tan bien con Chinen-kun sea ese tipo de persona...- Lo que decía tenía sentido. Con todo y lo inocente y amigable que pudiera ser, Chinen nunca se juntaría con malas compañías. Aún así, algo era seguro: odiaba que estuviera cerca de Chinen.



Y por si eso no fuera suficiente y la vida no me odiara ya bastante, estaba realmente molesto porque Keito faltó a la práctica ese día. Fui directo al club de música, seguro de que estaría ahí, pero cuál no fue mi sorpresa al ver que el susodicho, que resultó llamarse Takaki y no Takagi, había terminado uniéndose como vocalista, por lo que era seguro que se la pasaba mucho más tiempo con Chinen y yo ni por enterado. Estaba tan confuso, enojado y sorprendido de ver que el chico del que tanto me había estado hablando Yuto los últimos dos días, hubiera resultado ser precisamente ese chico al que odiaba, que terminé explotando contra el pobre de Keito; cuando llegó Chinen y me puso esa carita suplicándome que lo dejara y diciendo que no había sido culpa suya, ver cómo me miraba Takaki, la cara de frustración de Yuto y la incomprensión del otro chico parado a su lado, junto con todo el dolor que sentí de pronto fue más de lo que pude soportar y simplemente me di media vuelta y me alejé de ahí. Aún cuando escuché su vocecita llamándome, mis pies no dejaron de moverse hasta que llegué a la cancha. Me tiré boca arriba sobre el césped y me quedé ahí llorando en silencio cubriéndome la cara con los brazos. Para mi suerte las clases ya habían terminado y no había nadie por los alrededores, aunque igual me hubieran ignorado por completo. Un rato después sentí que alguien me miraba, así que abrí los ojos más bien movido por la curiosidad de saber quién me había encontrado que por otra cosa. Me sorprendió un poco ver que era Keito, pero al mismo tiempo me alegró que lo fuera, porque al menos así no volvería a romper en llanto. Perdí la cuenta después de diez, de las veces que se disculpó por haberse olvidado de la práctica; pero ni siquiera podía enojarme con él por eso, sabía perfectamente que su amor por la música era aún mayor que su amor por el soccer; creo que en parte más bien temí perderlo también a él por culpa del club de música. Obviamente terminé pidiéndole que también me perdonara, me había pasado un poco y exageré las cosas, así que naturalmente debía pedir perdón aunque no le dijera la verdadera razón del por qué había reaccionado así. Después de aclarar las cosas salimos de la escuela. Parecía que el destino nos llevaba por el mismo rumbo, así que sólo seguimos andando y conversando. Keito estaba muy impresionado por la voz que tenía Takaki y el talento de Inoo con los teclados, así que no dejó de hablar de ello durante todo el rato que viajamos en el metro. Creo que al final entendió que no me caía bien su vocalista, porque se dio cuenta de que realmente no le estaba prestando mucha atención, lo cual era raro tratándose de mí, porque nunca ignoró a las personas, ni siquiera a Yuto cuando se pone de chistocito cuando está aburrido a decir tonterías o esas cosas. Me despedí de él cuando llegamos a la librería que estaba cerca de la estación del tren que quedaba de camino a casa de los chicos, resultó que también vivía por ahí, así que lo acompañé, tenía la esperanza de encontrarme a Chinen y poder confesarme. No debí hacerlo. Mientras esperaba el cambio de luces para cruzar la calle, vi a Chinen y a Yuto abrazados, justo ahí frente a mis ojos. Ya había sido suficiente para un sólo día. Sentí mi corazón romperse en mil pedazos cuando nuestras miradas se cruzaron. Debía salir de ahí de inmeditato o rompería en llanto justo ahí. Me di media vuelta y caminé tan aprisa como podía. Nunca hubiera imaginado que vendría detrás de mí.

-Yama-chan! Espera!...- Me tomó con todas sus fuerzas del brazo. Aquello me desarmó por completo, me safé de su agarre y clavé la mirada en el piso, sin mirarlo, sin decir nada, sólo tratando de contener de algún modo las lágrimas que habían empezado a rodar a través de mis mejillas. -Perdóname, Yama-chan...-

-Por qué demonios te estás discúlpando?!... Es que acaso hiciste algo que amérite que me pidas perdón?!- Ni siquiera entendía por qué reaccionaba así, dolía tanto que me hacía enojar; en realidad no quería hablarle así pero no podía evitarlo. Me quedé callado enseguida al ver su carita llena de lágrimas.

-Es que... yo... es que siento que aunque no sé qué fue, algo hice o dije para que te pusieras así... tú no eres de los que se enojan así por nada... por eso perdóname, no me gusta estar así contigo... te necesito, Yama-chan... si Yama-chan no está me falta algo...-

-Ja... Y pretendes que crea eso viendo cuán feliz y sonriente estás siempre en compañía de Yuto o de Takaki?...-

-No, Yama-cha... lo estás malinterpretando...- Se acercó a mí con la intención de tomarme de la mano, pero no se lo permití, retrocedí un paso.

-Cuán idiota me crees, Chinen?-

-No, Yama-chan, por favor... déjame explicarte todo...-

-No necesito de tus explicaciones... Sólo déjame en paz, quieres?...-

-No, Yama-chan... es que no entiendes que yo...-

-Sinceramente no quiero escucharte, Chinen... He tenido un muy mal día y sólo quiero ir a casa y dormir...- Me alejé de ahí. Aún a pesar del ruido del agua que caía en la fuente, podía escuchar cómo lloraba.

-Me das un segundo?- Ver a Takaki justo frente a mí me tomó por sorpresa.

-Qué quieres?-

-Sólo voy a preguntar una cosa...-

-Pues que sea rápido porque llevo prisa...-

-Estás seguro de que dejarás las cosas así con Yuri?- Ni siquiera me dejó terminar de decir lo que quería decirle. Su pregunta era extraña, así que miré por detrás de su hombro hacia donde estaba Chinen. No sabía qué responder.

-Sí... Es lo mejor para ambos...-

-Ok... entonces te dejaré las cosas en claro... Yuri me gusta, siempre me ha gustado y sé que de no ser porque se mudó, ahora estaríamos juntos... Así que espero que te mantengas alejado de él porque a partir de hoy haré todo lo posible por recuperar lo que era mío... vine desde muy lejos sólo para poder volver a estar con él y no dejaré que ni tú ni nadie, haga llorar a Yuri de este modo, estamos?- Se dio la vuelta y caminó hasta donde estaba Chine, se sentó junto a él y lo estrechó entre sus brazos. Apenas comenzaba a procesar lo que acababa de decirme, así que no podía moverme. Estaba realmente enojado... Enojado en sobremanera conmigo mismo. Por ser tan cobarde, por ser tan ingenuo, por no atreverme a responderle en ese preciso momento y decirle lo que sentía por Chinen y dejar que él hiciera lo que todo este tiempo yo sólo podía pensar hacer: abrazarlo, reconfortarlo, sonreírle y secar sus lágrimas. Me sentí más miserable que nunca.



El fin de semana se había vuelto la peor parte de mi vida escolar. Ya no tenía con quien pasar el rato y quedarme en casa era un martirio por culpa de Chihiro y Misaki, así que me la vivía en el parque por las tardes jugando con Kuu y Cookie, nuestros perritos; para mi suerte no me había vuelto a topar a Ryutaro por ahí desde aquella vez.



Apenas si había podido cruzar palabras con mi mejor amigo. No quería hacerlo sentir entre la espada y la pared, y de algún modo, creo que lo entendía; a menudo trataba de darme ánimos, pero en cuanto Chinen entraba al salón, todos sus esfuerzos se iban al retrete. Lo mejor era que me mantuviera ocupado con otras cosas y que frecuentara a otras personas para no terminar hiriéndolo también a él. Además no quería seguir siendo testigo de todos los abrazos que se daban cuando estaban solos en el salón. Mi corazón no iba a soportarlo después de aquella vez, así que evitaba estar en el salón a menos que fuera necesario y me pasaba el resto del tiempo con Arioka, Senga, Tamamori y Nikaido, que era con quienes mejor me llevaba del equipo. Y aunque no era tan divertido como estar con mis viejos amigos, al menos no estaba solo y podía compartir ratos agradables.



Cada vez estaba más cerca el dichoso festival escolar, pero la verdad, para lo que me importaba, era mejor que ni siquiera fuera; no me sentía con ánimos de nada. Me invitaron a ver su ensayo final, pero la verdad no quería ir porque simple y sencillamente, no quería verlos. Las cosas que había dicho Takaki todavía hacían eco dentro de mi cabeza atormentándome aún en sueños, así que lo que menos quería era poner imágenes que hicieran juego con las pesadillas. Al final, aunque me supo mal por Yuto y Keito, dije un montón de cosas sin sentido junto con mil pretextos y me quedé en casa. Creí que Yuto me odiaría después de aquello, pero al contrario, unos días después tuvimos una larga y agradable conversación sobre nuestros días de travesuras en la escuela elemental. Extrañaba tanto estar así con él. Sinceramente me hacía mucha falta hablar y escuchar a mi mejor amigo de toda la vida.



Me sacó de onda que su tecladista se me acercara aquella tarde cuando ya iba de camino a mi casa, no porque tuviera problemas con él ni porque nos hubiéramos conocido hacía nada, sino porque me abordó corriendo después de salirme de la nada.

-Yamada-kun, verdad?-

-Inoo-senpai...-

-Sólo Inoo... Que bueno que te encuentro...-

-Qué pasa, senpai?-

-Inoo!... Bueno, da igual... No has visto a Yuyan?-

-Yuyan?... No sé quien es...-

-Nuestro vocalista, Takaki...- Creo que fue obvio que mi expresión cambio de inmediato, tan sólo de escuchar su nombre.

-No, no he tenido la dicha ni desdicha...-

-Mmm, ya veo... Tampoco has visto a Chii-chan?, se supone que estaría con él... Es que olvidó su cartera...-

-No, tampoco he visto a Chinen... si me disculpas...-

-Sabes a cuál cafetería se refería Yuto cuando dijo que era la que estaba cerca de la estación del tren?- Por supuesto que lo sabía, ese era el lugar donde siempre íbamos a comer el pastel que a los tres nos gustaba.

-Sí... Está a dos...-

-Perfecto!... Menos mal que te encontré!- Ni siquiera me dejó terminar de hablar, ya me había tomado del brazo y me llevaba casi a rastras fuera de la escuela. Y fue así que, aunque no tenía ni la más mínima intención, terminé llevándolo hasta el lugar. No debí hacerlo. En cuanto entramos los vi comiendo juntos el pastel que siempre pedíamos Chinen y yo para nosotros, estaban tan cerca uno del otro que más bien parecía que estaban abrazados. Inoo los vio también cuando comenzaron a reírse luego de que Chinen le embarrara un poco de betún en la nariz y caminó hasta donde estaban. No podía moverme pero mi cuerpo me ordenaba salir de ahí de inmediato, pero había sido demasiado tarde, escuché a Inoo decir mi nombre animosamente al tiempo que los dos miraban en dirección a donde yo estaba. Lo único que pude ver fueron los ojos de Chinen inundados de angustia y tristeza. No podía seguir viendo aquello, salí de ahí en cuanto sentí que mis pies habían dejado de estar pegados al piso. Corrí hasta la estación y me dejé caer en el último escalón sujetándome con fuerza al pasamanos. Sentía que el corazón se me iba a salir por la boca de no ser porque el nudo en la garganta se lo impedía. Las personas pasaban a mi alrededor mirándome preocupados, supongo que si me veía tan mal como me sentía, no era para menos. Después de que el tren partiera del andén me quedé completamente solo con mis pensamientos. Ni siquiera me había dado cuenta de que mis lágrimas mojaban mis manos, que aferraban con fuerza mi pantalón a la altura de las rodillas.

-Estrobas!- Un chico de mi escuela pasó junto a mí y pateó mis cosas, ni siquiera me importó. Alguien extendía su mano hacia mí para devolverme mi mochila.

-Gra...cias...- Apenas si levanté la mirada al decir aquello, más por hábito de cortesía que porque realmente quisiera hacerlo.

-Yama-chan...- Al escuchar su voz me quedé helado. Qué estaba haciendo aquí? -Estás bien?...- Se agachó para poder mirarme. Al ver que lloraba enmudeció.

-Déjame en paz, quieres?- Temía que no me hubiera escuchado casi tanto como el hecho de que lo hubiera hecho.

-Yama-cha... No puedo, me preocupas...-

-Que te preocupo?! Qué no ves que estoy así por tu culpa?!- Tras escuchar aquello bajó la mirada. Estaba temblando de coraje y frustración.

-Yama-chan... yo... yo no lo sabía...-

-Por supuesto que no! Nunca te das cuenta de nada cuando no tiene que ver contigo!...-

-Perdóname, Yama-chan... De verdad, lo siento...-

-Por qué demonios te disculpas si ni siquiera sabes qué fue lo que hiciste?!-

-Pero es que es mi culpa... sin importar lo que sea, sigue siendo mi culpa... Pero en verdad te juro que no fue mi intención... Sólo quiero que sigamos como siempre...-

-Seguir como siempre?... Eso es lo quieres?-

-Sí... No soporto estar así contigo...-

-No...-

-Eh?-

-Yo no quiero seguir como siempre... Y creo que será mejor que dejemos las cosas aquí...-

-No entiendo...-

-Eso supuse... por eso te lo dejaré en claro...-

-Chii-chan...- Takaki venía bajando las escaleras. Al escuchar que lo llamaba, volteó de inmediato y caminó un par de pasos hacia él, dejandome ahí con las palabras a punto de desbordarse. Pensaba decirle todo en ese momento, pero al ver su reacción decidí no hacerlo; ya tenía clara su respuesta. Me di media vuelta y caminé hasta el andén al escuchar que el tren se aproximaba.

-Yama-chan!...- Gritó mi nombre en el momento en que deslizaba mi tarjeta sobre el lector.

-Déjame en paz!... No quiero volver a saber nada de ti en mi vida... Empiezo a arrepentirme de haberte conocido!- Al escuchar lo le decía se quedó inmóvil a un par de metros de mí.

-No es cierto... verdad?- Su voz se volvió frágil, estaba a punto de romperse.

-Qué no lo entiendes?... te odio!- Al ver que se disponía a acercarse sentí que debía detenerlo de cualquier modo, de lo contrario sería yo quien terminaría corriendo para abrazarlo. Al ver que sus lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas, le dí la espalda y abordé el tren. En cuanto me sentí lejos de su mirada y la de Takaki, yo mismo terminé rompiéndome en mil pedazos. Apenas si podía creer que le había dicho aquellas cosas horribles a la persona que amaba. Sentía como si yo mismo hubiera hecho pedazos mi corazón. Llegué a mi casa y cerré la puerta. No podía dejar de llorar. Y ahí me quedé hasta que el cansancio se apoderó de mi por completo y me obligó a dormir un poco ya entrada la madrugada.



Imagino que tanto mi madre como mis hermanas se dieron cuenta de que algo no andaba bien conmigo, porque para nada fueron a amolestarme. Ni siquiera me llamaron por la mañana para que me levantara para ir a la escuela. Para cuando desperté, ya pasaban de las diez y mi casa estaba vacía. Mi desayuno estaba sobre la mesa junto con una nota de mi madre diciendo que me quedara en cama hasta que me sintiera mejor. Sin entender muy bien el por qué, sentí que las lágrimas volvían a inundarme los ojos, pero ya no tenía fuerzas para seguir llorando, así que me limité a comer y después volví a mi cuarto. Tanto Yuto como Keito me mandaron mensajes a lo largo de la mañana pero no respondí ninguno. Como suponía, a la hora del almuerzo los dos me atacaron con miles de mensajes de texto, me sentí mal por preocuparlos de ese modo, así que les respondí a los dos diciendo que no me sentía muy bien y que mi madre me había hecho permanecer en cama; y no era para menos que mi amigo se preocupara, después de todos era la primera vez que faltaba a clases desde cuarto grado. Sus respuestas llenas de buenos deseos y caritas sonrientes me hicieron feliz, pero aún así me sentía terriblemente mal, tanto por haberles mentido como por lo que había pasado con Chinen. Obviamente no podía dejar de pensar en él y en la expresión que le había dibujado en el rostro tras decirle que lo odiaba. Perdí el sentido del tiempo mientras me escondía debajo de las cobijas, durmiendo a ratos, llorando a ratos, sintiéndome del asco el resto del tiempo. Cuando menos pensé, escuché a Misaki subir las escaleras. Supuse que serían las cinco seis de la tarde, pero al ver la hora en mi celular me di cuenta de que en realidad habá subido para acostarse a dormir, ya pasaban de las once. Me preocupe un poco pues ni siquiera tenía hambre. Entré al baño y me lavé la cara para bajar a cenar, más por costumbre que otra cosa. Mi padre estaba en el estudio leyendo algo mientras mi madre terminaba de lavar los platos de la cena.

-Oh! Ryo-chan... me asustaste, hijo...-

-Lo siento...-

-Quieres cenar?- Mi madre me miraba con cariño, aún cuando era evidente que estaba preocupada no hizo por preguntarme nada. Se lo agradecí. No estaba seguro de querer hablar sobre lo que me pasaba, mucho menos con mi familia. Me preocupaba y me asustaba lo que fueran a pensar de mí. Se la paso hablándome de las cosas que le habían pasado durante el día mientras yo comía. Escucharla hablar me resultaba tranquilizante en sobremanera, así que la escuché atentamente. Después de terminar, subí y tomé un baño. Mi celular sonaba nuevamente. Sabía que sería Yuto, así que leí su mensaje y lo respondí. Volví a mi habitación. No le encontré sentido en ir a la escuela tampoco al día siguiente; seguramente ni siquiera tendríamos clases y sinceramente, no sabía como confrontar a Chinen después de lo que había pasado, así que me quedé dentro de mi habitación otra vez.

-Hijo?- Mi madre llamó suavemente. -...uno de tus amigos vino a buscarte...-

-Holas!- Escuché que alguien llamaba a la puerta, pero nunca me imaginé que estarían buscándome a mí y mucho menos que fuera Ryutaro, cuando lo vi entrar no supe cómo reaccionar. -Escuché que estabas resfriado, así que vine a ver cómo estabas?- Una parte de mi cabeza me ordenaba darle las gracias por venir a verme y pedirle que se fuera so pretexto de que no me sentía muy bien, pero la otra se moría de curiosidad por saber qué hacía en mi casa tan temprano por la mañana porque sabía que no se había desviado tanto de su camino sólo por cumplir con su deber de chico explorador. -Yuto y Yuri parecían un poquito preocupados por ti mientras le dedían al chico de Inglaterra y el resto de tus amigos del equipo que no asistirías a la práctica ayer...- Al final terminó como si estuviera en su casa dentro de mi cuarto mirando las figuritas de colección que tenía en el librero. Supuse que esperaría a que se fuera mi madre para hablar, por lo que lo dejé pasearse a libertad mientras pudiera.

-Y bien?...- Al darse cuenta de que entendía perfectamente que tenía motivos ocultos para estar ahí en ese momento, me miró con su maldita sonrisa burlona que tanto me molestaba.

-Vaya... Sigues siendo tan perspicaz como siempre, Ryosuke...-

-No eres nadie de mi confianza como para que me llames por mi nombre, sabes?... así que mejor no lo hagas... me molesta viniendo de ti...-

-Oh... No lo sabía... Disculpa...-

-Y entonces?-

-Qué cosa?-

-Qué demonios estás haciendo aquí tan temprano... no pretenderás que te crea que viniste desde tu casa hasta el otro lado de la ciudad, sólo para hacer tu buena acción del día...-

-Mmm... no lo sé... Si fue o no una buena acción, eso sólo lo decidirás tú...- Por la forma en que me miraba pude deducir que estaba esperando a ver mi reacción para decidir si me decía o no.

-Entonces debo deducir que sea lo que sea que vas a decirme, no tiene nada que ver contigo pero sí conmigo y seguramente con alguien más... déjame pensar... acaso será algo relacionado con Chinen?- Creo que nunca antes había sido tan sarcástico.

-Es bueno ver que nos entendemos...- Su expresión cínica me molestaba en sobremanera. -...Aunque no lo sé; no estoy muy convencido de querer decirte esto, no quiero hacerte daño...-

-Ja! Si eso te preocupara ni siquiera estarías aquí...-

-Mmm... buen punto...-

-Así que dime de una buena vez o ya vete a la escuela... en serio no ando de humor para aguantarte...-

-Ok... Pero luego no me culpes si no te agrada lo que dije... Aunque no lo creas me importas mucho y no quiero que salgas lastimado con todo esto... te lo digo sólo porque no soporto que jueguen contigo de este modo...- Sus palabras me parecieron bastante extrañas pero lograron atrapar mi atención. Nuevamente estaba esa vocecita dentro de mi cabeza diciéndome que no estaba mintiendo.

-Ajá y entonces?...-

-Mmm... Ok, esto lo escuché ayer de los del club de teatro y aunque al principio no lo podía creer, después de atar un par de cabos, todo tomó sentido...- Se quedó de pie cerca de la ventana. -...comencé a preguntar por aquí y por allás y al final descubrí que la verdad es que Yuri sólo ha estado jugando contigo y con Yuto... Este chico, Takagi...-

-Takaki...-

-Bueno, como sea... él y Yuri han estado juntos desde que eran niños y se mudó desde Osaka sólo para estar con él... entiendes a lo que me refiero?-

-Ya... Takaki está enamorado de Chinen de toda la vida... Y?-

-Sí y no, sabemos que no es el primero ni será el último que sucumba a sus encantos... y eso es porque Yuri disfruta dándoles alas... Sabes por qué se mudó a Tokio?- No supe qué responder. La verdad es que eso era algo que nunca le habíamos preguntado. -...porque Takaki golpeó a algunos chicos de su escuela que lo estaban acosando... mismos con los que Yuri siempre había estado hasta que se enfadaron de su jueguito de coqueteos "inocentes" y quisieron algo más... Entiendes?... Ese chico siempre hace lo mismo; se acerca a las personas, se gana su simpatía, se muestra así de lindo, toma de ti lo que quieres y cuando se cansa, simplemente busca a alguien más con quien jugar... El único que siempre está a su lado es Takaki... Es él quien siempre aparece de la nada para quitarle de encima a las personas cuando ya no son divertidos para Yuri...-

-Lo que dijo hizo eco dentro de mi cabeza de un modo tan horrible que tuve que sentarme para respirar y pensar...-

-Yuri se mudó a Tokio cuando estaba por entrar a la secundaria, cierto? Pero aún así siguió asistiendo un tiempo a la escuela en Osaka, no?... Y luego sin más se traslado a nuestra escuela... Nunca supiste por qué?-

-No y la verdad no sé si eso me importe mucho ahora...-

-Pues debería... Porque a pesar de que fue cierto que se mudó porque trasladaron a su padre a Tokio, la verdad es que su familia lo decidió todo para separar a Yuri de Takaki... Sus padres siempre han pensado que ese chico manipula a su pequeño e inocente hijo para hacer cosas malas sólo porque es mayor y tiene aspecto de chico malo; pero no los culpo por pensar así, con esa carita de ángel que se carga Yuri, nadie pensaría que en realidad es él quien manipula a Takaki a su antojo y conveniencia... Todos y cada uno de los problemas en los que se ha metido Takaki han sido por culpa de Yuri... Nunca te has preguntado porque su hermana parece tenerle miedo?- Cada que agregaba un comentario se clavaba dolorosamente dentro de mi corazón y aunque me negaba a aceptarlo, la verdad es que mucho de lo que decía eran cosas que ya sabía o que ya había escuchado en un par de ocasiones, sobre todo durante la secundaria, pero nunca me habían dolido y molestado tanto como ahora que venían de boca de este chico. Nos quedamos en silencio un par de minutos. Me costaba un poco procesar todo lo que pasaba por mi cabeza después de haberlo escuchado. -...creo entender cómo te sientes. Yo me quedé igual cuando escuché de boca de su hermana lo que te acabo de decir y fue precisamente ella quien me dijo que todo era verdad...-

-Saya lo dijo?...- Asintió sin titubear. -Por qué fuiste a hablar con ella?-

-Porque tenía que saber si lo que había escuchado de los chiscos del club era cierto o no... porque no quería seguir viéndote sufrir de este modo por alguien a quien realmente no le importas...-

-Puedes irte ahor?... Quiero estar solo...- Ni siquiera lo miré mientras le hablaba. -Tengo muchas cosas que pensar...- No creo que escuchase lo último que dije, fue más como un comentario a mí mismo.

-De acuerdo... pero promete que no harás nada de lo que pudieras arrepentirte después...-

-No tengo por qué prometerte nada...-

-Tienes razón... Entonces nos vemos...- Sí, sentía que no le debía nada, pero aún cuando no me lo hubiera dicho, no soy de los que actúan sin haber pensando todos los pros y contras de sus acciones. Salió de mi habitación. Escuché cómo se despedía de mi madre tan lambisconamente que hasta me dieron náuseas. Y de pronto se hizo el silencio que envolvía mi propio infierno personal.



Lo cierto es que la idea de no volver a ir a la escuela hasta la época de finales me resultaba realmente atractiva; sabía que con mis notas, no tendría ningún problema para aprobar todos los exámenes aunque no asistiera a las últimas clases, eso era seguro. Así que ni siquiera entendí por qué había terminado en la escuela a primera hora de la mañana. Estuve esperando a Yuto por buen rato en la entrada pero al escuchar la campana y no ver señales de él, supuse que de hecho, por alguna intervención divina, ya debería de estar en el salón. Desganado y sin más remedio, caminé hacia el edifico y subí las escaleras.



Ni siquiera alcancé a llegar al salón. Acababa de subir el último escalón hasta el pasillo cuando escuché su voz.

-Yuto...- Estaba impactado. Apenas si daba crédito a lo veían mis ojos. Ahí estaba mi mejor amigo abrazando al chico que había amado en secreto todo este tiempo, como si fuera una delicada novia a la cual proteger entre sus brazos. -Lo sabía... pero que tonto soy...- Como una estampida, cada palabra de Ryutaro, cada recuerdo doloroso, cada duda, cada temor, cada sospecha, invadieron mi cabeza y ahogaron mis sentimientos bajo la porquería que llenaba mi corazón en ese momento.

-Yama-chan?... de qué hablas?- Yuto parecía desesperado pero ni por un segundo lo soltó.

-No debiste fingirte mi amigo para poder estar con él!!!- Toda la frustración que había reprimido junto con todo mi enojo fueron puestos en libertad en ese preciso momento.

-Yama-chan! Te equivocas!... Chinen y yo no...-

-Cállate! Sólo has sido otra víctima de sus sonrisas hipócritas y su falsa personalidad...- Como era de esperarse, al escuchar lo que pasaba todos los metiches que estaban alrededor hicieron un breve silencio antes de comenzar a murmurar, sus miradas desconcertadas y curiosas se posaban sobre nosotros. -Si desde un principio planeabas quedarte con él, no debiste meterme en tu juego y usarme de este modo... Eres de lo peor Chin...!- Estaba tan enojado que ni siquiera vi cuando Takaki se me acercó hasta que sentí su puño golpear con fuerza mi rostro enviándome directo al suelo. El dolor enfrió de súbito mi mente. Era la primera vez que me pegaban y sinceramente no quería una segunda.

-Eres un verdadero idiota Yamada!... Si de verdad piensas todas esas estúpideces de Yuri, no vale la pena que me siga conteniendo!- Al escuchar que el alto y misterioso chico que casi nunca hablaba, me gritaba de ese, muchos más espectadores se reunieron entre el pasillo y las escaleras. Aunque no les costaba creer que Takaki me hubiera golpeado, debido a todos los rumores que circulaban de él, sí se quedaron de a ocho al ver que me hablaba de ese modo. Hasta Keito había salido al corredor y contemplaba con la misma mirada incrédula que todos tenían a un exaltado Takaki que se había ido sobre mí para darme un segundo puñetazo cerca del ojo.

-Yuyan... Bas... ta...- Me odié al escuchar toda esa angustia y tristeza en la voz de Chinen y más al ver sus ojos reteniendo de ese modo lás lágrimas. -...por... favor...- No pudo seguir conteniéndolas, y mientras aferraba su brazo para que no volviera a pegarme rompió a llorar justo como había hecho aquella tarde. Takaki me miró lleno de odio y desprecio, lo tomó de la mano y se lo llevó de ahí.

-Yama-chan... qué rayos te pasa?...- Yuto se acercó a mí, preocupado al ver que mi labio sangraba un poco debido al primer golpe.

-A mí?... A ti!... Cómo no te diste cuenta de que ese chico sólo anda detrás de ti?!... Es tan manipulador que ni siquiera tú te salvas de sus mentiras?!-

-No digas tonterías!... No sé quién te llenó la cabeza de estúpideces pero yo sí estoy totalmente seguro de que Chinen no es así!...- De pronto todos se quedaron en silencio, y no era para menos, el chico amable de la eterna sonrisa y felicidad contagiosa estaba verdaderamente furioso y gritando enojado.

-Yuto...- Me dolió su reacción. Me odié por saberme culpable de todo. Odié a Chinen y a Takaki por haber entrado a mi vida. Detestaba absolutamente todo en ese momento. Me di media vuelta y me alejé de ahí. No quería terminar explotando contra mi mejor amigo por algo que realmente no tenía nada que ver con él. Entré al salón y metí en mi mochila todas las cosas de mi casillero. Era un hecho: no volvería a clases hasta fin de curso. Yuto me llamó un par de veces mientras bajaba las escaleras pero no quería hablar con él en ese instante, así que lo ignoré por completo. En realidad era mejor que no me encontrara con nadie. Pensaba ir a buscar a mi profesora antes de irme, pero preferí ir directo a la seguridad que me proporcionaban mi habitación. Por suerte mi madre ya se había ido y la casa estaba completamente vacía, así que subí, aventé mis cosas al piso y me metí debajo de las cobijas a hacer lo que había reprimido todo ese rato. Lloré hasta que ya no tuve lágrimas que derramar y me quedé dormido. Me despertó el sonido de mi celular, pero como no conocía el número no contesté. Quien llamaba era muy persistente, pero como la verdad no tenía ánimos para hablar con nadie, mejor lo apagué.

-Volviste temprano...- Mi madre se extrañó un poco de verme ahí cuando entró por mi ropa sucia. Ni siquiera noté cuándo llegó.

-Sí... es que con todo eso del Festival Escolar ni siquiera tenemos realmente clases y tenemos suspendidos los entrenamientos hasta la próxima semana...-

-Oh, con razón...- Y sin más salió de mi habitación. No salí de ahí hasta pasada la medianoche, sentía que me ahogaba, así que salí a dar una vuelta. Nuevamente me llamaban de ese numero desconocido. Ni un sólo mensaje de mis amigos. Qué me extrañaba, me lo tenía merecido.



Finalmente llegó el día. Para cuando desperté, seguramente ellos estarían sobre el escenario. Quería ir, verlos, apoyarlos... pero no encontré el valor para hacerlo. Nuevamente se me fueron las horas en derramar litros de agua salada. Me bañé y me vestí. Tomé mi gorra favorita y cerré la puerta de mi cuarto. Tenía que salir a caminar. Mi habitación estaba demasiado atestada de recuerdos suyos como para poder seguir ahí. Cuando menos lo pensé ya estaba en el instituto. Justo estaban presentándolos para cuando llegué a la explanada junto al auditorio. No me atreví a acercarme más. Me quedé debajo del árbol donde a menudo nos sentábamos durante el almuerzo. Había quedado sin palabras. Entendí el por qué Keito y Yuto estaban tan emocionados con la llegada de Takaki a la banda, su forma de cantar era impresionante. Vi pasar a un grupo de chicos rumbo al escenario, me recordaron tanto a nosotros mismos que no pude evitar volver a ponerme mal. Escuchar que lo nombraba por el micrófono y lo invitaba a subir al escenario para cantar la última canción con él me trajo de vuelta a la realidad. De pronto vi a Chinen parado a su lado con el vestuario de la obra. La música comenzó y su voz llenó el aire de dulzura. Verlos cantando juntos me rompió el corazón en más pedazos que cualquiera de las veces anteriores. Quería irme de ahí pero mi cuerpo nevamente me traicionaba y se negaba a obedecer. No podía levantar la vista del suelo. Respiré profundamente en un vago intento por recuperar el control de mí mismo. Eché a andar rumbo a la sala de profesores. Era mejor que hablara con la profesora para que me dejara faltar un par de días a la escuela sin que mi ausencia en el salón afectara mi record de asistencias.

-Yama-chan...- Ni siquiera me percaté cuándo había bajado del escenario para correr hasta donde estaba. Fue inevitable que me volviera de inmedito al escuchar que me llamaba. Ellos seguían tocando a petición del público. -...veniste...- No sabía qué decirle. Si de lejos me pareció que se veía lindo, tenerlo a menos de tres metros vestido de Julieta era más de lo que mi corazón soportaba. Quería correr y abrazarlo pero, qué derecho tenía de mirarlo siquiera después de todo lo que lo había hecho sufrir en estas últimas dos semanas. -...soy feliz... creí que no vendrías...- Cómo podía sonreírme de ese modo? Sentía que me oprimían el pecho desde adentro. -..en serio que quería verte... no sabía qué hacer, estaba tan asustado que pensé que no podría actuar... necesitaba verte...- Antes de que pudiera siquiera pensar el hacerlo, ya estaba abrazándolo, tan fuerte que hasta temí hacerle daño.

-...pérdoname... por no saber hacerte llegar mis sentimientos... por todo el daño que te he hecho... por todas las estupideces que he dicho y dicho...- Pude haber seguido disculpándome por largo rato, pero él se apartó con fácilidad lo suficiente como para callarme con un beso.

-Tonto...- Fue lo único que susurró en mi oído mientras se paraba de puntitas para devolverme el abrazo. -...yo sólo tengo espacio en mi corazón para Yama-cha... siempre ha sido y seguirá siendo así...- No pude evitarlo y terminé aferrándome a su pequeño y frágil cuerpo con desesperación mientras rompía en llanto. Aún cuando sonreía, su carita también estaba decorada por finas lágrimas. Las cuales alejé de su su piel con mis labios.

-Te amo... siempre lo he hecho... desde el primer día en que te ví... desde la primera vez que escuché tu voz, que vi tu sonrisa, que me miraste con esos ojos dulces...-

-Yo también...- Volvimos a abrazarnos. El silencio dejó de existir entre nosotros.



Después de aquello arreglé todos y cada uno de los malentendidos que tenía con los chicos. Me disculpé como mil veces con todos. Y claro, le rompí la cara a quien comenzó con todos los estúpidos rumores, quien había estado haciéndolo desde la secundaria simple y sencillamente porque estaba celoso de Chinen. Nunca pensé que detrás de esa cara estúpida se escondiera un chico tan perverso y manipulador; pero creo que después de verme tan enojado, Ryutaro no volvera a molestarnos.



Extrañamente, después de todo lo que pasó, Takaki y yo terminamos llevándonos bastante bien, excepto cuando se trataba de mi novio, porque su mejor amigo no parecía tener intenciones de renunciar a él tan fácilmente, pero hasta cierto punto eso lo volvía interesante, yo tampoco estaba a dispuesto a perder a Chinen, así que tener cerca una amenaza constante me obligaba a dar lo mejor de mí para la persona que amaba.



-Yama-chan!... Yama-chan?... qué haces?-

-Ah, lo siento!... Recordaba viejos tiempos...-

-Me esperaste mucho?-

-No, para nada!-

-A dónde iremos?-

-Al zoológico?-

-Suena divertido!... Deberíamos llamar a Yuto y a Keito?-

-No...-

-Por qué?-

-Porque hoy quiero que seas sólo mío... Mi propia gota de color...-



Un abrazo cálido y entregado en medio de un día lluvioso. Dos corazones latiendo al unísono fusionados en un beso eterno. Tres años de felicidad absoluta sin nubes grises en el cielo... Y toda una vida para seguir amándolo.
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La música perfecta (Okajima)




Título: La música perfecta
Autor: Lilith
Pairing: Okamoto + Nakajima

Fandom: Hey! Say! JUMP
 ~Love situation - Arashi~
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai, Escolar, AU
To: It-chan (Luv ya nena!)
N/A: Historia paralela del fic "Una gota de color"




El calor cada vez se volvía más insoportable, pero la verdad es que eso no nos importaba, aún cuando se hacía un poco imposible que nos estuviéramos quietos dentro del salón de clases, porque eso sólo significaba que las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina y era lo que más esperábamos del ciclo escolar, empezando porque nos encantaba participar en los festivales escolares y poder estar hasta tarde en la escuela sin tener que estar en clases o en detención. Además... la verdad debo confesar que lo que más me gustaba del festival de verano, era que podía pasar tiempo con él...

Lo conocí en primer año durante la ceremonia de inicio de curso. Al ser la nota más alta de ingreso al Instituto había sido el elegido para dar el discurso de bienvenida para los alumnos. Siempre pensé que sería sólo otro ñoño más, con su camisa impecablemente blanca y bien fajada y mucho gel en el cabello para que el peinado de lelo hiciera juego con unos lentes anticuados, pero para mi total sorpresa, no pude seguir burlándome del ñoño con Yamada porque cuando puso un pie sobre el entarimado y lo vimos, distaba completamente de verse como yo lo describía, excepto en la parte de que usaba mucho gel, de otro modo creo que no podría lograr aquel peinado genial, o más debería decir despeinado?,  pero bueno, la cosa es que usaba unos tennis de marca, la camisa desfajada y la corbata floja y mal anudada, se veía como el típico chico malo que encima de todo era el más inteligente de la escuela. Comenzó a hablar. Su voz... Vaya... Era una voz imposible de ignorar, profunda y encantadora con ese acento que lo hacía parecer  aún más genial. Al final olvidó cómo decir algo y lo dijo en inglés haciendo que todos estallaran en carcajadas, yo no pude ni reír, al ver su sonrisa me quedé congelado. Regresé a la realidad cuando mi mejor amigo me habló para informarme que Chinen, nuestro otro mejor amigo, estaba formado con los de otra clase, seguramente porque había llegado tarde y era el lugar más cercano a la puerta. No sería divertido ser reprendido durante el primer día de clases, aunque siendo ese chico seguramente se libraría del castigo con alguna de sus mentiras y su carita de ángel... era un demonio pequeño y encantador. No me sorprendía en lo más mínimo que todas las personas lo amaran, incluso Yamada se sentía atraído por él; aún cuando se esforzaba mucho en disimularlo, yo me había dado cuenta enseguida, no por nada era mi mejor amigo desde que nos conocimos en el jardín de infancia. Pero aquello no me molestaba, después de todo podía entender cómo se sentía... en ese mismo instante yo acababa de tener el mismo tipo de sentimientos por ese chico.

Pero para mi desgracia, no compartiríamos clase con él. Nosotros estábamos en la clase B y  él, obviamente pertenecía a la A. Confieso que éso me deprimió un poco al principio, pero no me duró mucho la tristeza porque con lo locos que estaban y lo mucho que llamaban la atención, pronto Yamada y Chinen comenzaron a hablarle a media escuela, incluído él. Me sorprendí bastante al principio cuando los vi con él afuera del laboratorio de ciencias. Siempre lo había visto muy serio y hasta donde sabía, casi no hablaba con nadie, verlo en ese momento sonriendo mientras hablaba con ellos me dejó boquiabierto. Cómo podían ese par tener ese efecto con todas las personas? Pensé acercarme y saludar pero...al final no me atreví. Me quedé mirándolo desde las escaleras. Por primera vez me di cuenta de cuánto me gustaba y eso me asustó. 

Mi relación con él se limitó a permitirme verlo desde la distancia. De algún modo el miedo al rechazo me impedía estar a menos de 5 metros de su persona. Al grado de que incluso Chinen me preguntó si el chico me caía mal. Lo veíamos a menudo porque tanto él como Yamada estaban en el Club de soccer de la escuela, y aunque iba a las practicas casi todos los días, nunca me iba con ellos después, alegando siempre que tenía que volver al club de teatro. A menudo Chinen me cubría, porque claro que sabía que mentía, nosotros dos estábamos en el mismo club y mi pequeño  amigo siempre se iba con ellos. La diferencia? Mi excusa siempre era que yo era el encargado de la llave del salón y tenía que dejar todo en orden antes de irme. Supongo que Yamada debio hacerle un comentario al respecto, porque ese día que les dijo que no podíamos ir porque el tutor nos había pedido que lo viéramos en la sala del club, me  agarró en la baba por la sorpresa y casi nos echo de cabeza a los dos. Chinen nunca anda con rodeos, así que de inmediato me preguntó por qué había estado mintiendo todo este tiempo si mi madre le había dicho que todos los días llegaba temprano a casa, luego sin más, antes de que yo le contestará siquiera me hizo esa fatídica pregunta que yo evitaba desde hacía mucho. No soportaba la sola idea de mentirle, por eso había estado evadiendo el tema, para no tener que confesar que ese chico me gustaba y que me ponía tan nervioso que ni siquiera podía estar cerca de él. Para mi total sorpresa, mi pequeño amigo no pareció sorprenderse en absoluto. Supongo que él me conoce tanto como Yamada lo conoce a él. Nuestra extraña conversación de aquel día nos unió mucho más, contrario a lo que yo pensé. A pesar de que le gustaba comportarse de modo infantil y ser mimado por todos, ese día me di cuenta de que en realidad era más maduro que yo en muchos aspectos. Sus palabras le dieron un respiro a mi alma y me sentí en paz conmigo mismo después de mucho tiempo. Cuando lo conocí fuí yo quien cuido de él, ahora era Chinen quien me abrazaba mientras lloraba. Quien nos hubiera visto en ese momento se hubiera reído de ver al pequeño abrazándome siendo yo tan alto, pero para mi tranquilidad, no había nadie por ahí a esas horas.

Después de esa tarde Chinen se volvió un gran apoyo para mí, empezando porque aún cuando yo no se lo pedí, decidió no decirle nada a Yamada. Ya que se contaban todo, eso fue una gran muestra de lealtad hacia mi, pues sabía que debio costarle mucho trabajo hacerlo. Un día por fin logró convencerme de que fuera con ellos al parque de diversiones, alegando que no permitiría que me quedara solo en casa un sábado por la tarde; so pretexto de que ahí vendían mis granizados favoritos y que extrañaba pasar tiempo con mis mejores amigos, acepté. Yamada parecía muy feliz de que fuera a salir con ellos porque ya tenía mucho que no lo hacía.

La verdad es que ha sido uno de los días más felices de mi vida. Porque estaba con las personas que más quiero. Despedirnos fue lo único que me resultó horrible. Chinen decidió regresar junto conmigo para que yo no me fuera solo, como vivíamos bastante cerca a menudo volvíamos a casa juntos. Esta vez sin embargo, Yamada parecía empeñado en que se quedara a su lado pero fue inútil, una vez que Chinen decide algo es practicamente imposible hacerlo cambiar de opinión. Fuimos todo el camino hablando de lo mucho que nos habíamos divertido ese día y riéndonos de las caras de espanto que ponían los demás cuando estábamos en los juegos. Llegamos a su casa y me despedí de él.

El domingo no vi a los chicos porque tuve clases de batería con Okura-kun. Chinen no pudo evitar gritar de emoción cuando de camino a la escuela le dije que en la casa de Okura estaba él, conectando los instrumentos a los amplificadores cuando llegué. Me quedé ahí como tonto hasta que mi sensei me habló para presentármelo. Le causó gracia escuchar que ya nos conocíamos. Fui yo quien se sorprendió al oír que este chico era el famoso primo de Yasuda-kun, el mejor amigo de mi sensei y el guitarrista de su banda; Yassu se la había pasado hablando de él las últimas dos semanas pues no lo veía desde que se había ido a vivir a Inglaterra hacía ya cuatro años y aunque se llevaban muchos años, siempre se habían llevado muy bien porque compartían el mismo amor y talento por la música; Yassu estaba emocionado por volver a verlo porque al parecer se había vuelto muy bueno tocando la guitarra y eso lo emocionaba en sobremanera, la música era lo que más disfrutaba en la vida, así que se ponía feliz cuando alguien más pensaba igual que él. Así que ahí lo tenía yo a un par de metros afinando la increíble guitarra que sostenía en las manos sonriendo mientras hablaba con Maruyama, el otro amigo de mi sensei y bajista de la banda en la que estaban los tres junto con otro de sus amigos, Nishikido que aún no llegaba y que era el vocalista y segunda guitarra. Si este chico era por lo menos la mitad de bueno que su primo, entonces sería muy talentoso tocando. Okura me llamó y comenzamos la clase. Ya había mejorado muchisimo desde la primera vez que vine a su casa, mi sensei siempre decía que si seguía así me auguraba un gran futuro porque tenía talento, así que eso me alentaba en sobremanera a practicar en casa todos los días. Tocar me hacía sentir tan libre que me olvidaba de todo y me entregaba completamente a la música.

Todos nos quedamos callados cuando él empezó a tocar. En verdad podía decir que era primo de Yassu; tal vez en unos años podría ser incluso mejor que él. Los mayores estaban boquiabiertos por la complejidad y limpieza de ejecusión de sus requintos. Ninguno de nosotros pudo quitarle la vista de encima hasta que terminó. El silencio extraño desapareció con los aplausos de Nishikido-kun, que había estado escuchando desde la entrada cuando llegó.

Pensé que se pondría pesado por todos los halagos que estaba recibiendo, pero en realidad me sorprendió su reacción, o más bien su falta de reacción. Era como si le dijeran buenos días, y su timidez sólo se evidenciaba cuando sonreía bajando la mirada. Era tan maduro. Supongo que la gente talentosa viene con una buena dosis de humildad integrada. Al menos él lo demostraba. Cuando terminó mi clase, los mayores me invitaron a quedarme a su ensayo. Ni siquiera dudé en decir "sí". Ver tocar a Okura-kun siempre me era fascinante. No por nada lo admiraba un montón desde la primera vez que lo vi tocar en la fiesta de uno de mis primos.

Más que un ensayo, era como estar en un mini-concierto. Él y yo los mirábamos desde el viejo y empolvado sillon que tenían en la cochera con la misma cara de ensoñación. Creo que ambos aspirábamos a tener una banda y ser tan geniales como ellos. Al menos ese era mi sueño.

Estaba tan emocionado que lo primero que hice al día siguiente cuando llegue a la escuela, fue ir a buscar al asesor del club de teatro para preguntale qué necesitaba para comenzar una banda. Fue chistoso descubrir que mi profesor había estado en una banda cuando tenía mi edad, así que prometió ayudarme en todo lo que pudiera. Corrí a buscar a Chinen para contarle. Pero mi buen ánimo se opacó con su llanto silencioso cuando lo encontré de camino a nuestro salón. Al parecer Yamada estaba enojado con él y se negaba a hablarle. Ahora era mi turno de ser el mayor y apoyarlo. Una vez que estuvo más tranquilo me preguntó la razón de mi inicial alegría. Se emocionó mucho cuando le platiqué mi idea y hasta se ofreció a ayudarme a hacer unos carteles para reclutar miembros para la banda. Nos pusimos manos a la obra y entregamos los carteles al asesor para que nos diera el visto bueno y poderlos pegar en las pizarras de anuncios de la escuela.

Esperábamos tener a muchos chicos interesados, pero ninguno se aparecía en la sala del nuevo club de música, así que nos desanimamos un poco. Al día siguiente alguien llamó a nuestra puerta mientras recogíamos y guardábamos los vestuarios de la obra que sería presentada en el festival y donde Chinen actuaría a Julieta, según decían los demás, era quien mejor se veía con el vestido puesto. Al abrir encontramos nada más y nada menos que al chico que ocupaba mis pensamientos.
-Hola?!...- Mi amigo parecía tan sorprendido como yo.
-Hola... Tú organizas lo de la banda?...- Asentí aún poco sacado de onda. -Me gustaría unirme... Si te parece bien...-
-Seguro!... Eres bienvenido si quieres ser parte de esta banda.- No pude ocultar mi emoción.
-Pero y tus actividades en el club de soccer?...- Chinen borró sin querer mi sonrisa, pero tenía razón, no podría dedicarse por completo a ambas cosas.
-Estaremos libres un par de semanas por lo del festival... tendremos practica sólo 2 días en la semana, así que no te preocupes!... Me comprometeré con la banda tanto como lo hago con el equipo...-
-Ok... Entonces, bienvendio!- Chinen lo tomó de la mano y lo hizo entrar, pasando justo a mi lado.
-Gracias!- Ver de cerca su sonrisa no tuvo precio. Era absolutamente feliz en ese mismo momento. -Tú también estás en la banda, Chinen-kun?-
-Oh no!... Estaré en la obra así que no puedo... Pero los apoyaré con lo que pueda!...- Me pareció ver que su respuesta lo entristecia, digo, no sería raro que también a él le gustara Chinen, era muy lindo en todos los aspectos, incluso yo pensaba así; pero sabía muy bien, después de tantos años de conocerlo, que él sólo tenía ojos para una persona, así había sido desde que los presenté y sinceramente, cada vez dudaba más que eso pudiera cambiar. Pobre, se sumaría a la enorme lista de los corazones rotos por Chinen.

Y de ese modo fue que por fin pude estar cerca de él, mis nervios poco a poco se desvanecieron. Hablar con él se volvió más sencillo porque estaba la música de por medio. Descubrí muchas cosas sobre él y todas me hicieron quererlo aún más. Ahora realmente podía decir que me gustaba por todo lo que él era sin que sonara falso o exagerado.

Pero seguían sin llegar nuevos miembros y eso me preocupaba, el festival cada vez estaba más cerca y si no teníamos el tiempo suficiente para preparar algo, no podríamos participar este año como club. Pero a nadie parecía interesarle un club organizado por los de primero.

Nuevamente fue Chinen quien nos salvó. Esa tarde él se iría temprano porque tenía practica con los de soccer, pero había prometido volver cuando terminara para pensar cómo reclutar a más integrantes. Estaba guardando algunas de sus cosas cuando Chinen abrió la puerta haciendo gala de su enorme sonrisa.
-Les tengo un regalo!... Tendrán que hacer algo por mí después de esto, eh?... Yuyan, pasa, pasa...- El chico era alto y aunque se veía un poco frágil con su apariencia dulce y aniñada, tenía mucha presencia porque apenas entró nos callamos y robó toda nuestra atención. -Chicos, él es Takaki Yuya, su vocalista!...- Más que tímido, parecía asustado o enojado, pero su rostro era muy hermoso. Chinen nos pidió que tocáramos una canción y en cuanto Takaki comenzó a cantar fue como si se transformara el alguien completamente diferente. Su voz era perfecta para la idea que teníamos para la banda. Le dimos la bienvenida, sería una tontería no tenerlo con nosotros con la increíble voz que tenía. A partir de ese día Chinen y Takaki comenzaron a pasar mucho tiempo con nosotros. Al principio creí que era para hacer sentir agusto a Takaki en lo que se acostumbraba a nosotros, porque en realidad sí era muy tímido, pero la forma en que se trataban me hizo preguntarme si no pasaba algo más entre ellos dos. Chinen no se comportaba con nosotros como lo hacía con su amigo, mismo al que nunca antes nos había presentado y a quien parecía conocer desde hacía mucho tiempo. Ya hablaría con Yamada después para saber si había pasado algo entre ellos.

Pasamos un par de días más así, poco a poco Takaki comenzó a sentirse más agusto con nuestra compañía y hasta se reía con mis bromas. De algún modo me daba la impresión de que tenía la misma edad mental que Chinen aunque él era de tercero. Era gracioso verlos juntos; a su lado, a veces incluso Chinen parecía el mayor. Él se había vuelto mucho más expresivo y abierto con todos y a pesar de que usualmente era muy serio, ahora incluso nos contaba chistes y reía en voz alta. Cosa que a mí me hacía inmensamente feliz. El sonido de su risa se me había vuelto una adicción.

Un día estábamos los tres ensayando la canción que queríamos presentar el día del festival cuando alguien llamó a la puerta, bueno, realmente no tocó la puerta sino que cuando Takaki iba a salir para comprar dulces se estampó con el pobre chico que a poco estuvo de tocar sobre su cara. Fue una escena bastante graciosa, claro, porque ninguno de nosotros estábamos involucrados; esa fue la primera vez que lo tuve tan cerca, reía tanto que tuvo que sostenerse de mí para no terminar en el piso. El recién llegado tampoco podía dejar de reír ante la expresión de Takaki, quien al escuchar tantas risas también comenzó a reírse.
-Hola!... Soy de tercero, me llamo Inoo Kei y me gustaría unirme a su club...- Todos nos alegramos de escucharlo decir aquello, pero al no ver ningún estuche con él me pregunté qué instrumento podría tocar. -Oh! Te estás preguntando qué instrumento toco, verdad?... En mi casa tengo un piano pero también puedo tocar teclados y sintetizadores... No tienen ninguno aquí o sí?... Mmm, creo que podría traer uno de mi casa...- Hablaba mucho y muy rápido pero era muy alegre y parecía agradable.
-Ok, preguntemos a Nagase-sensei si puede conseguirnos uno...- Le dimos la bienvenida al club y tras presentarnos fuimos a buscar a nuestro asesor, quien por supuesto nos ayudó con los permisos para que nos prestaran uno del club de teatro. Lo llevamos al salón de nuestro club y lo conectamos a su amplificador para ver cómo sonaba, no le tomó más de 5 minutos a Inoo afinarlo; era muy bueno tocando.
-Sólo nos hace falta un bajista y podremos llamarnos una banda de verdad!... Aún así ya sonamos bastante bien...- Él parecía tan entusiasmado como yo, tal vez aún más, porque incluso olvidó por completo su entrenamiento. Yamada estaba furioso cuando vino al club al terminar la pratica para buscarlo y en efecto, lo encontró ahí. Lo sé, podría parecer exagerado, pero ellos eran necesarios en el equipo, en cuanto entraron se volvieron titulares en pocos días y trabajaban juntos sus jugadas, por eso Yamada estaba hecho una furia. Se calmó sólo porque Chinen, que venía llegando en ese momento después de ensayar, se lo pidió. Al ver cómo le suplicaba que lo dejara, noté que Yamada se calmaba, pero sólo porque al parecer se había sentido herido. Se dio la vuelta y se fue. Chinen lo llamó pero fue ignorado. Takaki había estado observándolo todo en silencio, al ver que Chinen estaba a punto de llorar, lo abrazó. No sabíamos qué hacer o qué decir. Supongo que para Inoo y para él la situación fue aún más incómoda, era como un típico pleito de novios. Todo volvió a la normalidad cuando Chinen se percató del teclado y del chico parado a mi lado y le presentamos a Inoo. Como supuse, se cayeron muy bien.
-El mejor amigo de uno de mis amigos toca el bajo, le pediré a Kota-kun que le pregunté si no le interesa unirse a la banda... Nunca lo he escuchado, pero mi amigo dice que es muy bueno!-
-Estudia también en nuestra escuela?... Yo podría acompañarte a hablar con él!...- Aunque Chinen sonreía nuevamente, sabía que seguía triste.
-En serio?!... Sí, son de 3ºA... Podríamos ir a buscarlos mañana, te parece?- Pronto se hizo la hora de despedirnos y volver a casa. Durante el camino Chinen me contó que Yamada estaba actuando muy frío y raro con él pero que no habían podido hablar porque al parecer, lo estaba evitando. El pobrecito comenzó a llorar porque en verdad no tenía ni idea de lo que pasaba. No soportaba verlo llorar, lo abracé.
-Yama-chan?...- Estaba mirándonos desde la acera de enfrente. Parecía molesto. Chinen corrió detrás de él cuando se dio la vuelta y se fue. Me preocupaba lo que pasara entre Yamada y Chinen, pero no quise ir tras ellos, tenían mucho de que hablar... a solas. Seguí caminando. Me pareció verlo salir de la librería que estaba en la esquina.
-Yuto-kun?...- Sí era él.
-Hola!... Qué haces por aquí?...-
-Por aquí vivo...- No podía sentirme más feliz de escucharlo decir aquello.
-En serio?... Chinen y yo también vivimos cerca de aquí...-
-Oh vaya! No lo sabía... Vas a casa?, yo voy para allá...- Señaló calle arriba. Justo iba en dirección a mi casa.
-Yo también vivo para allá... Pasando el parque...-
-Volvamos juntos...- Miré en dirección a dónde se habían ido Chinen y Yamada. -...esperas a alguien?-
-Eh?... No, está bien... vamos...- Volví con él, seguro podría llamar a Chinen más tarde y preguntarle cómo le había ido.

Al pricipio me preocupaba que no pudiéramos hablar de nada: yo por los nervios, él porque era muy callado. Pero para mi sorpresa, fue muy sencillo entablar una conversación con él. Me habló un poco sobre su familia, su padre había sido el guitarrista de una banda indie japonesa, después de un concierto, un agente de una pequeña agencia les propuso llevarlos a Londres para que participaran en la guerra de bandas que se haría allá. Después de esa actuación comenzaron a ganar popularidad y así fue como terminó llendose a vivir a Inglaterra. También me dijo que había sido su padre quien había enseñado a Yasu a tocar. Los dos lo admiraban y lo respetaban mucho como músico porque era muy talentoso. Su madre era profesora de inglés en una academia privada para chicas, misma a la que asistía su hermana menor. Su padre había decidido retirarse de la música debido a un accidente donde casi muere su hermana, así que regresaron a Japón para evadir a los medios y seguir con sus vidas. Por lo demás, su familia era tan normal como la mía. Inevitablemente nos terminamos despidiendo cuando llegamos a mi casa. Al parecer él vivía un par de calles más adelante de donde vivía yo. Lo cual no pudo más que hacerme sentir un súbito golpe de adrenalina debido a la emoción.

Mi enorme sonrisa obviamente hizo que mi madre me preguntara qué me había pasado en cuanto me vio al entrar saludando con demasiado buen ánimo. Me limité a ampliar más mi sonrisa, si es que eso era posible y a decirle que todo estaba de maravilla. Subí casi corriendo las escaleras y entré en mi habitación sólo para dejarme caer sobre la cama regocijándome en mi alegría. Eso significaba que podíamo volver juntos de vez en cuando, no? El resto del día se me pasó como un suspiro. A la mañana siguiente me desperté con una enorme culpa por haberme olvidado incluso de Chinen. Me bañe y desayuné lo más rápido que pude. Aprendí entonces que tenía que masticar bien antes de tragar aunque lo hiciera a velocidad por dos porque no era divertido casi morir asfixiado por culpa de un pan tostado con mermelada, empezando por el hecho de que me encantaba comer eso por las mañanas. Tan pronto como regresé a mi color y dejé de toser, tomé mi celular y llamé a mi amigo para saber si seguía en su casa. Salí unos minutos después para pasar por él e irnos a la escuela. El pobre tenía cara de no haber dormido mucho, así que de inmediato supe que las cosas no habían ido del todo bien, pero no quise preguntar nada más allá de lo que él me contó; sabía que cuando estuviera más tranquilo me contaría todo, así que porque presionarlo?, mejor le platique tonterias que lo hicieron reír.

Estábamos por llegar al metro cuando lo vi de pie comiéndose una manzana. Como de costumbre se veía muy bien, y éso era algo que no sólo yo notaba porque las chicas a su alrededor bien pudieron inundar la estación con toda la baba que derramaban al verlo cuchicheando sobre lo guapo que era. Él por supuesto, no se dio ni cuenta porque como de costumbre, tenía demasiado alto el volumen de los audífonos. Las chicas no pudieron evitar soltar esos pequeños grititos que ya eran normales para mí, cuando vieron a Chinen correr y abrazársele por detrás haciéndolo voltear sorprendido para luego sonreír al ver al pequeño de sonrisa de ensueño que le daba los buenos días. Llegué hasta ellos y me saludó también manteniendo la expresión de su rostro, que cabe mencionar, era perfecta esa mañana. Tampoco me extrañó en lo más mínimo que las tres chicas se fueran tan cerca de nosotros como les fue posible, ni que hubieran ido  pendientes de nuestra conversación, digo, no las culpaba, su voz era imposible de ignorar, tanto por su tono como por su acento. Pero ninguno de los dos pareció darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor, iban de lo más despreocupados hablando sobre el número para el festival, dato que por supuesto puso más que felices a las susodichas que se habían sentado detrás de ellos al vaciarse un poco el vagón en la última estación. Ellas, por su parte iban fascinadas con lo lindo que se veía Chinen jugando con la mano de él entre las suyas. Para sorpresa de todos, Takaki e Inoo se subieron en la siguiente estación, al principio no nos vieron, pero Chinen salió corriendo para abrazar a Takaki, haciendo que las voces detrás de nosotros entonaran al mismo tiempo un gracioso "kawaii" que incluso yo mismo pensé al contemplar aquella escena, porque lo era. Los tres caminaron hacia donde nos habíamos quedado nosotros y comenzamos a platicar sobre cosas del club y los exámenes de fin de período. No pude seguir la cuenta de cuántas veces las escuché decir "kakkoii" antes de que nos bajáramos, pero sí las vi correr a la ventana de enfrente para vernos por última vez antes de que se cerraran las puertas y el tren continuara su camino. Me reí sin disimulo, por lo que todos se me quedaron viendo como si estuviera loco. O eran muy despistados o muy tontos, porque niguno se dio cuenta en nigún momento de todo el aboroto que se traían las chicas esas.

Al llegar todos juntos a la escuela, fue inevitable que atrajéramos algunas miradas. Más por el hecho de que nadie antes nos hubiera visto juntos que por el hecho de que fuéramos partiendo plaza llamando un montón la atención por las risas y los comentario efusivos acompañados de toda al pantomima con la que algunos usaban el cuerpo para hablar. Pero nada de eso me molestaba en lo más mínimo, por el contrario me divertía en sobremanera y me hacía sentir feliz de pertenecer a un grupo, aunque fuera uno tan singular y loco como este.
-Iremos a buscar al prospecto a bajista?...- Preguntó de pronto Chinen agarrándonos desprevenidos, porque su pregunta en nada tenía que ver con nuestra conversación. Y así Takaki, Inoo y mi pequeño amigo se nos perdieron de vista escaleras arriba, que era donde estaban los salones de tercero, dejándome a solas con él.
-Qué clase tienes en este momento?- Preguntaba tontamente sólo por hacer conversación; bueno, no, la verdad es que sólo quería escuchar su voz.
-Matemáticas...- Respondió con esa sonrisita leve y tímida que ya empezaba a hacérsele costumbre cuando estaba con nosotros.
-Que feo tu caso... y a primera hora...- No entendí muy bien la razón, pero se rió por lo bajo.
-No me molesta... Las matemáticas me gustan mucho... no tanto como la música, pero serían lo terceroo...-
-Más que el fútbol?- Pregunté asombrado por lo que había dicho.
-Sí, creo que sí... El fútbol sería la cuarta...-
-Cuarta?... Cuál es la segunda?...-
-Eso no lo diré...-
-Eh?!... Por qué?!- No pudo evitar reír ante el puchero que se me escapó.
-Hi-mi-tsu...- La cara que puso cuando me lo dijo hizo que me quedara justo donde estaba, incapaz de reaccionar. Se había acercado demasiado a mí. Y mi corazón parecía a punto de salirseme del pecho de tan fuerte que latía, como si tratase de saltar hacia su pecho. -Bueno, me voy a clase... Nos vemos en el club...- Y sin estar siquiera consciente de que casi me daba un paro cardíaco por su culpa, se dio media vuelta y se metió a su salón, dejándome plantado a medio pasillo mientras algunos me miraban divertidos y otros preocupados por mi expresión ida y el color rojo en mi cara.
-Estás bien?...- Yamada me hizo pegar tremendo brinco cuando puso su mano en mi hombro y me habló saliendo de la nada, obvio, al ver mi reacción estalló en carcajadas pero no me molestó, no era el único que reía gracias a mí e incluso yo admitía que debió verse bastante cómico. Entramos al salón de clases platicando de cosas sin sentido. Me imaginé que no quería hablar de lo que había pasado el día anterior, así que lo respeté, aunque la verdad es que me sentí un poco porque siendo mi mejor amigo no me decía lo que le pasaba. Chinen entró corriendo justo a tiempo cuando la profesora entraba al salón. Su enorme sonrisa no se desvaneció en ningún momento, ni siquiera cuando miró a Yamada y este lo ignoró por completo. Debía de ser duro para ambos estar así, pero no quería meterme más de la cuenta.

Una vez que las clases terminaron, Yamada se despidió y se fue a la cancha, hoy no tenían entrenamiento pero igual practicaría un rato. En cuanto salió del salón Chinen dejó de lado la sonrisa y suspiró.
-No sé cuánto más pueda soportar esto...- Puso ambos brazos sobre el pupitre y escondió la cabeza sobre ellos.
-No te preocupes... Todo va a estar bien... Yamada lo entenderá tarde o temprano...- Tenía una mano sobre su brazo y con la otra acariciaba su cabello despeinándolo un poco. Era lo único que podía hacer por él no?, tratar de darle ánimos. Escuchamos un ruido afuera, así que nos sobresaltamos. Al concluir que no era nada, los dos echamos a reír por lo ridículamente asustados que estuvimos. Luego salimos rumbo al club de música. Como harían pruebas de luces y escenario, Chinen no tendría ensayo, aunque igual se saltaba las actividades y nadie le decía nada, era la adoración de todos; así que terminó con nosotros en el club de música.
-Hablaron con el amigo del amigo de Inoo-kun?...- Pregunté mientras bajábamos las escaleras para salir al patio principal.
-Sip... Aunque no creo que lo háyamos convencido... parecía muy serio y desinteresado en ello...-
-Oh... Que mal... entonces seguimos en el mismo punto...- El futuro del club me angustiaba cada vez más.
-No te preocupes!... todo saldrá bien!- Esa sonrisa suya y su alegría natural siempre lograban ponerme de buenas, así que volví a sonreír.

Al llegar al salón donde nos la vivíamos la mayor parte del día, nos dimos cuenta de que éramos los últimos en llegar, el resto ya estaban afinando instrumentos, menos Takaki, que como siempre que se aburría, estaba jugando con la silla de rueditas paseándose de lado a lado de la habitación de lo más divertido. Una vez que entramos comenzamos con el ensayo. No es porque fueran mis amigos, pero lo cierto es que cada vez sonábamos mejor y me alegró no ser el único que pensaba de ese modo. Un par de figuras de pie en la entrada del club aplaudiendo cuando terminamos la segunda canción nos tomaron a todos por sorpresa.
-Yabu-chan!...- Exclamó Inoo en cuanto reconoció a su amigo y compañero de clase.
-Hola... Perdón por interrumpir sus actividades...-
-...quería venir a ver la genial banda de la que presumían por la mañana...- El chico parado a su lado miró fijamente a Chinen con una sonrisa, por lo que deduje que este debía ser el amigo del amigo de Inoo que tocaba el bajo.
-Te dije que eran muy buenos!- Fue la animada respuesta de mi pequeño amigo.
-Ok! Lo he decidido!... tocaré con ustedes...-
-En serio?!- Fue más un pensamiento en voz alta que un comentario que realmente quisiera expresar.
-Sip!... Creí que sólo serían un grupo de niños jugando a la rockband... Pero es gratificante saber que tienen talento y que lo saben explotar... Entonces, cuál es el horario del club?- Todos nos pusimos más que contentos. Ahora Hikaru sería nuestro bajista y con ello, la banda estaba por fin completa y podríamos participar en el festival.

Ensayamos todos los días, incluídos los fines de semana gracias al apoyo de nuestro asesor, más que verlo como una obligación todos lo hacíamos con tanto gusto que no nos importó sacrificar nuestro tiempo libre. Por fin nuestra presentación quedó terminada. El primero en ver el número fue nuestro asesor y nos alegró ver tanta emoción de su parte; viniendo de alguien que también era músico, era doblemente genial que le hubiera gustado tanto. Invitamos a Yamada pero se disculpó por no poder asistir, aunque en realidad no entendimos muy bien la razón, tal vez realmente nunca dijo sus motivos, pero al final no apareció. Pese a ese pequeño detalle, todos estábamos felices. Al terminar fuimos a comer con Nagase-sensei para celebrar que el Club de Música tendría su primera participación durante el Festival escolar de verano.

Él y yo regresamos juntos. A Chinen pasó a recogerlo su madre temprano porque tenían un compromiso familiar, así que no me sentí mal por aprovechar la oportunidad y pasar un poco de tiempo con él.
-Mañana tienes clase con Okurin?...-
-Eh?...- Escuchar que llamaba a Okura-kun por su apodo me sorprendió, pero eso sólo significaba que se habían vuelto más cercanos en estas últimas semanas. -...sí... Irán Yasuda-kun y tú a su casa?-
-Sí... Por la noche tienen una presentación, así que se reunirán ahí para ensayar un rato antes de irse...-
-Oh! Vaya, no lo sabía... Es genial!... Algún día nosotros también podremos dar conciertos y todo...- Nuevamente mi boca actuaba más rápido que mi cerebro.
-Sí! Eso sería genial... Demos todo de nosotros para lograr ese sueño algún día... todos juntos...- La forma en que dijo las dos últimas palabras me hicieron latir el corazón muy rápido. Tal vez estaba alucinando, lo cual era lo más probable, pero me pareció que se sonrojaba un poco al decirlo.
-Sí! Eso me haría aún más feliz!...- Su leve carcajada me dijo que me había emocionado un poco de más, pero esta vez no quise reprimir lo que sentía.

El domingo me esmeré en mi arreglo un poco más de lo normal. Me hacía feliz en sobremanera saber que lo vería ahí por la tarde después de haberlo visto también en la escuela por la mañana. Sí, podía sonar rarito. Pero verlo en casa de Okura era diferente de verlo en cualquier otro momento. Con los senpai él era sólo para mí, su tiempo, su atención, sus risas, su platica, su todo... éramos sólo él y yo por un par de horas en las que nos ignoraban los mayores metidos de lleno en su propia música; y aunque a él a veces le molestaba que lo dejaran fuera, a mí por el contrario me alegraba que lo hicieran, porque con los días había entendido que era mejor no interrumpirlos y disfrutar de su estancia ahí conmigo.
-Oye, Yuto-chan...- A menudo me volvía el blanco de las bromas pasadas de Nishikido-kun, así que oír que me llamara con ese tonito inocente en la voz hizo que me dieran escalofríos.
-Si, dime...-
-Es cierto que organizaste tu propia banda en la escuela?-
-Sí... uno de mis profesores del club de teatro me ayudó...-
-Nagase-sensei?...-
-Lo conoces?-
-Sí... Es un gran cantante y lo respeto mucho como músico...- A veces me daba la impresión de que este tipo era bipolar, ahora actuaba tan tranquilo y agradable, pero podía ser muy agresivo y cruel.
-Sí, nosotros también lo admiramos mucho... es genial!-
-Y cuando tengan su primera presentación, nos invitarás?-
-Mmm... Sí... Si quieren ir, será durante el Festival escolar del próximo mes...-
-De acuerdo!, ahí estaremos...- Había algo extraño y, hasta cierto punto, aterrador, en la forma que tuvo de decir todo aquello; así que creí buena idea no confiarme demasiado por si tramaba algo raro. -Hoy daremos un concierto, quieres ir?-
-Debo pedir permiso...-
-No te preocupes, si se hace tarde te llevaremos a casa...- Una vez que Okura-kun tomó parte en la conversación, me quedé más tranquilo, sabía a ciencia cierta que no dejaría que me pasara nada, mi sensei era quien siempre me defendía de las maldades de su amigo.
-Ok, llamaré a mi madre para pedirle permiso...-
-Dile que yo estaré ahí!- Agregó deprisa Yasuda, pues por alguna razón, mi mamá lo tenía en el concepto de un chico muy maduro y responsable. Irónicamente parecía decidida en su "no" hasta que le mencioné que Yassu nos llevaría, claro que le mencioné que él iría, así no pensaría que iba yo a ir a concierto de adultos donde hacen desbarajuste y medio, estando alguien más de mi edad se quedaría más conforme. El concierto fue aún más genial de lo que hubiera imaginado. Nunca antes había sentido mi corazón latiendo de ese modo, volando al ritmo de cada nota con cada sonrisa suya mezclada con mi respiración. Era absolutamente feliz por tan sólo tenerlo a mi lado, contemplando con carita de emoción total lo que las luces de colores iluminaban sobre el escenario ahora vacío.
-Tenemos que ser tan geniales como ellos, Yuto... Hacer que las personas sientan esto que siento aún en este momento después de escucharlos...- Miraba el sencillo entarimado a un par de metros de nosotros donde todavía estaban los intrumentos.
-Sí...- No pude articular más palabras. Estaba perdido en medio del brillo que tenían sus ojos mientras me hablaba. Cuarenta minutos más tarde ya ibamos de regreso entre risas y malos chistes. Apenas si pude conciliar el sueño después de despedirme y meterme bajo las cobijas. Mi grado de felicidad aún no bajaba pero tenía que descansar un poco, asi que cerré los ojos y me obligué a dormir un rato antes de irme a la escuela.

Como era de esperarse, me quedé dormido; así que ahora corría calle abajo con un pan tostado con mermelada en la boca mientras me anudaba la corbata y me abotonaba el saco.
-Es peligroso correr de ese modo a estas horas de la mañana, sabes?...- Me paré en seco. Era imposible no reconocer su voz donde quiera que la escuchara. Me giré sólo para asegurarme de que no soñaba despierto y que no alucinaba. Lo vi acercarse a mí con una sonrisa divertida. Me quitó el pan de la boca y le dio una mordida. -Mmm... Me gusta más con un poco de mantequilla y azúcar... pero este también sabe bien...- Echó a andar tras devolverme el pan. Me quedé un poco shockeado mirando lo que estaba en mi mano. Eso contaba como un beso indirecto... verdad? Mi rostro se puso del mismo color encendido que mi corbata. -No te quedes ahí!, vamos a llegar tarde...- Regresó y tomándome de la mano me arrastró consigo rumbo a la estación.
-Oh! Chinen-kun! Buenos días...-
-Hola!!!- Mi pequeño amigo nos saludaba con esa enorme sonrisa suya que se volvió aún más grande cuando reparó en el pequeño detalle de que aún me llevaban tomado de la mano. -Jejeje...- Me miró en complicidad y echándome carrilla. -Hoy es un día precioso, verdad?... el clima... la gente... el paisaje... "todo" es perfecto...- La forma en que dijo esa palabra en particular hizo que volviera a sonrojarme.
-Sí! Tienes razón... es un día genial!, tú que dices, Yuto-kun?-
-Eh?!... sip...-
-Ah!... Perdón...- Al ver la expresión tímida y apenada de mi cara mirando su mano sujetando la mia, me soltó de súbito, pensando probablemente que estaba enojado o por lo menos muy incómodo de que me trajera así por la calle.
-Nos vamos?... Claro, a menos que quieran llegar tarde y que pasemos la tarde en detencion juntos.-
-No! Claro que no! Tenemos que ensayar... Sería divertido ser castigado con ustedes, pero creo que lo dejaremos para otro día...- Le siguió el juego a mi amigo sin tener ni la más mínima idea de lo que Chinen trataba de decir en realidad.

La mañana transcurrió tranquilantemente, como la mayoría de los alumnos tenían cosas que hacer para el festival, las clases a menudo se suspendían, así que al estar los de la obra en el teatro, estuve platicando sobre muchas cosas con Yamada; de no ser porque lo había visto con mis propios ojos, juraría que nada estaba fuera de lo normal entre nosotros tres. De algún modo era como si mi amigo estuviera tratando de hacer que mi atención se mantuviera lejos del tema hablando de lo mucho que nos divertíamos cuando estábamos juntos. Al ver que mencionar tanto a Chinen le llenaba los ojos de tristeza decidí llevar la conversación a donde sólo se tratara de nuestros recuerdos juntos y sus pasatiempos favoritos.
-Yuto-kuuuun!...- La puerta del salón se abrió al tiempo que lo escuché.
-Inoo-senpai...-
-Inoo! Ya te he dicho que no me gusta lo de senpai, a Bakaki no le hablas así...-
-Bakaki?...-
-A poco no le va el apodo como anillo al dedo a Yuyan?... Oh! Amigo tuyo?- Por fin había reparado en que no estaba solo.
-Sí, él es Yamada, mi mejor amigo desde que éramos pequeños... Él es Inoo, es de 3-A y es nuestro tecladista...-
-Hola! Mucho gusto, Yamada-kun!-
-Mucho gusto... Oh! Diablos...- Miró la hora y se levantó de repente. -...tengo que irme, nos vemos luego, fue un placer senpai...- Salió corriendo sin decir más, cosa rara tratándose de Yamada, así que deduje que en realidad sólo vio una buena oportunidad para huir.
-Oh cierto! Los demás ya están en el salón, vienes?... Jejeje había olvidado a qué había venido...- Inoo siguió hablando durante todo el camino hacia el salón. En efecto, los chicos ya estaban ahí y apenas llegamos comenzamos el ensayo. Todavía teníamos cositas que mejorar pero aún así sonábamos genial, lo cual nos tenía a todos motivados para seguir dando lo mejor de nosotros durante estos ocho días antes del festival.

-Me iré primero...- Anunció Hikaru después de que termináramos de guardar todas las cosas en el locker.
-Ok... Nos vemos mañana...-
-Pórtense bien, bola de vagos!...- El gran cárisma de ese chico vino a darnos justo lo que nos hacía falta en la banda, las risas se volvieron parte fundamental del club. Ya nos habíamos acostumbrado a que a menudo desaparecía de ese modo, no nos era impactante saber que estaba con Yabu-senpai y que les gustaba pasar tiempo juntos como a cualquier pareja. De algún modo lo envidiaba por ser capaz de decir sus sentimientos de un modo tan honesto y de tener el valor de enfrentarse a todos con tal de estar con la persona que quería. A pesar de que Takaki era el mayor de todos, pues era como si fuera el más pequeño, así que Hikaru-senpai había asumido el papel del responsable hermano mayor y era quien se encargaba de mantenernos unidos y de mediar los argumentos de todos a la hora de tomar decisiones y al mismo tiempo siempre nos daba esa atmósfera divertida y relajada para que nada nos pareciera pesado ni cansado. Hikaru-senpai era simplemente genial y todos lo admirábamos y respetábamos por eso.
-Waaaa!- Takaki hizo que todos volteáramos espantados hacia donde estaba acostado.
-Estás bien, Yuyan?- Preguntó preocupado Inoo. Y es que era imposible no preocuparse por Takaki, de algún modo, todos nos habíamos vuelto consentidores con el chico, y es que su forma de ser tan tímida y dulce a la vez, hacía que lo viéramos indefenso; y no nos molestaba, después de todo, lo queríamos mucho y siempre nos hacía felices con sus ocurrencias. Aún a pesar de su edad y su apariencia, seguía siendo tan inocente como un niño; motivo por el cual, muchos lo abusaban y nosotros habíamos tomado en algún punto, el papel de sus protectores.
-Sí!... es que... recordé que debo ir por Chii-chan...- Recogió sus cosas torpemente por las prisas. -Hasta mañana!- Gritó al salir corriendo haciendo malabares para que no se le cayera nada de lo que llevaba en las manos. Y es que a Chinen no le gustaba que lo hicieran esperar. Me agradaba ver a mi pequeño amigo tan feliz estando con Takaki, pero al mismo tiempo, me preocupaba la expresión triste de sus ojos estando sin Yamada.
-Eh?!... no es ésta la cartera de Yuyan?...- Inoo tenía razón; probablemente se le había caído del bolsillo trasero por haberse levantado así después de haber estado rodando por el tapete que habíamos puesto en la "salita de estar" donde descansábamos.
-Sí, es de Takaki...- Respondió él desde el otro lado de la habitación donde miraba el cielo por la ventana mientras limpiaba su guitarra para guardarla.
-Será mejor que se la lleve... Creo que tendrá problemas si se la damos hasta mañana... Nos vemos mañana!... Dijo que iría al teatro, verdad?...-
-Mmm... Al teatro o a la cafetería cerca de la estación...- Que eran los lugares donde los veía a menudo juntos después de clases y de los ensayos.
-Ok!... Nos vemos!- Inoo era divertido en extremo. Era alguien con quiera resultaba muy fácil sentirse agusto y platicar sobre cualquier cosa porque además era muy listo y al mismo tiempo, esa forma de ser tan espontánea que tenía, hacía que fuera muy fácil tomarle cariño. Para mi era un gran ejemplo a seguir.
-Yuto-kun...- Al final quedamos sólo él y yo.
-Eh?!... dime...-
-Estás libre?... hoy no volverás con Chinen-kun, verdad?-
-Sí, hoy no tengo nada más que hacer y Chinen iba a comer helado con Takaki...-
-Oh, ya veo... Entonces, quieres ir conmigo al centro comercial?... Será cumpleaños de Yassu pronto y quiero comprarle algo...-
-Oh, ya veo... Sí, seguro, vamos!-
-En serio?... Gracias!- El viaje en el metro fue realmente divertido. Creo que jamás podríamos aburrirnos teniendo tantas y tantas cosas de que hablar. Estar con él era tan divertido como estar con Chinen y Yamada.

Llegamos al centro comercial después de treinta minutos de empujones y risas, literalmente tuve que abrazarme de él para poder bajar en la estación porque no nos dejaban pasar; no podía parar de reírse, decía que la expresión asustada de mi cara era muy graciosa. Caminamos por la enorme y concurrida avenida hasta llegar al espectacular edificio de cristal.
-Tienes idea de lo vas a regalarle?-
-Mmm... sí y no...-
-Eh?!...-
-Tengo una ligera idea de lo que podría gustarle, pero no sabré cuál es el regalo perfecto hasta que lo encuentre...- Agregó al ver mi cara de incomprensión total ante su respuesta.
-Oh... algo así como "amor a primera" vista?-
-Jajajajaja... Sí se podría decir que sí...-
-Mmm... Me pregunto qué tipo de regalo le gustaría a Yasuda-kun?... tu primo tiene unos gustos bastante peculiares, sabes?...-
-Jajaja sí... Es excéntrico rayando en lo rídiculo, pero aún así creo que su estilo siempre ha sido único y genial...-
-Sí, en eso tienes razón...-
-Vayamos a ver todo lo que podamos... Aún tengo tiempo para escoger el regalo perfecto.-
-Sí, igual si no lo encontramos hoy... podríamos seguir buscándolo mañana...- Me miró inexpresivamente por un par de segundos antes de volver a poner una sonrisa en su rostro, por un momento temí que le hubiera molestado mi idea.
-En serio?... No te importaría acompañarme otro día?...-
-Claro que no!... Es genial salir contigo!- Otra vez mi lengua actuaba mucho más rápido que mi cerebro, pero por fortuna no había dicho nada de lo que pudiera arrepentirme.
-Yo también me divierto mucho contigo, Yuto-kun...-
-Ah! Ya sé!... Yasuda-kun ama la ropa tanto como a su guitarra... Vamos a la tienda de ropa coreana!-
-Oh! Esa es una buena idea!- Aún cuando habíamos decidido a dónde ir, para cuando llegamos ya era hora de irnos a casa; estuvimos tanto rato bobeando por aquí y por allá que perdimos la noción del tiempo y cuando nos dimos cuenta ya pasaban de las diez.
-Tengo hambre~...- Mi repentina exclamación al más puro estilo Chinen le arrancó una buena carcajada mientras bajábamos las escaleras rumbo al andén. Rebuscó dentro de su mochila.
-No sé si te gusten, pero...- Me extendió una cajita de aluminio decorado.
-Gracias...- Estaba feliz. Demasiado feliz como para articular palabras.

Las galletas no eran las más maravillosas del universo pero para mí eran deliciosas porque las estaba compartiendo con él mientras contemplaba su rostro sonriente.
-Hello?... Oh, mom... Yeah... I don't know, 20 or 30 minutes maybe... Don't worry, I'm not alone...- Su teléfono sonó en cuanto nos bajamos del tren. Me pregunté si mi madre también estaría preocupada por mí.
-Tu mamá?...-
-Sí... Quería saber si ya estaba en casa... Se preocupa mucho por tonterías.-
-Sí, así son las mamás...- Comenzamos a reír y hacer el tonto otra vez mientras caminábamos calle arriba.
-Bueno... creo que aquí es donde nos despedimos...- Exclamó sin muchos ánimos cuando llegamos a mi casa.
-Que raro... Parece que no hay nadie...- Toqué el timbre sólo para confirmar mi teoría.
-Imagino que no deben de tardar en volver...-
-Espero... Jejeje porque muero de hambre... Eh?... No es cierto!-
-Sucede algo?...-
-Olvidé mis llaves...-
-Jajajaja...-
-Cómo puedes reír así ante mi sufrimiento?... Que malo!...- Le reclamaba jugando.
-No me rió de tu sufrimiento... Me rió porque creo que sólo a ti te podrían pasar estas cosas...- Apenas si podía dejar de reírse para hablar, pero en vez de molestarme, escucharlo y verlo así me hacía feliz.
-Jejeje... Creo que eso es verdad...-
-Por qué no vienes a mi casa un rato... En lo que llega tu mamá; no quiero sentirme culpable si mueres de hambre aquí en la calle...- Reía un poco apenado, probablemente porque en verdad sí le preocupaba que hubiera aunque fuera una mínima posibilidad de que algo así pasara.
-Pero... ya es tarde... no se enojará tu mamá?...-
-No pasa nada... No solemos dormir temprano. Además, tenemos sólo dos opciones.- Oír que se incluía en las mías o que me incluía en las suyas hizo que me diera un vuelco el corazón. -...o nos quedamos aquí afuera a esperar hasta que llegue tu mamá... o esperamos a que llegue tu mamá adentro de mi casa... Tu elige.- La verdad, cualquiera de las dos estaba bien para mí, simple y sencillamente porque él estaría conmigo.
-Mmm... No puedo pensar!- Me despeiné por la desesperación. Ambas opciones tenían sus pros y contras y no sabía qué hacer. -...tengo mucha hambre como para pensar...-
-Ok! Decidido!...- Por segunda vez en el día me tomó de la mano y me arrastró consigo, sólo que esta vez íbamos calle arriba. -...Llama a tu madre para que le digas que la esperarás en mi casa y que no se preocupe, de acuerdo?-
-Sip, sip... Papá...- Se detuvo en seco y se giró bruscamente como si estuviera molesto. Estaba muy serio... lo estaba?, le había molestado mi comentario?
-Jajajaja... No!... No podría ser tu papá...- Después de acercarseme demasiado mirándome fijamente, se dio media vuelta y siguió caminando.  Sentía el corazón demasiado descontrolado como para preguntarle a qué se refería con lo que había dicho, así que tomé mi celular y llamé a mi madre.

Su casa era nu poco diferente a la mía: era enorme. Seguimos un caminito adoquinado hasta la puerta principal.
-Hola ma!... Él es Yuto... puede esperar aquí hasta que llegue su mamá a su casa?- Al principio no supe a quién le hablaba porque no veía a nadie, pero una dulce voz respondió desde el estudio.
-Bienvenidos... Sí, claro, hijo... Quieren cenar?- Su mamá era la mujer más hermosa que había visto hasta ahora. Mirándola, no era necesario preguntar por qué su hijo tenía esas facciones tan finas de cara.
-Hola... Mucho gusto... Perdón por las molestias...- Me miró con una sonrisa y sentí que mis mejillas se ruborizaban.
-No, no eres ninguna molestia...- Caminó hasta donde estábamos y me dio la mano para saludarla. -...es la primera vez que trae a alguien a casa, así que me siento feliz de que tenga un amigo tan especial como tú...- Me dijo en voz baja cuando él se apartó un par de pasos para dejar sus cosas en el sillón de la sala. -Bien!, vamos a cenar...-
-Dame tus cosas, las pondre junto a las mías... no creo que quieras estarlas cargando todo el rato, o si?...-
-No, supongo que no... Gracias...- Le di mi mochila y mi saco. Hacía mucho calor, así que me lo quité mientras estábamos afuera de mi casa. La cena en su casa fue de lo más genial. A pesar de su apariencia elegante y reservada, su madre era bastante agradable, casi lloraba de la risa mientras escuchaba mis chistes e incluso estuvo contando algunos bastante graciosos. Pero obvio no duró mucho tiempo porque mi celular comenzó a sonar y de inmediato supe que sería mi madre; así que me despedí de su mamá, tomé mis cosas y me despedí de él en la banqueta. Estaba tan emocionado que corrí calle abajo hasta mi casa. Saludé a mi familia y subí a mi habitación.
-No vas a cenar, Yu-chan?-
-No mamá... Ya cené...- Me puse a hacer la tarea, mi felicidad era tanta que hasta la hice con gusto.

Aquella tarde todos llegamos antes al salón del club, apenas si terminábamos los deberes de clase y corríamos a ensayar. No era para menos, faltaban tres días para el gran día y Nagase-sensei ya nos había confirmado nuestra primera participación en el festival. Sensei parecía ser el más emocionado de todos por ello. Habíamos decidido dar lo mejor de nosotros para quienes nos escucharan. Apenas si había visto a mis dos mejores amigos durante los últimos días, uno ocupado con los últimos ensayos de la obra y el otro haciéndose el interesante con su ausencia. La verdad es que todos notaban que mi ánimo había decaído un poco a medida que transcurría la semana, pero en vez de enojarse, trataron de hacerme sentir bien... lo cual me hizo feliz.

Ensayamos hasta tarde ese día así que volvimos a casa pasadas las diez de la noche. Al ver que Chinen no se había ido primero a su casa supuse que quería hablar conmigo, él debio pensar lo mismo porque cuando llegamos a mi casa, se despidió de nosotros con una gran sonrisa y siguió su camino.
-Qué pasa, Chii-chan?- Su silencio y su mirada perdida con esa sonrisa vacía con la que le dijo adiós me preocuparon.
-Yama-chan... no quiere... volver a saber de mí nunca más...- Ni siquiera levantó la vista del piso cuando lo dijo después de un silencio que me pareció eterno. Las marcas que sus lágrimas dejaban en el asfalto me hicieron sentir un inútil.
-Por qué?... Se pelearon?... No te preocupes, en unos días vuelve a buscarlo, hablen y verás que todo se soluciona...-
-No, Yuto... nada se va a arreglar!...- Que me interrumpiera de ese modo me hizo callar enseguida, más que por la acción, por el tono de voz tan angustiado con que lo dijo. -...ya no... dijo que se arrepentía de haberme conocido...- Se giró y se abrazó a mí con todas sus fuerzas y estalló en llanto. No lo había visto así desde que lo conocí aquella tarde en el parque cerca de la que sería mi secundaria, cuando lo molestaban unos chicos de preparatoria... tan asustado que parecía que si no se aferraba a algo o a alguien, iba a desaparecer de tan fuerte que cerraba los ojos. Su mayor temor desde que conoció a mi mejor amigo acababa de hacerse realidad y yo me sentía tan inútil, sin saber qué hacer o qué decir para consolarlo porque sabía que nada de lo que pudiera hacer o decir podría hacerlo sentir mejor, estaba completamente destrozado desde adentro hacia afuera. Lo dejé llorar entre mis brazos hasta que sus lágrimas dejaron de fluir.
-Te sientes mejor?... Espera un segundo, sí?...- Lo dejé de pie en la entrada. -Mamá, me voy a quedar en casa de Chii-chan, no sé siente bien...- Le grité desde mi habitación mientras metía mis cosas en la mochila de mis cosas de deporte.
-Sí, está bien... No des problemas, quieres?... Dale mis saludos a la mamá de Chinen-chan...-
-Sí, no te preocupes... cualquier cosa te llamó... Hasta mañana!- Le di un beso en la mejilla como siempre y bajé corriendo. Aunque sabía que no se habría movido ni un centímetro, me preocupaba que no estuviera ahí cuando saliera. Lo tomé de la mano y lo llevé en silencio por la angosta calle que conectaba mi casa con la suya.
-Yuto-kun!... Yuri?... Está bien?...- Me preguntó preocupada su mamá cuando llegamos. Negué con la cabeza. Se apartó para que entráramos y cerró la puerta. Subí lentamente cuidando que no se tropezara con los escalones. Conocía perfectamente el camino hacia su habitación, había estado ahí tantas veces que ni siquiera podía contarlas. Encendí la luz y lo llevé hasta su cama. Tenía pensado bajar para subirle algo de comida pero como que presintió que me alejaría de su lado y aferró con fuerza mi mano.
-No te vayas... por favor...- Me dijo con apenas un hilito de voz. Asentí y me senté a su lado. Sus lágrimas siguieron cayendo una tras otra como si no pensaran detenerse jamás, hasta que por fin se quedó dormido. Me daba miedo levantarme y despertarlo, pero tenía que bajar y explicarle a su mamá lo que pasaba, en verdad se veía angustiada pero apenas si lo vio supo que no ayudaría en nada hablarle en ese momento. Apagué la luz al salir y cerré suavemente la puerta. No me sorprendió en realidad ver a su mamá caminando de un lado a otro del pasillo.
-Yuto-kun... está bien?... qué le pasó?...- Parecía estar por echar a llorar mientras me preguntaba en voz bajita.
-Se peleó con Yamada... al parecer fue serio y no cree que se vaya a solucionar... Tuvo un mal día en todos los aspectos y lo de Yama-chan vinó a rematarlo del peor modo... Lloró tanto que se quedó dormido...- La oí suspirar aliviada.
-Gracias Yuto-kun... Quieres cenar algo?... Debes estar hambriento... Quieres que lo suba cuando esté listo?-
-Sí, gracias... no quiero dejarlo solo...- Me acarició con dulzura la mejilla asintiendo en comprensión y bajó. Creo que más bien fue que no quería que la viera llorar. Volví a entrar. Le quité los zapatos y lo arropé. Seguía sollozando. Mi celular sonó de pronto, pero estaba tan preocupado en no despertar a Chinen que oprimí la tecla de colgar por accidente. Unos segundos después recibí un mensaje.
"Gomen, debes estar ocupado... Como está Chinen-kun?, volví porque olvidé preguntarte algo y lo vi llorando... no quise acercarme pero me preocupó verlo así. Espero que lo que sea que lo haya puesto así mejore."
No encontré palabras en ese momento para responderle, así que respondí con un simple "Gracias..."

Salimos de su casa a la hora de siempre. Seguía en silencio con la mirada clavada en el piso y su carita oculta bajo su oscuro y lacio cabello. Le di las gracias a su madre por el desayuno y el almuerzo que nos preparó.
-No se preocupe... Lo tendré todo el día conmigo...- Ella sonrió aliviada y nos dijo adiós con la mano desde la entrada. Sólo sabía que llevaba a una persona y no a un muñeco por la presión que su mano ejercía sobre la mía. Mi otra mano empezaba a acalambrarse por el peso de todo lo que llevaba cargando, mochilas y cosas de deporte incluidas. Mientras caminábamos y yo no paraba de contarle cosas, el pobre sólo asentía de vez en cuando.
-Buenos días!- Su voz me hizo callar por fin. Sentí que me soltaba, pero está vez fui yo quien apretó su mano.
-Buenos días!- Miró a Chinen y me miró preocupado pero no dijo nada al respecto. -Gracias...- Me ayudó a cargar algunas cosas, en verdad se lo agradecí. -Estoy nervioso... faltan sólo dos días para el festival... aún no hemos decidido que ropa usaremos...-
-Oh!... Es cierto!... Hay que ver eso durante la reunión de hoy...- Asintió con una de esas tímidas y hermosas sonrisas.

Llegamos a la escuela. Una vez en el pasillo nos despedimos de él y entramos a nuestro salón.
-Buenos días, chicos!- Todos se quedaron en silencio cuando nos vieron entrar juntos; una, porque fue imposible no darse cuenta de que el fantasma a mi lado era Chinen, y dos, porque era obvio que veníamos tomados de la mano. -Sanada-kun, podrías cambiar de lugar con Chinen por hoy?-
-Sí... Seguro...- Se pasó al lugar de adelante, que era donde mi pequeño amigo solía sentarse, justo al lado de Yamada. Dejé sus cosas ahí y puse las mías en mi lugar. Me llevé a Chinen conmigo cuando salí al pasillo. No lo dejaría ahí solo en medio de todo ese cuchicheo desagradable. No me preocupaba que dijeran algo malo de Chinen, porque todos lo querían mucho, simplemente no quería que escuchara lo que decían con respecto a Yamada y a mí. Eso sólo lo haría sentir peor. Además, sabía que mi amistad con Yamada no podía destruirse por algo como esto, así que me molestaba que dijeran que Chinen terminaría con nuestra amistad. Después de todo, habíamos sido amigos desde que éramos casi bebés y pese a todo lo que nos había pasado, siempre logramos salir adelante juntos; así que, de algún modo, tenía la esperanza de que las cosas se arreglaran entre ellos y de que pronto volveríamos a estar como siempre. Pero no siempre pasan las cosas como uno espera.
-Yuto...- Escuché su voz fuerte y claro desde la escalera de nuestro piso, cuando miré escalones abajo lo vi con una cara de incredulidad que casi rayaba con la desepción. Apenas si escuchó su voz, Chinen se aferró con ambas manos a mi camisa, las lágrimas cruzaban nuevamente sus mejillas e incluso temblaba. Nos quedamos en silencio un instante. No podía hacer nada entonces, con Chinen en medio de crisis. -Lo sabía... pero que tonto soy...-
-Yama-chan?... de qué hablas?-
-No debiste fingirte mi amigo para poder estar con él!!!- Toda su ira no iban dirigidos hacia mí, sino al chico que tenía a punto de romper en llanto.
-Yama-chan! Te equivocas!... Chinen y yo no...-
-Cállate! Sólo has sido otra víctima de sus sonrisas hipócritas y su falsa personalidad...- Fue inevitable que tanto quienes estaban por los pasillos como los curiosos se volvieran espectadores y verdugos en la situación. Takaki venía subiendo las escaleras en compañía de Inoo, así que obviamente había escuchado cuando dijo lo último. El segundo no parecía entender lo que pasaba, pero el primero, a juzgar por la forma en que miraba a Yamada, estaba perfectamente enterado de todo. Yo me sentía entre la espada y la pared. Quería abrazar a Chinen y consolarlo para que dejara de llorar, pero al mismo tiempo quería abrazar a Yamada y hacerlo entender todo. -Si desde un principio planeabas quedarte con él, no debiste meterme en tu juego y usarme de este modo... Eres de lo peor Chin...!- Sus palabras fueron cortadas de golpe por el puñetazo de Takaki, que lo envió directo al piso.
-Eres un verdadero idiota Yamada!... Si de verdad piensas todas esas estúpideces de Yuri, no vale la pena que me siga conteniendo!- Incluso él estaba ahora afuera de su salón contemplando con la misma mirada incrédula que yo tenía a Takaki.
-Yuyan... Bas... ta...- Le costó mucho poder hacerse escuchar. Incluso Yamada lo miró preocupado cuando pasó por su lado llorando de ese modo. -...por... favor...- No pudo seguir ahogando el llanto, y mientras sujetaba su brazo para que no volviera a pegarle rompió a llorar justo como había la noche anterior. Al verlo así, Takaki hizo lo mismo que yo: lo tomó de la mano y se lo llevó de ahí.
-Yama-chan... qué rayos te pasa?...- Me agaché a su lado para ver cómo estaba pues había sangre en su boca.
-A mí?... A ti!... Cómo no te diste cuenta de que ese chico sólo anda detrás de ti?!... Es tan manipulador que ni siquiera tú te salvas de sus mentiras?!-
-No digas tonterías!... No sé quién te llenó la cabeza de estúpideces pero yo sí estoy totalmente seguro de que Chinen no es así!...- Se hizo un silencio anormal, era la primera que me veían enojado y gritando.
-Yuto...- Me di media vuelta, entré al salón por nuestras cosas y salí para bajar las escaleras ignorándolo completamente cuando escuché que me llamaba. Inoo se fue detrás de mí, parecía preocupado.
-Yutoppon... Estás bien?-
-Sí... Sólo quiero estar sólo... necesito pensar...-
-Ok... entiendo... Iré a buscar a Hikabu... Mándame mensaje cuando te sientas mejor, ok?... me aseguraré de que nadie venga a molestarte...- Sólo asentí una vez y oí el sonido de la puerta al cerrarse. Mi corazón estaba hecho un lío y no podía escuchar lo que mi cerebro decía. Y encima de todo, ahora me preocupaba también que nos pudieran castigar por lo que había pasado y que no nos dejaran participar en el festival. La situación me había sobrepasado.
-Yuto-kun?...- Ni siquiera me di cuenta cuando abrieron la puerta y caminaron hacia el rincón donde estaba. Levanté la mirada más por incercia que otra cosa. Ahí estaba él mirándome con esa carita que tanto me gustaba llena de angustia al ver que lloraba. -Yo... estaba preocupado por ti porq...- No lo dejé seguir con explicaciones. No quería que me viera cuando rompiera nuevamente en llanto así que me aferré a él con fuerza para esconderme de sus ojos. Se quedó inmóvil por unos segundos, luego sentí como sus brazos se cerraban alrededor de mi cuerpo al tiempo que mi llanto se escapaba.

-Lo siento...- Me moría de pena y ni siquiera me atrevía a mirarlo.
-Yuto-kun...- Guardó silencio un instante y luego me extendió su pañuelo para que me secara las lágrimas que aún se empeñaban en salir. -Te sientes mejor?...- Su voz siempre lograba aliviar mi corazón. Asentí lentamente. Su mano se sintió tibia cuando la puso en mi barbilla para hacer que lo mirara. -No tienes porque soportarlo todo tú sólo... yo... estoy contigo... déjame ayudarte... estar ahí para ti cuando lo necesites...- No desvió la mirada ni porque sus mejillas se tiñieron de un tinte rojizo. Yo no entedía muy bien a lo que se refería, sabía que no podía ser eso que mi corazón alucinaba pero aún así mis lágrimas, ahora de felicidad, volvieron a hacer acto de presencia. Detuvo una con su dedo, acariciando levemente mi mejilla con el dorso de su mano, pendiente de cada una de mis reacciones. Puso tímidamente su mano en mi rostro y al ver que yo no se lo impedía y que tampoco lo rechazaba, acercó sus labios hasta mi otra mejilla y borró mis lágrimas. Volvió a mirarme, como si estuviera pidiéndome permiso para hacer algo, esta vez fui yo quien se ruborizó. Mi corazón latía como loco a cada milímetro que se acercaba a mí. Sentí que moriría de felicidad cuando sentí sus labios sobre los míos en un torpe y dulce beso. Mi primer beso.
-Perdón... me daba miedo decirte cómo me sentía... perdí mucho tiempo pensando qué hacer y cómo decirte esto, pero... ya no quiero que sigamos como hasta ahora... no quiero volver a sentirme inútil por no poder protegerte... no quiero volver a verte así y no poder estar a tu lado...- Apenas si daba crédito a lo que escuchaba salir de su boca. La forma en que me miraba y la sensación que permanecía después de aquel beso me hacían sentir como si volara. -Yuto... te quiero...- Debí verme realmente tonto abriendo los ojos de ese modo y sonriendo como si fuera la primera vez que me sentía feliz. No pude contestarle con palabras, lo abracé lo más fuerte que pude sintiendo que podía despertar en cualquier momento del más hermoso de mis sueños.


-Yuto?...- Alguien me llamaba con ese timbre de voz tan familiar. -Qué haces aquí?... Ya todos están listos y nos están esperando, Yassu, Okura y los demás ya llegaron y están donde siempre...- Guardó silencio y me miró  un poco inseguro al verme perdido en mis pensamiento. -...salimos al escenario en cinco minutos...- Su calma habitual seguía siendo todo un misterio fascinante para mí y esa sincera y tímida sonrisa que solía dibujarse en sus labios cuando me miraba de ese modo seguía haciéndome sentir mariposas en el estómago.
-Keito...- Se detuvo de inmediato al escuchar que lo llamaba por su nombre pues muy pocas veces lo hacía.
-Qué pasa?- Caminé hasta la puerta del salón que había sido nuestro refugio y cómplice durante los últimos tres años y me detuve justo frente a él aún con todos los recuerdos a flor de piel.
-Te amo...- Susurré todavía sobre sus labios después de haberle regalado un beso lleno de todo el amor que me cabia en el cuerpo. En aquella ocasicón no había podido decírselo debido a todo lo que sentí cuando me confesó sus sentimientos, pero ahora podía decirlo... quería decirlo. Era nuestra tercera participación como club de música durante el festival de verano, y ya habíamos participado en numerosos eventos dentro de la escuela desde que habíamos comenzado a tocar; como cada ocasión, éramos lo más aclamado y esperado de la tarde; la primera vez que subimos al escenario estábamos un poco nerviosos por llevar mezclados nuestros sueños y temores, pero una vez que la música comenzó a fluir, todo aquello se volvió un sentimiento enorme e indescriptible que a todos nos hizo felices. Y aunque era nuestro último año de preparatoria, sabíamos que tanto nuestros sueños como nuestros amigos seguirían siendo los mismos, había un vínculo que nos había mantenido unidos todo este tiempo y difícilmente algo o alguien podría separarnos. La banda, aún a pesar de que Takaki, Inoo y Hikaru se habían graduado después de la primera participación, continuó con sus actividades de modo normal y ellos siguieron asistiendo a los ensayos, que por fines de conveniencia pasamos a los sábados por la tarde en casa de Okura para que no interrumpiera con el resto de nuestras actividades diarias y que todos pudieran asistir; ellos se habían emocionado tanto al escucharnos, que ofrecieron su "sala de ensayos" a cambio de que la banda no se desintegrara tras la graduación, porque había algo único y especial en nuestra música, según dijeron, que muy pocas veces lograba ser transmitido de ese modo. Al parecer estábamos en el camino perfecto para alcanzar nuestro sueño. Habíamos logrado hacer la música perfecta... porque estábamos juntos.
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