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Un malentendido (KoyaShige)





Título: Un malentendido.
Autor: Lilith
Pairing: Koyama + Shigeaki 
Fandom: NewS
Tipo: One-shot
Género: Shonen-Ai / ComediFic
To: To Zono, que ama a este par y nunca le había escrito un fic XD 
Es muy baka, pero espero que te guste n.n






-Te digo que es inútil, Yucchi...- Suspiraba el mayor haciendo que su figura se viera menos alta y delgada de lo que en realidad era, tal vez por el abrigo que llevaba puesto o por lo mucho que se encogía en si mismo al terminar de contarle a su amigo lo que le pasaba últimamente con la persona que había amado por más de diez años.
-Mmm... no lo veo de ese modo, Koyama-kun... deberías hablar con él. Tal vez sea sólo un malentendido...-
-Lo dices porque no sabes por lo que estoy pasando...- Ese puchero hacía que se viera mucho más joven que su interlocutor, que lo miraba en silencio pacientemente.
-Te equivocas... Crees que no sé lo que sientes estando en medio de Jin, Kame, Koki y Junno, que siempre están buscando la atención de Tat-chan? Vaya... y eso sin contar a Okura-kun, Hiromitsu-kun, Dai-chan y los que se han sumado a la lista en el camino... Créeme, entiendo, tal vez mejor que tú, por lo que estás pasando...-
-Bueno... creo que tienes razón... Nada podría ser más horrible que el hecho de que acosen a tu novio a donde quiera que vaya... al menos a Shige no lo pela ni el perro de Tego... Bueno, no me refiero en sí a Tego, sino a Cookie, su perrito...- El otro no podía dejar de reír a carcajada suelta. Una pequeña broma local entre él y sus compañeros de grupo había regresado a su memoria justo en ese momento tras escuchar el comentario del mayor.
-Mira, la cosa es que tu problema con Kato-kun, es tan sólo debido a la falta de comunicación que han tenido en las últimas semanas por su escuela y tu trabajo... Deja de darle vueltas al asunto y mejor pregúntale qué le pasa... Tú lo conoces mejor que nadie y deberías de saber que cuando se aleja de todo y de todos de este modo es porque algo le pasa y no quiere preocuparlos, tú mismo me lo has dicho.-
-Creo que tienes razón, Yucchi... será mejor que le pregunte directamente si está enojado o sentido conmigo por algo o si sólo está demasiado estresado por su tarea...-
-Sí, será lo mejor para ambos...-
 -Ay, Yucchi, cómo es que eres tan sabio?...-
-Jajaja eso qué?!... no es que lo sea, es sólo que estoy en medio del fuego cruzado todo el tiempo... sin contar lo "especial" que es Tatsuya...- Los dos reían por lo bajo; ambos sabían a lo que se refería Nakamaru. El chico en cuestión podía ser cualquier cosa menos un chico común y corriente, pues percibía el mundo de un modo tan diferente, que resultaba una existencia "única" y nadie lo sabía mejor que su novio.


Siguieron caminando a través del asfalto húmedo hasta llegar a la estación del tren, que era donde se separaban sus caminos para ir a sus respectivas casas.
-Mira! Parece que este es tu día de suerte, Koyama-kun...-
-Eh?! Por qué?...-
-Porque justamente allá va Kato-kun...- De inmediato miró en dirección a donde su amigo veía detenidamente. Ahí estaba él, como siempre bien vestido, bajando los últimos escalones para detenerse en el andén.
-Oh, cierto!...- Sentía que se le saldría el corazón por la boca de la emoción. -Espera... qué hace aquí si dijo que tendría clases hasta tarde por un examen?-
-Bueno, debe haber salido más temprano...-
-Es cierto... Shige no es del tipo de los que se vuelan las clases, verdad?-
-Así es... Bueno, tigre... Ve a por él...- Le dio un empujoncito en la espalda y se despidieron con una sonrisa de complicidad.

Koyama bajaba cada escalón pensando en lo que le diría al menor una vez que se presentara frente a él. El corazón latiendo a mil por hora. La típica sensación en el estómago, producto de los nervios.
-Geshika!!!- Reconoció la voz de inmediato. Como podría no hacerlo. Conocía a Kusano desde hacía tanto tiempo como a Kato. Además el chico tenía una personalidad difícil de ignorar. No era raro que ese par quedaran para ir a algún lado. Lo que le pareció extraño fue que no lo hayan requerido a él. Ni siquiera se dio cuenta de que estaba ahí a tan sólo un par de metros de él. Su radiante sonrisa no era para él. La gente subió atropelladamente llevándolos consigo una vez que se abrieron las puertas del vagón. Se había ido.

Parpadeó un par de veces incapaz de diferenciar si había alucinado, si soñaba despierto o si realmente había visto a su querido "Shige" yéndose con otro chico sin decirle nada.
-Ah, no debo pensar tonterías... nunca me haría algo así, es Shige...- Su celular sonaba. -Tegoshi?-
-Hola, Keii-chan! Qué haces? Vamos al centro comercial? Quiero ir de compras pero Masu se fue el fin de semana a casa de sus padres... Y tú eres tan bueno, que no me dirás que no, verdad?- Como solía hacer, habló y habló, tan rápida y efusivamente, que Koyama apenas si podía seguirle el ritmo, limitándose sólo a escuchar. -Vale, entonces paso por ti a tu casa en una hora... y para que veas que soy bueno con mi kaa-chan, te invitaré a cenar, nee~- Y así sin más, terminó arrastrando al mayor a una tarde de despilfarre, "made in Tegoshi", en el centro comercial más exclusivo de la ciudad. A menudo pasaba esto y Koyama terminaba de algún extraño modo haciendo todo lo que el menor quería. A veces estaba seguro de que lo hacía a propósito. Lo de no darle oportunidad a decir algo mientras hablaban, así no podría negarse a ir con él o hacerle algún favor. Igual ya se había acostumbrado. Era Tegoshi.

A falta de algo mejor que hacer por la tarde, dado que sus planes parecían haberse ido al caño, optó por acompañar a su amigo. Un poco de sus tonterías, otro tanto de sus risas y una que otra conversación seria, ayudarían a alejar de su mente las cosas que pensaba en ese momento con respecto a su novio y a su mejor amigo. No le gustaba lo que había dentro de su cabeza en ese instante. No se sentía él mismo. Y odiaba lo que era en ese momento.

-Gomen ne... Se me hizo tarde estando al teléfono con Masu...-
-Ah, no te preocupes... Igual acababa de llegar...-
-En serio? Dónde estabas?-
-Fui a caminar por ahí. Estuve con Yucchi en la mañana...-
-Oh, con Nakamaru-kun?... y tu súper-perfecto novio?-

Silencio.

Una risita nerviosa.

Una mirada desviada.

-En la escuela... Tendría clase por la tarde...-
-Mmm... con razón...-
-Qué cosa?!-
-Tranquilo... no seas tan efusivo al hablar, no necesitas gritar, Keii-chan, sí te escucho...- Esa mezcla de inmadurez, incredulidad y diversión, siempre le había parecido adorable, pero a veces era como comer demasiados dulces: hastiaba. -Tan sólo lo decía porque siendo viernes por la tarde, pensé que no vendrías porque estarías con Shige...-
-Oh... pero pues ya viste que no...-
-Estás bien?... actúas raro...- Se le acercó tanto que podía sentir su tibia respiración en su propio rostro.
-Hazte para allá!- Dio un paso hacia atrás.
-Mmm... confiesa. Qué pasó?- Sí, de algo le servía la universidad, y una vez que se daba cuenta de algo, podía ser molestamente perseverante para averiguarlo. A Koyama le resultaba imposible esconderle las cosas, así que optó por mejor contarle lo que había pasado un par de horas antes en el andén del metro mientras iban de camino al centro comercial.

-Mmm... Ya veo... Estúpido Shige...- Era raro verlo tan serio. Su apariencia cambiaba por completo. El niño lindo y adorable de rostro tan delicado que hasta parecía niña había quedado atrás para darle paso al Tegoshi serio y analítico que incluso se enojaba a veces y hasta daba miedo. -No te preocupes, Keii-chan, me tienes de tu lado, te ayudaré a averiguar qué demonios pasa con Shige...-
-Tegoshi... gracias...-
-Ah! Ya sé!- De pronto volvió a ser el chico sonriente de siempre. -Vamos!- Lo tomó de la mano y echó a correr hacia el elevador.

-Tegoshi... agradezco mucho tu ayuda pero... era necesario que te vistieras así?- Decía al mirarlo salir del probador usando un bonito vestido rosa con unos mallones negros y una peluca lacia de cabello negro que le llegaba hasta los hombros.
-Por supuesto!- Daba escalofríos verlo actuar de ese modo. Poseía incluso la coquetería natural de una chica de su edad. - De qué otro modo podríamos seguirlos si no es disfrazados?- Decía al tiempo que le acomodaba la peluca a su amigo, que estaba sentado afuera de los probadores de damas. -Listo! Ahora sí te ves digno de acompañar a una chica tan bella como yo...- Guiñaba un ojo con una gran sonrisa, pasando su cabello hacia atrás de su hombro con el dorso de la mano. Koyama lo miraba estupefacto. No pudo evitar soltar una carcajada.
-Te pasas... pero sabes?, tengo una queja contra mi "novia"...-
-Ah sí?-
-Sí...- Tegoshi lo miraba perplejo sin tener mínima idea de lo que hablaba. -...por qué tu vas disfrazado de pies a cabeza y yo sólo llevo puesta esta peluca?!- Los dos echaron a reír haciendo que todas las señoras que estaban cerca voltearan a verlos.

-Aló?... Kusa-chan?... Dónde estás?... Mmm... Y qué haces ahí?... Mmm... Buuu y yo que quería invitarte a comer... No, nada. Tengo que tener un motivo oculto para querer salir con un viejo amigo?... Jejeje... Supongo que sí nos conocemos desde hace mucho, verdad?... Es que quiero ir de compras, pero Masu se fue el fin de semana a casa de sus padres... Que le diga a Keii-chan? No, es viernes, seguramente estará con Shige en algún lado, es el único día que pueden estar solos... Bueno, ya que... Tendré que llamar a Kame-chan... Bye bye!- Koyama lo miraba con los ojos abiertos como plato. A veces le daba miedo comprobar cuán manipulador y calculador podía llegar a ser a pesar de esa carita de angelito que se cargaba. -Y así de fácil se engaña a alguien de inteligencia inferior... Están en Harajuku. Por el ruido que se escuchaba al fondo, deben estar cerca del distrito comercial donde solíamos ir cuando salíamos del instituto, recuerdas?-
-Sí... dónde estaba aquel restaurante de comida china que nos gustaba, no?-
-Ajap... No escuché a Shige, pero Kusano titubeó cuando mencioné que ustedes dos deberían estar juntos en estos momentos... lo cual quiere decir que está con él aunque tal vez no estaban juntos cuando contestó... No creo que estén haciendo éso y áquello porque de ser así no hubiera respondido el teléfono, sin contar que se escuchaba un gran bullicio, ósea que estaban en un lugar concurrido, tal vez comiendo o en alguna tienda. Además respondió rápido, tal vez espera una llamada... Por qué me miras así?-
-Es que... eres genial...- Lo contemplaba con ojitos deslumbrantes. -Eres como un detective privado!-
-Ay, que exagerado... vamos... Si nos damos prisa, los alcanzamos en menos de media hora...-

El mayor caminaba con la mirada en el piso. No porque fuera sumido en sus pensamientos. No porque estuviera preocupado. No porque se sintiera mal... Sino porque le apenaba ser el centro de todas las demás miradas debido a la hermosa "chica" que caminaba alegremente tomada de su brazo y que, se lo propusiera o no, atraía las miradas de hombres y mujeres por igual por donde quiera que pasaran. Y aunque al principio le divirtió la situación, después de veinte minutos recordó por qué había desistido de salir con personas del sexo opuesto: no soportaba la idea de que miraran así a "su chica" y mucho menos que le soltaran uno que otro piropo en la calle. Lo entendía. Sabía que Tegoshi era sólo su amigo, pero aún así terminó abrazándolo posesivamente durante el resto del camino. Cosa que no hizo más que divertir de lo lindo al menor.

Caminaron por la angosta y concurrida calleja del distrito comercial Sakuraba durante un par de minutos. No les tomó mucho más que eso encontrar al par de chicos que reían escandalosamente dentro de un restaurante de fideos llamando la atención de cuanta chica les pasaba cerca por su aspecto fashionista y su rostro perfecto de amplia y resplandeciente sonrisa. Sin embargo, a ninguno de ellos les importaba en lo más mínimo. Estaban completamente metidos dentro de su burbuja verde riendo a carcajada suelta de quien sabe qué cosa, que seguramente no serían más que tonterías sin sentido pero realmente graciosas de boca de ambos. Así era su sentido del humor. Tan peculiar como ellos. No por nada eran mejores amigos desde hacía tantos años. Y siendo sinceros, si no estuvieran un poco zafados de la cabeza, probablemente no serían los mejores amigos de Koyama, sobre todo por la diferencia de edad.

-Shige, maldito! Cómo puede disfrutar tanto la compañía de alguien que no sea Keii-chan?-
-Siempre se porta así con todos, Tegoshi, no seas exagerado. Si también es así contigo...-
-Ah... cierto...-

Un silencio. Un par de carcajadas más. El murmullo de la multitud a su alrededor.
-Vas a seguir quedándote callado? Di algo!-
-No sé qué decir...-
-Entonces entremos...- Y sin más, la dulce y encantadora chica tomó del brazo a su guapo y bien vestido novio y entraron. Fue inevitable que tanto hombres como mujeres pusieran sus ojos en aquella pareja. Koyama se sonrojó un poco y optó por conducir a Tegoshi hacia el rincón más cercano a la mesa donde estaban su novio y su amigo.
-Bienvenidos! Puedo tomarles su orden?...- La chica no dejaba de mirarlo embobada por esos ojos tímidos que se semi ocultaban debajo de aquellas gafas.
-Puedes traerme un jugo de naranja con agua mineral, por favor?- Incluso su voz podía pasar por la de una chica.
-Claro...- De inmediato volvió a poner toda su atención en aquella alta y delgada figura bien trabajada. -Y para usted...?-
-Un té verde...- Ni siquiera la miró realmente. Sólo le dedicó una sonrisa por mera cortesía. Pero ella sentía que caminaba sobre nubes tan sólo ante ese fugaz gesto. Cosa que por supuesto no le pasó desapercibida a Tegoshi, quien de inmediato se aferro con ambas manos a Koyama, recargándose cariñosamente sobre su hombro derecho y dedicándole una mirada asesina a la mesera, que de inmediato se fue rumbo a la barra para entregar su pedido.
-No puedo escuchar lo que dicen!...- Le susurraba frustrado el menor al oído.
-Me preocuparía más que pudieras hacerlo...- Ambos rieron.

-Crees que ésto esté bien?...-
-Por qué te comportas como un niño temeroso de ser regañado por su mamá, Shige?... Si realmente no estás seguro de lo que estás haciendo, mejor no lo hagas... y no me arrastres contigo.- Kusano lo reprendía un poco fastidiado. Era la novena o décima vez que le preguntaba lo mismo y sinceramente ya lo había hartado porque todo aquello había sido idea del mayor. Él sólo había aceptado porque no tenía nada mejor que hacer. Tan simple y sencillo como eso.
-Ah, tienes razón... Quiero hacer esto. Todo saldrá bien. Y no afecta a nadie si no se entera, cierto?...-
-Bien, ya empiezas a sonar más como yo...-

Silencio. La risa de una chica. El murmullo de la gente. El olor a comida.

-No estoy muy seguro de querer eso, Kusano...-
-Ey!- Un manotazo rápido fue a dar directo a su nuca. -Para la otra le dices a alguien más, eh?!-
-No te enojes... no podría hacerle esto a Koyama con nadie que no fueras tú...-
-Disculpa?... Se supone que eso es un halago o una ofensa?... Creo que no entendí...-
-A lo que me refiero es que, además de Koyama, no podría pensar en nadie que no fueras tú para hacer esto...-

Para desgracia de ambos chicos, justo en ese momento el bullicio había disminuido casi por completo. Y parte de aquella plática había llegado a oídos de quienes se sentaban en la esquina más cercana a la entrada.
-Keii-chan?...- El pobre apenas si daba crédito a lo que acababan de escuchar su oídos. Se había levantado más por un reflejo que otra cosa, porque ni podía regresar al asiento ni podía hacer que sus pies le obedecieran para salir de ahí. -Keii-chan...- Al ver que su amigo caminaba como zombie hacia afuera, Tegoshi se apresuró a pagar y salir corriendo detrás de él. -Keii-chan!... espérame!-

Reconoció aquella aguda e infantil voz de inmediato. Volteó enseguida pero sólo alcanzó a ver una larga y lacia cabellera saliendo del lugar. Se levantó como impulsado por un resorte, tan sólo para comprobar que no era otro sino su novio quien caminaba delante de aquella menuda y linda "chica".
-Koyama?...-
-Dónde?- Al ver que su amigo se apretaba contra el vidrio buscando algo o a alguien con desesperación, hizo lo mismo. -...No es ese Tegoshi?-
-Tegoshi?!- Salió disparado hacia afuera sin tomarse la molestia siquiera de agarrar sus cosas. Igual sabía que Kusano las cuidaría por él y se las regresaría sanas y salvas.

Buscaba con desesperación la alta figura acompañada de aquella grácil chica que corría a su lado entre la multitud, pero no lograba dar con ninguna de las dos.
-Cómo puede rogarle a ese chico estando ella tan hermosa?... sí yo fuera él no la apartaría nunca de mi lado...-
-Ya sé...- Algo le dijo que esos chicos hablaban de sus amigos. Sin duda Tegoshi lograba ese efecto. Incluso él había sido víctima de sus encantos la primera vez que lo vio vestido así mientras le gastaba una broma al salir de la universidad. Sin pensárselo mucho echó a correr en la dirección a la que ambos chicos miraban. A lo lejos alcanzó a escuchar la voz del menor llamando a Koyama.
-Deja de ignorarme! Qué no sabes cuán difícil es correr usando tacones?! Sé más considerado!...- El mayor se detuvo de súbito. Por un breve instante se había olvidado por completo de ese pequeño detalle. Al mirar a su amigo no pudo reprimir una carcajada. Todo el glamur había quedado atrás quién sabe hacía cuántas cuadras, el pobre estaba despeinado y sudando, un tanto inclinado sujetándose las piernas en un vago intento por recuperar el aliento después de la carrera; y es que al ser mucho más alto que él, Koyama daba pasos larguísimos en comparación a los de Tegoshi, quien aún cuando le seguía de cerca, tuvo que comenzar a correr una vez que su amigo apretó mucho más el paso.
-Ay... Lo siento...- Apenas si podía hablar de lo mucho que reía.
-Y encima de todo te burlas de mí!!!-
-No, es que... No, nada...- No iba a decirle que se reía de imaginarlo corriendo vestido así detrás de él. -...haber, déjame acomodar ésto...- Con cuidado le acomodaba los mechones de cabello que caían a ambos lados de su rostro. -Lo siento, Tegoshi... me olvidé por completo de ti... A que soy un mal novio, verdad?-
-Eres el peor novio que he tenido, Keii-chan...- El menor le hacía pucheros mientras Koyama sacaba su pañuelo del bolsillo y le secaba las gotitas de sudor que se habían formado sobre su frente.
-Koyama?...- Los dos voltearon de inmediato al escuchar la voz de Kato, quien, desde donde estaba parado, parecía contemplar una romántica escena entre dos amantes.
-Shige...- Quería correr y echarse a sus brazos, pero el eco de aquella conversación que había escuchado minutos atrás lo golpeó con fuerza en el pecho ocultando sus palabras por temor a romper en llanto.
-Con que de esto se trataba?...-
-Eh?!...- Al ver que simplemente se daba media vuelta para alejarse, el mayor sintió que un escalofrío se apoderaba de su cuerpo. Algo le impedía reaccionar conforme a lo que dictaba su cerebro. Tegoshi se acercó amenazante y sujetó a Kato con fuerza.
-A dónde crees que vas?... Creo que tienes muchas explicaciones que darle a Keii-chan...-
-Ah?... Darle explicaciones?... Y se puede saber de qué o cómo por qué?... El único que tiene que recibir una explicación aquí soy yo!... Cómo pude ser tan imbécil como para no darme cuenta de lo que se traían ustedes dos...-
-De qué demonios hablas?!- Como a menudo pasaba, Kato y Tegoshi terminaron discutiendo a gritos. -Con qué derecho insinuas esas cosas cuando eres tú quien engaña a Keii-chan con su mejor amigo!!!...-
-Engañar a Koyama?!... Estás mal de la cabeza o qué?... Entonces, como piensan que tengo algo con Kusano se sienten con derecho de hacer lo mismo como desquite?!-
-Qué?!!! Eres un estúpido, Shige!... Koyama sólo tiene ojos para ti...- Tegoshi estaba realmente furioso.
-Espera... Tegoshi...- Shige, que ya había captado que todo era tan sólo un tonto malentendido, trataba de hacer callar al menor, quien en su apasionamiento, no podía escucharlo. -Tegoshi...-
-Ha sido así desde la primera vez que te vio y será así hasta la última vez que te vea!!!...- Se resignó a tener que escuchar todo lo que tuviera que decirle. -...Pero tú...-
-Alto! Alto! Alto!- Kusano venía corriendo con las manos ocupadas con todas las cosas que habían comprado a lo largo del día. -Pero que manera de amargarse la existencia... Hola, Keii!- El mayor no supo cómo reaccionar, ya estaba demasiado confundido como para saber qué hacer o qué decir.
-Tú no te metas, destructor de hogares!-
-Ah?!!! Y ahora qué hice?!-
-Yo te pongo al tanto... Creen que tú y yo tenemos algo...-
-QUÉ?!!!- Lo conocía tan bien, que sólo de ver su expresión facial, Koyama supo que no podía ser posible. Kusano terminó estallando en tremendas carcajadas. -Son idiotas o qué?... Bueno, tú no necesitas responder, Tegorin... Keii, crees capaz a Geshika de engañarte?... Me crees a mí capaz de traicionarte con nuestro mejor amigo?-
-N-no... pero escuchamos su conversación en el restaurante y yo...-
-Conversación?...- Volteó de inmediato a ver a Kato, quien también tenía cara de no entender nada.
-Ah!...- Dijeron de pronto los dos al mismo tiempo.
-Pero si serán tontos... Si se hubieran quedado un poco más hubieran escuchado que habíamos encontrado el regalo de aniversario perfecto para Keii...-
-Regalo?- Ahora era Tegoshi quien parecía no entender lo que pasaba.
-No creerás que iba a ir contigo a comprar tu regalo si lo que quería era darte una sorpresa, verdad?-
-Shige...-
-Ok... Ahora que todo quedó aclarado... Es hora de que esta señorita y yo salgamos de escena... Ustedes dos tienen mucho de que hablar y yo quiero ir al cine, pero quien prometió llevarme ya no podrá, así que tendrás que ir conmigo, Tegorin... Sería un desperdicio no presumir ese vestido, verdad?- Acto seguido lo tomó del brazo y se alejaron calle arriba por donde habían llegado. -Dejaré todo ésto en mi depa, ok?... Al rato pasas por ellos... Ya olvídense de todo y vayan a revolcarse por ahí...-
-KUSANO!!!- Gritaron los dos, rojos como jitomates, ante el comentario de su amigo.

-Perdóname...-
-Por qué?...-
-Por haber pensado mal de ti... No debí...- Lo calló de la mejor manera que conocía. -Shige...- Sus besos siempre tenían ese efecto embriagador y adictivo que tanto amaba.
-Eres la persona más importante de mi vida y no pienso vivir sin tu sonrisa, sin tu mirada, sin tus caricias, ni un sólo día de mi existencia... Siempre has sido y serás el único para mí, Koyama...-
-Te amo...-
-Yo también... Feliz aniversario...- Ni siquiera le hicieron mucho caso a la caja con envoltura plateada que poco a poco calló de la cama. Tan sólo les importaba el sabor de su piel y el sonido de su voz mientras se comían a besos debajo de las sábanas.



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Kojiciento Cap 3


Capítulo 3
.
Seto no entendía nada y hacía demasiadas preguntas.
- ¿Quién eres?. ¿Qué haces aquí?… Sé quien eres… ¿Esto es un secuestro?. Avísale a Dori, no a Tomo…
- ¡Ah no es un secuestro!. Sólo quiero salvarte de tu jefe, Kenzo y Sachiko.
- ¿Porqué?!. – Gritaba Seto.- ¡¿Porqué?!.
- Por que si sigues con ellos, podrías quedar como Yumehito… En la ruina total.
- ¿Qué ese no era el trabajo de Yamashita-sama en Kurosagi?… Salvar gente usada y estafada.
- ¿Lo viste?. ¿Verdad que el final es…? – Ueda se detuvo. – ¡Démonos prisa y dejemos de hablar de doramas!.
- Siento que me voy a desmayar…
Siguieron caminando hasta llegar a un conjunto de departamentos. De inmediato, Ueda lo llevó al 14B y abrió la puerta con la llave que estaba debajo del tapete.
- ¡Ya llegué JiiinJiin!.
- Ruidoso, despertarás a Kame. – Jin se encontraba tocando guitarra en el sofá.
- ¡Tú también con todo el escándalo que haces siempre que prácticas!. Bueno como sea, he traído a Seto Koji y espero que lo cuiden bien…
- Buee…Nas… Tardes. – Dijo totalmente confundido Seto.
- ¿Cuidarlo?. ¿Nosotros?. ¡No, que para eso he traído a Koki!.
- Pensé que él tenía que cuidar a Juri…
- También lo traje… – Koki, Nakamaru y Juri salieron de otra habitación saludando a todos los presentes.
- ¡Maru!. ¡¿Tú qué haces aquí?!. – Dijo Ueda.
- Pensé que necesitarán de mis habilidades y conocimientos adquiridos durante el ‘Rescue’.
- ¡Otra vez presumiendo de eso!. – Dijo Jin.
- Etto… ¿El dorama?. – Intervino Seto.
- ¡Sí!. ¡¿Me has visto?!.
- Sí… Es bueno… Etto… ¡¿Por qué parecemos fugitivos y Tanaka-san nos protegerá mientras nos refugiamos en este pequeño apartamento en casa de su cómplice?!. – El dramatismo de nuevo invadía a Seto.
- No te preocupes, cuando todo este listo, Dori o Tomo vendrán por ti…
- ¡No quiero estar aquí!.
- Es seguro que Ed-sama te esté buscando, antes de vender la mercancía, necesita probarla… Y también necesita a un criado.
- ¿Qué su criado actual no era Chinen?. – Habló Juri.
- ¡Es cierto!. – Dijo Ueda. – Bueno, parece que ahora quiere a Seto como sirviente privado, realmente le interesa.
- ¡Suficiente tengo con limpiar, lavar, planchar y cocinar para Dori y Tomo!. – Se quejaba Seto.
- Bueno bueno, eso no es problema. Sólo te usaremos un poquito. – Habló Jin.
- ¡Ustedes también!. – Seto daba leves golpecitos sobre el torso de Ueda.
- Luego te explicamos el plan, mientras tanto, te quedarás aquí con Jin y Kame… Y los demás.
- ¡No quiero!.
- ¡Deja de lloriquear!. – Se quejó Jin. – ¡Este es el único lugar seguro y no te soportaré demasiado si sigues con esa actitud.
- Entiendo… – Seto se aferró a el brazo de Ueda.
Éste le acarició la cabeza y fue a sentarlo sobre el sofá mientras los demás buscaban cosas en el refrigerador, las alacenas y hasta debajo del televisor.
- ¡Kameeee!, ¡Tenemos haaaambre!. – Gritaba Koki.
- ¡Vas a despertar a Kame!. – Decía Jin mientras iba a darle coscorrones a su compañero.
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Del otro lado de la ciudad, Hideaki Takizawa ordenaba papeles dentro de la oficina de Ed-sama en compañía de Kenzo y su ahora esclavo Yumehito.
- ¡¿Dónde está Seto?!. – Se preguntaban entre sí Kenzo y Ed-sama.
- ¡¿Dónde está Seto?!.
- Señores, como sabrán, esto de llevar los negocios es lo mío… No soy niñera.
- ¡Tenía planeado el futuro de ese chiquillo!.
- Igual que el de todos. – Rió Kenzo.
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La Playa. (TaNaka)



- No estaba acostumbrado a que las cosas no salieran como las planeaba; sin embargo me parecía algo totalmente divertido y hasta creía que podía ser cosa del destino. Pues gracias a eso, había redescubierto la felicidad.
Y no es que antes no fuera feliz, pues todo lo que hacía me gustaba y lo disfrutaba, sólo que ahora; era mucho mejor, gracias a ti, Yuichi.
- Tonto, no deberías decir cosas así. – Decía Nakamaru totalmente sonrojado.
- Quiero que lo sepas todo. – Por su parte, Koki sonreía encantado al ver la expresión de su compañero.
- Lo sé. – Nakamaru estaba bañado en sudor. Se recostó sobre el pecho de Koki y con sus dedos jugueteó encima del abdomen del otro.
- Hoy, extrañamente fuiste bastante dulce, Koki.
- De todas formas, te gusta. ¿No?. – Koki hablaba de una manera coqueta y jalaba los cabellos de Nakamaru. El otro sólo guardó silencio y siguió recorriendo el cuerpo del otro con sus dedos.
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Jin había despertado abrazado de Kame, lo cual le extrañó, pero le gustaba que en ocasiones iba a meterse a su habitación, pues en el reparto nunca les tocaría juntos. Lo abrazó más fuerte, aunque él esperaba amanecer con los pies de Koki sobre el rostro.
Kame también despertó y le sonrió a Jin.
- Koki me ha intercambiado el cuarto.
- ¿Porqué?.
- Dijo que quería ensayar un poco con Nakamaru, pues aún no le sale el rap… Y yo, quería estar contigo.
Kame se levantó, visitó y despidió de su cómplice con un beso en la frente.
- Ve a buscarlo antes de que alguien lo note. Nos vemos después.
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Koki apartó a Nakamaru y le dio un par de besos más antes de vestirse y decirle que ya tenía que volver con Jin.
- Es muy temprano. Todavía faltan dos horas para que nos levantemos. – Se quejaba Nakamaru al mirar que el reloj marcaba las 5:00am.
- Sí, pero hace 3 horas que vine y tenemos que dormir bien. – Alguien toco a la puerta, era Kame que iba con una enorme sonrisa en el rostro.
- ¿Qué tal ha estado Jin hoy, eh Kame?. – Molestaba Koki.
- Igual que Yuichi, totalmente desnudo. – Kame señalo a Nakamaru quien aún estaba recostado en la cama y las sábanas apenas le tapaban un poco.
Pasó de largo y se arrojó contra la otra cama que aún estaba intacta y perfectamente tendida. – Que bueno que no han tocado mi cama. – Dijo y se dispuso a dormir otro rato.
- Iré a probar a Jin entonces. – Bromeó Koki.
- ¡No lo toques!. – Chillaron Kame y Nakamaru al mismo tiempo.
- Buenas noches chicos. Me voy.
———————————————
En la tarde, los chicos descansaban de una sesión de fotos que acaban de hacer.
Taguchi proponía jugar en el computador buscaminas o algún juego que molestara la existencia de Jin.
Koki y Nakamaru se echaban miraditas, Kame escuchaba atento y Jin enredaba los cabellos de Ueda con su dedo índice y hasta se disponía a hacerle trenzitas.
- Estoy cansado. – Dijo Nakamaru. – Iré a descansar.
- Bueno, bueno, te perderás la diversión. – Coreaban los demás.
Aún sabiendo que todos se la pasarían en grande, Nakamaru se fue directo a la habitación.
Tomó un libro y decidió seguir leyendo y conociendo las fantasiosas aventuras de “Mr. Took”.
Un rato después, alguien llamó a la puerta, al creer que se trataba de Kame que había olvidado algo, dijo que estaba abierto.
Tal fue su sorpresa al darse cuenta, al cabo de un instante en el que no escuchaba a su amigo silbando como solía hacer, y dejar de lado su lectura, cuando se encontró con la mirada reprobatoria de Johnny,
- Johnny-san, ¿ha pasado algo?. – Dijo incrédulo.
- Nada de eso Nakamaru-san. Mejor dicho… Sí. – Hizo una pausa. – Vamos por comida de mar. -
Nakamaru no podía decirle que no a su jefe, así que accedió.
Mientras estaban en el elevador, Johnny se fue sin rodeos,
- Tanaka-san y tú… ¿Qué clase de relación llevan?.
- La… Boral. Pero también, fuera del trabajo claro, somos amigos.
- Eso ya lo sé. Pero, sabes que otro tipo de relación está prohibida, ¿verdad?.
- Sí… Pero ya le he dicho que no es nada. – Nakamaru quería reír pero tuvo que hacerlo para si y admitir que en ocasiones y casos muy especiales, también tenía que decirle no.
- Pro-hi-bi-das. – Repitió Johnny.
Enseguida, por la cabeza de Nakamaru pasaron las infinitas muestras de cariño que había visto y oído a lo largo y ancho de la agencia, tanto con sus compañeros de grupo, como los demás. Echó a reír a carcajadas, al notar que incluso se daban frente a las narices de Johnny,
- Si yo fuera tú, no me reiría Nakamaru-san… Anoche vimos a Koki salir de la habitación de Kamenashi-kun y la tuya… También vimos a Kamenashi, pero él fue al baño.
- Practicábamos, eso es todo. Kame también nos ayudo, pero … le dolió el estómago…
- Lo siento Nakamaru-san, no quise culparlos. – El móvil de Johnny sonó así que esté contestó e inmediatamente cuando llegaron a la planta baja se despidió, alegando que tenía negocios pendientes y que la comida de mar quedaría para otro día.
Nakamaru fue caminando hasta la piscina donde estaban todos lanzando chorros de agua hacia la cara de Taguchi.
- ¡Nakamarad!. – Gritó Jin cuando lo vio.
Todos, ante la advertencia de Jin salieron corriendo del agua hasta donde estaba Nakamaru para mojarlo también dejando de lado a Taguchi. Jin, resbaló y cayó de sentón.
Una vez que lo mojaron, Koki, Kame y Ueda lo cargaron para lanzarlo junto a Taguchi, Jin se les unió enseguida que se levantó.
Una vez que habían cumplido su cometido, las bebidas embriagantes que Jin y Ueda habían pedido antes ya estaban sobre la mesa. Como borreguitos siguiendo al pastor, una vez más todos fueron hacia allá; olvidando a Nakamaru y a Taguchi.
- ¡Nos olvidaron!. ¡Nos olvidaron!. ¡Me gusta estar con ellos aunque se aprovechen de mí!. – Decía Taguchi.
- Iré a secarme… Sólo a ellos se les ocurre echarme con todo y ropa, pero, me vengaré.
Nakamaru salió empapado, lo cual notó Koki que no le apartaba la mirada de encima.
Se levantó y llevó consigo un par de toallas.
- ¡Yuichi, vamos a secarte!.
- Sí, gracias. Nakamaru se quitaba la playera.
- Vamos a tu cuarto por ropa seca… Yo también quiero cambiarme. ¿Quiéres ir a pasear?.
- ¡Sí!.
- Bueno, apresúrate. – Koki exprimió las ropas mojadas sobre la toalla de Jin y sus lentes de sol que había dejado allí y tomó por los hombros a Nakamaru para guiarlo directo al ascensor.
- ¿Por qué has mojado lo de Jin si al final de cuentas ya estaba húmeda?… Además, Kame querrá compartir sus cosas con él
- ¡Ah que problema!. Bueno, lo de los lentes lo joderá un rato.
Llegaron a la habitación y Nakamaru se quito las bermudas empapadas y las sacó al balcón. Koki esperaba pacientemente de pie. Cuando por fin Nakamaru volvió, Koki se lanzó a sus brazos y lo besó suavemente en los labios.
Nakamaru correspondía muy bien a cada beso, talvez, demasiado bien, lo cual notó Koki al pasar automáticamente su mano por los calzoncillos mojados de su compañero.
- Te amo Yuichi.
- Yo te amo más a ti. – Nakamaru se apartó y sacó del clóset unos boxers limpios y otras bermudas. Se vistió enseguida.
- Vamos a mi cuarto, yo también quiero ponerme una playera fresca.
Al llegar a la habitación correspondiente, los dos se dieron cuenta de la presencia de un letrero de papel mal pegado que Koki no había notado durante la madrugada. “Baños: Hombres” decía y tenía un feo dibujo de un papel de baño sonriente.
Claro que había sido obra de Kame para pasar desapercibido ante los ojos del jefe.
Una vez que ya ambos estaban listos, salieron del hotel y caminaron sobre la playa.
Había un hermoso atardecer y charlaban amenamente hasta que Nakamaru cogió de la mano al otro.
- ¿Sabes algo?. Hoy ha venido Johnny a preguntar sobre lo nuestro.
- ¿Le has dicho la verdad?.
- No… Porque nos va a matar y no quiero perderte. – Koki detuvo el paseo y abrazó al pelinegro.
- No digas eso… Si se da cuenta, nos regañará o lo utilizará como estrategia publicitaria ya ves que ha hecho en algunos casos.
Pero de igual manera, yo estaré contigo sin importar que…
- No tengo miedo de eso. Sólo un poco.
- Tonto. – Koki se sentó sobre la arena y le pidió a Nakamaru que hiciera lo mismo.
Nakamaru se recargó sobre el hombro del otro y cerró los ojos.
Koki pensó un momento y se puso de rodillas frente a Nakamaru, lo recostó sobre la arena húmeda.
Lo besó primero suavemente en los labios, luego en el cuello y una vez más en los labios.
Nakamaru le quitó la playera al otro, así como los pantalones y la ropa interior.
También Koki hizo lo mismo con delicadeza.
- Siempre quise hacerlo al aire libre Yuichi.
- Nos pueden ver…
- Este sitio está desolado y ya está oscureciendo.
El momento transcurrió lentamente entre besos y caricias. Cada vez que Koki entraba a Nakamaru, se deslizaba con extremo cuidado y suavemente.
Cuando Koki advirtió el cielo estrellado, pensó que deberían estar buscándolos, así que le pasó sus ropas a Nakamaru y también se vistió de prisa; pero en vez de irse de una buena vez, siguieron besándose.
De pronto, la marea comenzó a ponerse más fuerte y una gran ola los alcanzó empapándolos de nuevo y arrastrándolos un poco hacia el mar.
Ambos sonrieron y se levantaron.
Caminaron de regreso al hotel, a lo largo de la playa. En eso, divisaron 4 siluetas que iban hacia ellos, fueron corriendo para ver si se trataba de los demás.
Efectivamente, ueda iba aferrado al brazo de Taguchi y Kame iba montado sobre la espalda de Jin como tanto le gustaba hacer.
Todos iban bromeando y algo alcoholizados.
- ¡Hoy a sido divertido!. – Decía Taguchi. – Aunque me ignoraron el 80% del tiempo.
- Sí, ha sido divertido. – Dijo Johnny que salía de entre las olas del mar con una cámara en la mano.
- ¡¡¡JOHNNY-SAN!!!. – Chilló Nakamaru.
- No te preocupes Nakamaru-san, me equivoqué de cámara y me he traído la que no es a prueba de agua, pero de igual manera, ya tengo planes para ustedes dos.
Por cierto, ¿alguien sabe por que en el baño están regadas las cosas de Akanishi-kun y las de Tanaka-kun?. ¡Hasta hay camas!.
- Ahh Johnny-san no tiene remedio. – Dijo Nakamaru.
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