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Kojiciento Cap 8 ~Final~


Capítulo 8
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Ed-sama, después de recuperarse de la resaca, llamó a todos los chicos a su oficina.
Ahora ambas agencias eran una misma.
El dorama empezó con éxito. Parecía que a las personas les gustaba una historia tan extraña y cotidiana.
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Seto, Tomo y Dori: Siguieron viviendo juntos. Ahora todos trabajan mucho y son más unidos. (Seto busco un trabajo como intendente, Tomo no hace nada útil y Dori lleva parte del sustento al hogar).
Ed-sama: Le gustó aquello de la parranda, así que cada sábado sale con el trío feliz por ahí… Aunque ahora, se llaman “el cuartero feliz”.
Ueda: Siguió siendo feliz, bello y trabajando duro junto a los demás.
Ryo: Fue feliz con su pececito dorado. Y sin pleitos.
Takki: Siguió organizando todo y buscó por toda la agencia su par favorito de calcetines (el cual nunca encontró).
Kenn: Seguía llevando su doble vida de Sachiko, pero ahora, lo disfrutaba.
Jin y Kame: Siguieron viviendo juntos, como siempre. Jin formó la asociación de ‘fiesteros unidos’. (Kame, al igual que Uepi siguió siendo bello, perfecto, único, etcetcetc).
Koki, Maru y Juri: Se mudaron permanentemente al departamento 4×4 de Jin.
Chinen y Ryosuke: Continuaron sus estudios alternando con el trabajo y eso.
Yamashita: Siguió con su éxito por ahí y se convirtió en vocero de ‘fiesteros unidos‘.
Matsumoto, Tamamori, Tsubasa, Taguchi, Tegoshi, Masu, Shige, Ikuta, las 3 fans y todos los demás que tuvieron una pequeñisima aparición en esta historia; también fueron felices (??).

Fin~!
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Kojiciento Cap 7


Capítulo 7

No podían creerlo.
Recogieron todo el desastre que habían echo y se fueron directo a casa de Jin.
Cuando llegaron, volvieron a leer cuidadosamente cada anotación y después, llamaron a Ryo y a los demás.
Cuando ya estaban todos reunidos, Seto y Kenn los miraban totalmente serios.
Y pusieron la carpeta sobre la mesa.
- ¡Somos nosotros!. – Dijo Koki.
- Sí… Pero antes lean la primer página. – Así lo hicieron.
“{¡Ohayou querido Ed-sama!, Takki al habla.
Bueno verá, estaba pensando en hacer otro escándalo o algo así, pero como no se me ocurre nada bueno por el momento, he decidido iniciar un nuevo proyecto.
Claro que una vez fusionados los D-Johnnys y los P-Ponnys, éste iniciará enseguida.
Kenzo está interesado también, así que será bueno.
Bueno, me he tomado la libertad de recolectar toda la información y las ideas para usted, querido señor. Espero que le agraden los colores que elegí para lo que considero importantes.
¡Será todo un éxito!.}”.
Todos se miraron entre sí rascándose la cabeza y deseando dejar de leer. Si se trataba de esos sucios planes que imaginaban, preferían no entrar en detalles.
Avanzaron despacio hacia la siguiente página.
“{Kojiciento}”. Decía en letra demasiado grande.
En la siguiente, venía una foto de Seto con algunas notas moradas y rosas.
“Koji será el protagonista de esta historia… Desde que lo contrató supe que era el indicado… Espero que a estas alturas ya sepa cocinar bien…
Es el típico ama de casa… Amo de casa. Y vive en un mundo de fantasía donde todo es amor y paz. Todos los días  cocina para él y su familia (Akanishi: El hijo mayor, Chinen: La hija menor y Yamada: El hijo adolescente rebelde-descarrillado que sigue a su hermano mayor en todo). También, los domingos lava todas las camisas de su querido esposo (Ueda) y todas las mañanas va con sus amigos y vecinos.
Pero no todo es feliz para Seto, ya que tiene que hacer mucha limpieza y por lo mismo no ha cumplido su sueño de ser cantante… Así que siempre, a cualquier hora del día, lo pueden escuchar cantar y cantar.
(¡Oh, pobrecillo!). Había apuntado Takki.
A la siguiente hoja, venía la foto de Ueda:
Ueda será el esposo de Seto, trabaja mucho y es el esposo ideal.
Todo parece perfecto… Pero puede ser que tenga un amante o algo así.
¡Sí lo tiene!, (Taguchi servirá para esto)… ¡Pero Taguchi también está con Nikishido!
(Todo un cuadrado-amoroso, ¿eh?).
Sakurada y Yanagishita:
Los mejores amigos de Koji.
Las fotografías de Kame, Koki y Juri estában ahí:
Kamenashi y los dos Tanakas; serán los vecinos de la familia de Ueda y Koji.
Son huérfanos, así que el hijo mayor Koki tendrá que cuidarlos bien.
Kamenashi está enamorado del hijo mayor de Koji (¡ah esto no es ficción!).
Koki también vive enamorado de Nakamaru. (Siempre le dejan todo el trabajo sucio a Koki).
Maru y Jun venían a la otra hoja:
Nakamaru y Matsumoto son compañeros de piso y de trabajo…
Familia cercana de Yamashita, Kenn y los demás.
(¡Y que malvado será Matsumoto!).
Luego, aparecieron Tsubasa, Takki, Tamamori y Toma:
Mi querido Tsubasa, yo, Tamamori e Ikuta, formamos otra familia feliz. Donde, no sucederán desgracias y serémos vecinos también de Seto y los demás.
La penúltima serie de fotografías incluía a Yamapi, Kenn y Tegomass.
Tegoshi y Masuda, son hijos de Yamashita y Kenn. (Y por puro fanservice, para aquello del rating, habrá shonen-ai-incesto entre los dos hermanitos).
“{Bueno querido jefe ese es el reparto por ahora, luego hablaremos de la historia… Pero antes, ¡necesito que compre los D-Johnnys ya!.
Kenzo está interesado en mi historia, así que con gusto la producirá.
También es necesario que no le diga nada de esto a los chicos hasta que todo esté echo.
Y con esto, ya hice mucho por mis queridas fans. ¡Dos pájaros de un tiro!}”.
Seto y los demás dejaron de leer y empezaron a reír imaginando la historia y aplaudiendo a la gran imaginación de Takki.
Sus carreras no se acabarían, no harían cosas malas y sucias (del todo), y Kenzo era un famoso productor de doramas y películas.
- Pero esperen… Ryo ha dicho que tendrían que seguir saliendo en…
- Sí, eso es cierto… Pero sólo algunos lo hacen y por voluntad propia. – Dijo Ueda. – Como Ryo.
- ¿Entonces todos nos equivocamos y Takki y Ed-sama sólo planeaban una nueva historia para nosotros?.
- Creo que sí. – Dijo Kenn.
- Bueno… Me siento bien de saber que no es nada malo…
- ¿Lo ves?. ¡Te lo dije!. ¡No te metería en nada malo See-chan!. – Dijo Tomo.
- Sí, como no… – Se quejó Seto.
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Kojiciento Cap 6


Capítulo 6
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Seto se quedó callado, agradeció estar a oscuras y sólo llevar una pequeña lamparita que ya había apagado. Llevó sus manos hacia su nariz para no hacer ningún ruido y no gritar.
Se escuchó un fuerte golpe…
- Auch, auch… ¡Dueele!. – Era la voz de un hombre, una voz que Seto ya había escuchado antes. Decidió alumbrar con la lámpara aún presa del pánico y con las uñas enterradas en la tela de su asiento.
Grande fue su sorpresa al encontrar a Kenn tirado en el piso, sobre el costal.
- ¡Kenn!. ¡¿Qué haces aquí?!.
- ¡Chico nuevo!… ¡Menos mal que eres tú y no nadie más!. – Seto ayudaba a levantarse a Kenn.
- Sí… ¡¿Por qué traes vestido?!. – Señaló sorprendido hacia el cuerpo de Kenn. – ¡Y los labios pintados de rojo pasión!.
- Em… ¿Estrategia?.
- ¿De qué hablas?.
- Bueno, parece que tú también estás aquí por lo mismo, así que te contaré… Ed-sama tiene esta agencia de talentos, utiliza a los chicos para explotarlos y demás… Quería hacer esta agencia mucho más grande, por lo que iba a comprar a los D-Johnnys con ayuda de Kenzo, pero para eso, tenía que mandarle chicos a Kenzo para que él, produzca toda clase de cosas sucias… Y así, las carreras de estos chicos vayan en ascenso, aunque no en el medio que ellos quisieran…
- ¿Kenzo es el que hace las películas xxx?.
- Sí… Eso tengo entendido…
- ¿Y tú que haces con vestido?.
- Yo trabajo en los D-Johnnys, pero también trabajo encubierto aquí como Sachiko… ¿Entiendes?.
- Sachiko es… Mujer…
- Sí sí… Bueno, el punto es que, he venido a por el planificador de Ed-sama para ver si será mejor seguir con la compra de D-Johnnys y cual es nuestro futuro…
- Yo también vine por eso… O algo así. – Seto sacó de su chaqueta los trozos de papel arrugado en los que Ryo había expuesto el plan.
- ¡Ah que lindos dibujos!. ¿Quién los hizo?. – Kenn miraba encantado el plan.
- Ryo…
- ¡Le diré que me dibuje algo!.
- Bueno bueno, hagamos lo que dice aquí: busquemos todos los documentos y alguna cosa de valor.
- Entiendo… Creo que su súper agenda la guarda en… – Kenn fue directo hacia un cuadro en la pared y lo retiró de ella, se encontraron con una caja fuerte.
- ¿Cuál será la clave?. ¡Estamos perdidos!. – Chillo Seto.
- No no, será algo fácil… 1234. – La caja fuerte no abrió.
- Déjame intentar. – Dijo Seto. – 5678. – Incorrecto.
Dos intentos después, al no obtener resultados, Seto decidió llamar a Ryo y los demás.
- ¿Si diga?… ¿Ueda?… ¡Necesito la clave de la caja fuerte.
- No la sé, te pasaré a Ryo…
- ¿Ryo?… La clave de la caja…
- No la sé… Pregúntale a Takki…
- ¿Takki?… Sabes la clave de…
- No la sé~ No la sé~ querido Seto. Intenta con Chin-chan, él se la pasa metido en esa oficina.
- ¡Pero tu también!. Además, ¡¿Qué hace Chinen en un bar?!.
- ¡Seto-kun!. ¡Esto es muuuuuuuy divertido!. PumChaPumcha.
- ¡Chin-chan está ebrio!. – Dijo Seto asustado.
- ¡Hacen muuucho alboroto por una estúpida contraseña!. ¡Podría ser 2402 o algo así!. – Seto escuchaba la voz de Jin del otro lado.
- No puede ser 2402 Jin, sólo tú utilizas esa clave. – Decían Koki y Maru.
- ¡Ese niño ha interrumpido la fiesta!. – Seguía quejándose Jin. – Bueno, tengo una idea meeejor… Ed-sama, si tuvieras que poner una clave a algo y no quisieras que nadie la adivinara… ¿Cuál pondrías?. – Preguntaba.
- ¡Eso es fácil chicos!… ¡Es… claaaaro iiip… que podría… 11iiip22!.
- Ya lo tienes, ahora deja de molestar que nos divertimos viendo a Ed-sama beber descontroladamente. – Jin cortó la conversación.
- ¡La tengo Keen!. ¡Y Ed-sama está totalmente perdido!. ¡Hacía ‘iiip’ y todo!.
- Bueno bueno, ¿cuál es?.
- 1122. – Seto puso la clave, se escuchó un pequeño chasquillo proveniente de la caja fuerte. Abrió.
Dentro de ésta, encontraron una gruesa carpeta de aros, en la portada se podía leer ‘Ponnys & D-Johnnys’. Y también se podía apreciar otra escritura más abajo que ponía: ‘(Proyecto súper-hiper-mega-secreto)’. Era la letra de Takki.
Ambos se miraron extrañados y empezaron a hojear.
Había fotos de todos los P-Ponnys y de los J-Johnnys también… Debajo de sus fotografías había pequeñas notas de distintos colores.
Después de leer hoja por hoja, Seto y Kenn echaron a reír y guardaron la carpeta en el costal de Seto.
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Kojiciento Cap 5


Capítulo 5
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- Necesito que te quedes aquí y obedezcas a Ed-sama.
- ¡No quiero!.
- ¡Vamos!. ¡Es fácil!.
- Entonces, ¡hazlo tú!. – Lo desafió Seto.
- Tonto, no se trata de quién lo haga o quién no; tu eres el único.
Habían dejado libre a Seto, ahora intentaría renunciar para siempre y nunca más meterse en ese tipo de cosas, en su lugar, seguiría estudiando y buscaría trabajo en una hamburguesería o algo por el estilo…
Pero antes, quería hacer lo que Ryo le había encargado. Esperaría al sábado, faltaban tres días.
Tres días en los que Seto pasó en casa sin salir, y los cuales, como de costumbre; pasó limpiando.
Era sábado por la tarde, Ryo y los demás ya habían llegado a casa de Seto.
- No hay tiempo Seto-kun. – Dijo Kame.
- ¡No quiero ir!.
- Elegimos este día porque Ed-sama nos invitó a una reunión en un fabuloso bar de la ciudad, así que mientras tanto, tu podrás acceder a su oficina, donde no habrá nadie y podrás robar los documentos y todo eso. ¿Entiendes?.
- Aún no entiendo bien… ¿Qué tengo que robar?.
- ¡Todo!. Bueno, sólo los papeles, carpetas, su directorio y si encuentras algo de valor, también. – Dijo Ryo.
- ¡No quiero ser un ratero!.
- No serás nada de eso… Además, tendrás suficiente tiempo. – Ryo fue en busca de lápiz y papel y se puso a dibujar. – Tenemos a Ed-sama, estamos nosotros, contamos con Yamapi, ah y Jin, los cuales se encargarán de emborrachar a Ed-sama, a Takki y de paso, a ellos mismos… Mientras tanto, tú estarás en la oficina de Ed-sama hurtando todo a tu paso… Cuando termines, vuelves a casa de Jin, me llamas y listo, acaba la fiesta.
- ¿Y para qué haré todo eso?. – Preguntó Seto aún confundido.
- Bueno es sencillo, es para salvarnos el pellejo y hacer una magna agencia… Además de saber los planes malvados que se traen esos dos…
- No lo haré.
Una hora después, Seto estaba afuera de las oficinas de los P-Ponnys. Iba vestido de negro, con un gran costal negro a la espalda y antifaz, negro también.
- ¡Parece salido de una película de acción!. – Gritaba Tegoshi cada vez que lo veía.
- ¿Y si llamo demasiado la atención?.
- No hay nadie aquí hoy tontito, bueno vamos, ¡apúrate!. – Ryo le dio un empujón y lo introdujo a los P-Ponnys.
Efectivamente todo estaba oscuro dentro, no había nadie.
Seto dio media vuelta para regresar con sus compañeros, pero la limosina en la que iban ya había arrancado. En medio de las oscuridad, a lo lejos, se escuchan los gritos de ‘El trío feliz’ que ya entraba en ambiente antes de llegar a la reunión.
Seto fue corriendo directo a la oficina de su jefe, todo estaba en orden.
En la pared, había grandes archiveros, pero todos estaban vacíos.
Seto se puso a buscar entre los cajones y sobre el escritorio. Encontró la agenda, así que la guardo rápidamente, también guardo una fotografía de varios P-Ponnys que posaba sobre una mesita de té y también, unos calcetines y una corbata de Takki que encontró bajo el escritorio.
Se echó contra el sofá pensando que aquello era absurdo y por qué tanto interés en deshacerse de Ed-sama y quedarse con su negocio.
Alguien abrió la puerta.
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Kojiciento Cap 4



Capítulo 4.
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Al día siguiente, Seto despertó entre cajas de pizza y latas vacías de Sake barato.
Había sido una noche agitada entre la celebración de quien sabe qué y la evidente diversión que se traían Kame y Jin en la otra habitación.
Sonó el timbre, pero antes de que alguien pudiera ir a abrir, Tomo ya se encontraba dentro.
- ¡See-chan!. ¡Estás vivo!. – Gritaba Tomo mientras se abría paso entre los cuerpos de todos los presentes.
- ¿Dónde está Dori? ¡¿Pensabas que estaba muerto?!.
- Dori no vino… Pero en su lugar, ¡he traído a Ryo!.
- ¡Ryo!. – Fueron corriendo todos a recibirlo, incluidos Kame, Jin y Ueda.
Seto se quedó recostado sobre las cajas vacías de cartón.
- Bueno chicos… – Hizo una pausa. – Y Ueda… He ideado un plan mucho mejor que el anterior.
- ¡Dilo hombre!. – Dijo Koki.
- Hacemos que Seto se venda a Kenzo, lo convence de que lo haga dueño de los P-Ponnys; una vez Seto en el poder, mezcla ambas compañías: D-Johnnys y P-Ponnys… Me entrega el poder a mí, así que quedo como presidente, Tegoshi será mi hermosa secretaria… Ustedes, los empleados, Shige… Pensaré algo útil para él… Taguchi, podría ser el animador que atrae clientela haciendo ridiculeces bajo el rayo del sol… También podemos seguir explotando a Yamapi y sacando provecho del amor de ciertas personitas – señalo hacia Kame y Jin- … Y Seto-kun será… ¡El intendente!. – Ryo exponía los nuevos planes con las latas vacías del piso mientras todos, en círculo observaban perplejos ante tanta inteligencia y perversidad.
- ¡No quiero hacer limpieza nunca más!.
- Es tu destino See-chan. – Dijo Tomo.
- Pero mientras tanto, tenemos que seguir fingiendo que le somos fieles a Ed-sama y tenemos que seguir actuando en esas horribles películas porno…
- ¡PELÍCULAS PORNO!. – Grito Seto mientras saltaba de la basura. – ¡¿SALEN EN PELÍCULAS PORNO?!.
- Así es…
- ¡No quiero!. – Seto se volvió a poner pálido y cayó sobre el piso.
- Bueno, Takizawa podría tener toda clase de planes para nosotros, así que no digan nada y sigan como si nada… Tampoco le digan nada a Kenn ni a Matsumoto, seguro que ellos desde los J-Johnnys también planean algo malo. – Ryo aplastó dos latas y salió del departamento, todos fueron tras de él, excepto Seto que seguía impactado.
Como ya había pasado un buen rato y nadie había vuelto, Seto inconcientemente se puso a levantar todo el desastre y a fregar el piso, sacudir el polvo de los muebles y poner todo en su sitio.
“Quiero salir en revistas y tener 50 photobooks, escuchar mis canciones en la radio y ver mi rostro en la TV… Pero, ¡no salir de muerde almohadas en una película casera!” Pensaba mientras se sonrojaba y mejor cambio sus pensamientos.
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En todo Japón, todo el mundo estaba agitado ya; los adultos preparaban rápidos desayunos e iban rumbo al trabajo, los niños miraban televisión mientras se alistaban para ir al colegio y las jovencitas, despertaban dándole los buenos días a los afiches de sus D-Johnnys y P-Ponnys favoritos que se encontraban pegados sobre corchos y la pared.
En algún lugar, la cabeza de Hideaki Takizawa se llenaba de los “Buenos días” que siempre recibía.
- Buenos días mis queridas fans… ¡Tengo que hacer algo por ustedes!. – Decía en voz alta.
Se levantó, tomó una rápida ducha y emprendió camino hasta su adorado trabajo.
Cuando llegó, fue directo a la oficina de Ed-sama y entró decidido.
- Buenos días Takki, llegas temprano hoy.
- Sí señor, tengo una buena alarma despertadora…
- Bueno, hablemos de los negocios de esta quincena…
- Sí, verá… Parece que D-Johnnys y P-Ponnys se fusionarán, ¿cierto?. Por lo que, tendremos más trabajo y esas cosas… Además, de que los miembros de ambas agencias se han visto envueltos en varios escándalos recientemente…
- Así es, pero siempre lo solucionas tú. – Interrumpió Ed-sama.
- Sí, pero ahora tengo una idea mejor…
- ¿Se trata de un nuevo súper-escándalo?.
- Todo será improvisado, señor.
- Perfecto… Bueno, ¿de cuánto estamos hablando?.
- Aún no es seguro, pero hablaré con ellos y lanzaré la convocatoria.
- Y adviérteles que si no se presentan hoy mismo a verme, no recibirán su parte.
- ¿Y cuándo la han recibido?.
- ¡Ve y llámalos!
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A la semana siguiente, Seto seguía viviendo en el apartamento de Jin con los demás, y de vez en cuando Dori y Tomo iban de visita.
Una de esas ocasiones, llegaron con prisa y anunciaron que dentro de pocas horas se llevaría a cabo el plan de Takizawa.
Todos salieron corriendo, Ueda llevaba casi arrastrando a Seto, quien no quería ir.
Llegaron de nuevo al prostíbulo disfrazado de agencia: El edificio principal de los P-Ponnys.
Ed-sama hizo una mueca perversa al ver a todos los chicos llegar; pero ésta se marcó más cuando notó como Ueda forcejeaba con Seto para hacerlo entrar.
Takki los dirigió a la sala de reuniones, donde tres hambrientas fans por jugosos chismes los esperaban.
- ¡Bienvenidos queridos D-Johnnys y P-Ponnys!. – Decía animosamente Takki. – Hemos organizado esta convivencia con tres afortunadas fans y aquí ellas preguntarán cosas a ustedes como parte de una encuesta comercial.
- Ah~, Takki y su perversa manera de ver los negocios. – Susurró Ryo.
- Bien, les presentaré a los chicos: – Takki hizo música de tambores -.
De los P-Ponnys: Nikishido Ryo -quien traía cara de fastidio-, Akanishi Jin -quien estaba fumando-, Kamenashi Kazuya -que miraba y escuchaba atento-, Ueda Tatsuya -quien impedía que Seto saliera corriendo-, Nakamaru Yuichi -que también miraba con atención y le ayudaba a Takki a hacer la música-, Tanaka Koki -quien cuidaba de su hermano-, Tanaka Juri -quien jugaba con el cabello de Seto-, Yamada Ryosuke -quien alejaba a Chinen de su hombro-, Chinen Yuri -Que dormía sobre el hombre de Ryosuke- y Seto Koji -quien a como de lugar, quería huir-. Así como todos los demás que no están aquí hoy pero que seguro ustedes, las queridas fans, ya conocen.
De los D-Johhnys: Matsumoto Jun -quien se miraba las uñas-, Yamashita Tomohisa -quien molestaba a Jin-, Tegoshi Yuya -quien sonreía y hacia guiños para las fans-, Masuda -quien también interactuaba con las fans-, Kenn -quien se había unido a la fumadera con Jin-, Shige, Tamamori, mi querido Tsubasa -quien estaba al lado de Takki-, Ikuta Toma, y también todos los que faltan el día de hoy.
Después Takki tomó aire y fue a buscar un poco de agua.
- Bueno, la dinámica de hoy es sencilla, ustedes les harán preguntas a los chicos y en base a sus respuestas, veremos si es conveniente mezclar ambas agencias. – Tsubasa había tomado el lugar de su amigo.
- ¿Tenemos que responder todas las preguntas?. – Preguntó Ryosuke desde su asiento.
- ¡Sí!. ¡Comencemos!. – Una fan levantó la mano enseguida.
- ¡¿A quién odian más de ambas agencias?!. – Preguntó.
- ¡Yo sé esa!, ¡Yo sé esa!. – Gritó Ryo. Todos lo miraron de reojo.
- Ryo, no es necesario que contestes a esa. – Dijo Takki quien ya había retomado su puesto como animador y moderador.
- ¡Pero yo sé la respuesta!. ¡Ganaré el premio!.
- ¡Esto no saldrá en la televisión ni en ningún otro medio de comunicación y no hay premios aquí!.
- Ah~~. – Ryo guardó silencio.
- ¡Yo tengo una pregunta para Ueda-sama!. – Dijo otra fan.
- Adelante…
- Ueda-sama… ¿Odias a Ryo?.
- No, para nada, de echo, le he comprado un pececito. – Respondió Ueda mientras sacaba de debajo de la mesa una pecera.
- ¡Que liiiindo!. – Chillaron las fans.- Ryo aceptó su obsequio gustoso.
- Deberíamos llamarlo “El pequeño pececito dorado de Ryo”. – Bromeó Koki.
Todos rieron.
La reunión duró 150 estúpidas preguntas más y aparte una sesión fotográfica y de autógrafos.
Cuando todos se iban, Ryo, pecera en mano, detuvo a Seto.
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Kojiciento Cap 3


Capítulo 3
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Seto no entendía nada y hacía demasiadas preguntas.
- ¿Quién eres?. ¿Qué haces aquí?… Sé quien eres… ¿Esto es un secuestro?. Avísale a Dori, no a Tomo…
- ¡Ah no es un secuestro!. Sólo quiero salvarte de tu jefe, Kenzo y Sachiko.
- ¿Porqué?!. – Gritaba Seto.- ¡¿Porqué?!.
- Por que si sigues con ellos, podrías quedar como Yumehito… En la ruina total.
- ¿Qué ese no era el trabajo de Yamashita-sama en Kurosagi?… Salvar gente usada y estafada.
- ¿Lo viste?. ¿Verdad que el final es…? – Ueda se detuvo. – ¡Démonos prisa y dejemos de hablar de doramas!.
- Siento que me voy a desmayar…
Siguieron caminando hasta llegar a un conjunto de departamentos. De inmediato, Ueda lo llevó al 14B y abrió la puerta con la llave que estaba debajo del tapete.
- ¡Ya llegué JiiinJiin!.
- Ruidoso, despertarás a Kame. – Jin se encontraba tocando guitarra en el sofá.
- ¡Tú también con todo el escándalo que haces siempre que prácticas!. Bueno como sea, he traído a Seto Koji y espero que lo cuiden bien…
- Buee…Nas… Tardes. – Dijo totalmente confundido Seto.
- ¿Cuidarlo?. ¿Nosotros?. ¡No, que para eso he traído a Koki!.
- Pensé que él tenía que cuidar a Juri…
- También lo traje… – Koki, Nakamaru y Juri salieron de otra habitación saludando a todos los presentes.
- ¡Maru!. ¡¿Tú qué haces aquí?!. – Dijo Ueda.
- Pensé que necesitarán de mis habilidades y conocimientos adquiridos durante el ‘Rescue’.
- ¡Otra vez presumiendo de eso!. – Dijo Jin.
- Etto… ¿El dorama?. – Intervino Seto.
- ¡Sí!. ¡¿Me has visto?!.
- Sí… Es bueno… Etto… ¡¿Por qué parecemos fugitivos y Tanaka-san nos protegerá mientras nos refugiamos en este pequeño apartamento en casa de su cómplice?!. – El dramatismo de nuevo invadía a Seto.
- No te preocupes, cuando todo este listo, Dori o Tomo vendrán por ti…
- ¡No quiero estar aquí!.
- Es seguro que Ed-sama te esté buscando, antes de vender la mercancía, necesita probarla… Y también necesita a un criado.
- ¿Qué su criado actual no era Chinen?. – Habló Juri.
- ¡Es cierto!. – Dijo Ueda. – Bueno, parece que ahora quiere a Seto como sirviente privado, realmente le interesa.
- ¡Suficiente tengo con limpiar, lavar, planchar y cocinar para Dori y Tomo!. – Se quejaba Seto.
- Bueno bueno, eso no es problema. Sólo te usaremos un poquito. – Habló Jin.
- ¡Ustedes también!. – Seto daba leves golpecitos sobre el torso de Ueda.
- Luego te explicamos el plan, mientras tanto, te quedarás aquí con Jin y Kame… Y los demás.
- ¡No quiero!.
- ¡Deja de lloriquear!. – Se quejó Jin. – ¡Este es el único lugar seguro y no te soportaré demasiado si sigues con esa actitud.
- Entiendo… – Seto se aferró a el brazo de Ueda.
Éste le acarició la cabeza y fue a sentarlo sobre el sofá mientras los demás buscaban cosas en el refrigerador, las alacenas y hasta debajo del televisor.
- ¡Kameeee!, ¡Tenemos haaaambre!. – Gritaba Koki.
- ¡Vas a despertar a Kame!. – Decía Jin mientras iba a darle coscorrones a su compañero.
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Del otro lado de la ciudad, Hideaki Takizawa ordenaba papeles dentro de la oficina de Ed-sama en compañía de Kenzo y su ahora esclavo Yumehito.
- ¡¿Dónde está Seto?!. – Se preguntaban entre sí Kenzo y Ed-sama.
- ¡¿Dónde está Seto?!.
- Señores, como sabrán, esto de llevar los negocios es lo mío… No soy niñera.
- ¡Tenía planeado el futuro de ese chiquillo!.
- Igual que el de todos. – Rió Kenzo.
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Kojiciento Cap 2

 

Capítulo 2

 Seto se estaba preparando para su primer día de trabajo; no estaba seguro de que iba a hacer, sólo sabía que tenía una cita importante con un tal ‘Ed-sama’ el director de los P-Ponnys.
Después de todo ya no estaba enojado por el error de Tomo e intentaba ver el lado bueno, pues también se había enterado que Yamashita Tomohisa debutaría pronto en los P-Ponnys.
- ¡Parece que el destino sí existe!. Se repetía Seto.
Al llegar a las oficinas principales de P-Ponnys, Seto se percató de que más bien parecía prostíbulo y no un lugar serio del todo.
Siguió adelante hasta dar con un enorme salón conectado a los demás.
Dentro sólo había un enorme escritorio de madera y un sillón elegante con un forro rojo.
- Buenas tardes Seto Koji, te estaba esperando. – Dijo de pronto un hombre que se encontraba sentado en el sofá. – Soy Ed-sama, esta es mi oficina y soy el dueño de este pequeño negocio.
- Bue… Nas tardes, Ed-sa… Sama.
- Bien, como ya debes saber, fuiste aceptado dentro de la agencia, pero aún tengo que hacerte una pequeña prueba… – Ed-sama se levantó y comenzó a susurrarle a Seto. – Primero tengo que ver si eres lo suficientemente bueno en todo… Después, tenemos que tomarte una serie de fotografías y luego te entregaré una lista de todas tus actividades. ¿Te parece?. – Ed-sama hizo una mueca perversa.
- … Sí, esta bien. – Respondió torpemente Seto.
Ed empujó bruscamente a Seto contra el sofá, después se acercó de modo que su cuerpo cubriera la vista delantera de este… Una mano atrancada en un muro y la otra acariciando la suave cara del castaño; también la posición de sus piernas impedía cualquier movimiento de Seto y de haber podido, no hubiese echo nada por el shock.
Simplemente apretujó los ojos y los dientes y comenzó a tararear el OP principal de One Piece en su mente.
- Seeeto-kun, te resistes, eso no es bueno para un P-Ponny.
Además mírate, ¡estas asustado!, debes aprender a jugar conmigo.
Bueno pues, tu primer tarea será:
1) No resistirte más. – Seto hizo una mueca de disgusto y después gritó.
- ¡Bueno bueno está bien!. ¡RENUNCIO!.
- ¡NO PUEDES!. – Rió Ed-sama.
Luego se apartó y tomó un cuaderno negro que se encontraba sobre el escritorio. – Verás querido Seto, esta es tu agenda personal que como P-Ponny debes tener, en ella puedes apuntar todas tus citas y deberes. ¿Entiendes?.
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Una hora después Seto ya estaba en su casa dispuesto a golpear a Tomo.
- Vamos See-chan, no debe ser tan malo. Los P-Ponnys salen en programas de televisión y esas cosas, es lo mismo. – Decía Dori tratando de animar el ambiente.
- Sí sí, casi igual, excepto que mi jefe está loco y en mis ‘obligaciones’ incluye que ¡debo aprender a cocinar!.
- Caso perdido, caso perdido. – Dijo Tomo señalando la lista de tareas de su compañero, en ella incluía ser recepcionista en las oficinas principales.
Seto estaba acostumbrado a lidiar con toda clase de personas, siempre tenía una sonrisa para mostrarles y sabía exactamente que decir.
Su primer tarea no estaba del todo mal. Sólo se trataba de brindarles apoyo moral a los que pasaran por ahí.
- Buen día, vengo a hablar con Ed-sama, mi nombre es Tatsuya, Ueda Tatsuya. – Apenas Seto estaba escuchando cuando una ola de personas irrumpieron en la salita.
- Buenas tardes, disculpe, el señor Ed-sama no se encuentra ahora. ¿Tenía cita con él?.
- Así es… Bueno, dígale que Ueda vino a verlo y ya tiene la información.
- U… Ueda. – Seto apuntaba mientras quedaba congelado y veía como Ueda y todas esas personas desaparecían por la puerta principal.
¿Información?. ¿En qué clase de negocios sucios estaba metido su jefe?. A Seto no le gustaba imaginar cosas sin lógica, pero lo estaba haciendo.
Comenzó a hacer esquemas y mapas mentales en su agenda de deberes, sabía que los P-Ponnys no se dedicaban solo a aparecer en programas de televisión y revistas, pero no estaba seguro de a que más se dedicaban.
La campanilla de su puesto sonó.
- ¡Ahh!, disculpe… ¿En qué puedo ayudarle?. – Dijo Seto exaltado por el susto.
- Em mi nombre es Kenn, seguro me conoces; bueno, vine a buscar a Ed.
- Ed-sama no se encuentra. ¿Gusta dejarle algún recado?.
- No, gracias. – Kenn dio media vuelta y agregó. – Tú eres nuevo, ¿verdad?.
- Eh pues… Sí.
- Será mejor que renuncies y no debutes. Ed te venderá a Kenzo tarde o temprano.
- ¿Kenzo?…
- ¿Has notado que Ed te utiliza de secretaria y asistente personal?, bueno eso le hace a todos, luego los utiliza un poco más y finalmente ¡BANG!… ¡Eres propiedad de Kenzo!. – Kenn tomó un cigarrillo de su chaqueta y lo introdujo en sus labios.
Seto se acercó para ofrecerle fuego.
Luego, Kenn se marchó.
Todo estaba solo de nuevo, las paredes rojas y blancas permanecían en silencio, desnudas aunque estuvieran repletas de fotografías de varios P-Ponnys.
Seto cogió su psp y comenzó a teclear en el buscador de internet [P-ponnys - Kenzo].
Ningún resultado encontrado.
Tecleó de nuevo… [P-Ponnys - Kenzo - Ed-sama]… En su lugar, salió la fotografía de Yumehito, uno de los guitarristas de Ayabie.
- ¡EEEH!. ¡¿Era ese Kenzo?!.- Seto estaba sorprendido, luego se puso a leer la información que aparecía más abajo.
Kenzo y Yume habían contraído matrimonio el 13 de Marzo del 2007. Yume había participado en conjunto con los P-Ponnys antes, era el más exitoso hasta que se enamoró de Kenzo.
Seto comenzó a sudar frío y a marearse, todo le parecía confuso. No tenía idea de en que lugar lo había metido Tomo.
Volvió a aparecer Ueda, esta vez iba solo.
- Disculpa. ¿Tú eres Seto Koji?. – Preguntó.
- Ehh sí~. – Seto hizo un extraño movimiento con la cabeza al mismo tiempo que se desplomaba.
- ¡OH, mírate, estás pálido!. Te llevaré al médico. – Ueda saltó el mostrador de la recepción, cogió las llaves que se encontraban ahí y apoyó a Seto contra su pecho.
Después hizo una llamada rápida y salió con Seto atrancado en su hombro derecho.

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Kojiciento Cap 1

 

Capítulo 1
.
Era un día soleado en Tokio, Japón. Todas las personas aprovechaban la última semana de vacaciones; los parques de diversiones estaban a reventar y por las noches en los karaokes ya no cabía nadie más.
Todos vivían sus vidas, excepto Seto Koji.
Las palabras de Dori y Tomo, resonaban en su cabeza:
“¡Debes de hacer algo de tú vida!. ¡One piece está por terminar!”.
Ese fue el detonante, Seto estaba ‘perdiendo el tiempo esperando mes con mes el nuevo tomo de One piece’… Después de todo, sus amigos de la infancia no se equivocaban.
- ¡Bien, lo tengo decidido!. – Anunció eufórico.
- ¿Qué cosa, See-chan?. Preguntó Dori interesado.
- ¿Venderás tú colección de Luffy para poder sobrevivir?. – Puntualizó Tomo.
- ¡NO!… ¡Haré el castina para entrar a los D-Johnnys!.
- ¡¡¿¿QUÉEEEEEE??!!. – Era demasiada la sorpresa. – Además, con soportarte todos los días en casa tenemos suficiente como para que también nos sigas al trabajo. – Agregó Tomo.
- Ya sé… Pero quiero valerme por mi mismo. Además, en D-Johnnys puedo superarme y pasar tiempo con ustedes y los demás.
- No querrás…
Dos días después, Seto estaba formado esperando su turno en una fila sin fin.
Sentía mariposas en el estómago y estaba sudando.
- ¡Siguiente!. – Anunció una voz desde un punto en la sala.
- Soy yo… Buenas tardes. Soy… Seto… Seto Koji.
- Sí hombre, y yo soy Yamashita Tomohisa, pero puedes llamarme Yamapi, ya sabes. – Hizo un guiño. El sujeto del otro lado de la ventanilla lucía amigable.
- Bue… Buenas tardes. Mucho gusto… He… Vine a hacer el…
- ¿Casting?. ¡Ah!, no es necesario. ¡Estás dentro de los D-Johnnys!.
- ¿Habla enserio?… Seto no podía creer la magia de los sueños…
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————————————————————
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- Shhh shh, Seto, llegó el correo, creo que te interesa. ¡Despierta!.
- Mmm… Tomo… Eres muy molestoooo… Estaba soñando… Con Yamapi…. Mmm.
¡EHH!. ¿Te das cuenta de qué acabas de hacer?. ¡Estaba soñando con Yamapi!.
- Sí sí, Yamashita-san te agradece que seas su fan desde Shinrei… – Dijo Tomo sarcásticamente mientras señalaba el póster en el clóset de Seto. – El punto aquí, es que… ¡Estas dentro de los P-Ponnys!. ¡Woooah!.
- ¿P-PONNYS?.- Gritó Seto. – ¡Eran los D-Johnnys idiota!.
- ¿Ah sí?… Ups… Igual, estas dentro.


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Juego del Destino (SeDa)



JUEGO DEL DESTINO
One-Shot
SeDa
~Begin / DBSK~
01-04-10


Como los últimos tres días, las nubes grises mantenían ocultos los rayos del sol obligándome a permanecer en casa para que mi resfriado no empeorase. Después de una semana de no haber salido desde que comencé a sentirme mal, hoy sentía que si no salía a respirar aire fresco me volvería otra de las plantas de mi departamento. Miré de reojo el reloj en la pared de la sala… apenas eran las 6:00pm; faltaban dos horas todavía para que llegara Tomo-chan a hacerme compañía como había estado haciendo desde que enfermé. Me amarré las agujetas de los tenis y descolgué mi chamarra del perchero al salir. Me acomodé la bufanda mientras bajaba las escaleras y me eché encima el gorro, más que para evitar que me reconocieran en la calle, para que la casera no me viera salir… si Tomo-chan se enteraba me regañaría por más tiempo del que podría disfrutar de su compañía.
-¡Ah… se siente genial!- Levanté los brazos y me estiré en cuanto me encontré libre de la jaula en la que me mantenían. Metí las manos en los bolsillos de mi chamarra roja favorita, ya que me había olvidado los guantes. No pensé en regresar por ellos pues no planeaba estar fuera por más de una hora. Me decidí a disfrutar de mi paseo. Caminé en línea recta por la misma avenida por donde vivía, a unos veinte minutos a pie estaba un parque donde me gustaba ir a leer, ese era un buen lugar para desaburrirme. Aunque normalmente estaba lleno de niños jugando y corriendo por todas partes, hoy apenas si pasaba alguien. Desde donde estaba pude ver el árbol debajo del cual me gustaba sentarme. Corrí hasta él y me deje caer de espaldas sobre la pila de hojas secas que estaba ahí. Si alguien me hubiera visto en ese momento, probablemente hubiera pensado que estaba loco… riendo a carcajadas mientras lanzaba las hojas al aire para que cayeran en mi rostro. Una vez que pasó mi efusión saqué mi reproductor, me puse los audífonos y oprimí el botón de “play”. Me sentí como nuevo apenas si escuché los acordes de la guitarra que inundaban mi cuerpo de pies a cabeza.
Me despertó el vibrador de mi teléfono… abrí poco a poco los ojos, no quería despertar… me sentía demasiado a gusto. Nuevamente sentía el celular vibrando dentro del bolsillo izquierdo de mi pantalón. ME quité un audífono sólo para comprobar que era Tomo-chan quien me estaba llamando… La luz de día casi se había ido por completo… El móvil comenzó a sonar por tercera vez…
-¿Tomo-chan?…-
-Kouji… ¡Gracias a Dios…!- Parecía a punto de romper a llorar apenas escuchó mi voz. -¿Dónde demonios estás?- Ahora estaba regañándome molesto -¿Estás bien?- Después de tantos años ya había aprendido a acostumbrarme a sus drásticos cambios de ánimo… después de todo esa era una de las cosas que tanto me gustaban de él.
-Tranquilo… sí, estoy bien… me quedé dormido en el parque… lamento haberte preocupado…-
-Quédate ahí, ok? Voy por ti…-
-No hace falta, espérame en casa… enseguida estaré ahí… mejor comienza a preparar la cena, sí?- Sabía que nunca podría negárseme cuando le hablaba con ese tono de voz-
-¿Estás seguro? No me gusta que andes solo por la noche…-
-Seguro… tan seguro como que me muero de hambre…-
-Ok… entonces la cena y yo te estaremos esperando…- Colgué después de que dijera aquello, me senté y me estiré un poco para desperezarme. Finalmente me levanté y me sacudí las hojas que se empeñaban en venir conmigo a casa.
Emprendí mi camino a casa con el “Drain away” haciendo eco en mi cabeza. Sentí un poco de calor, probablemente porque caminaba lo más aprisa que podía; me descubrí la cabeza y seguí caminando. No quería preocupar más a Tomo-chan, ya bastante se había preocupado por mí todo este tiempo.
Una vez que vi la estación del metro me relajé, pues sólo me faltaba la mitad del camino. Iba tan absorto en mis pensamientos que no estaba demasiado atento a lo que me rodeaba… y terminé chocando de lleno con alguien que iba saliendo de la estación. Si bien no se veía corpulento ni era más alto que yo, si era mucho más fuerte y justo como yo solía hacer, llevaba puesto el gorro de la sudadera gris que usaba.
-¡Ah, lo siento! ¿Estás bien?- Me dijo de inmediato quitándose los audífonos con un particular y hermoso timbre de voz.
-Sí, estoy bien… perdón, fue mi culpa… no iba muy atento…- Me quedé sin palabras cuando lo miré… su rostro era demasiado lindo para ser un chico… y sus labios… no podía quitarles los ojos de encima.
-Yo tampoco… varias veces antes me ha pasado por absortarme en la música…- Su sonrisa también era hermosa; se agachó, levantó mi reproductor y me lo devolvió, se me había escapado de las manos pero ni siquiera me había dado cuenta.
-Ah, gracias…- Me sentía idiota… cosa que no pasaba a menudo y menos por cosas así… de pronto me percaté de ese extraño hormigueo recorriéndome la espalda.
-Con permiso… creo que ambos debemos tener más cuidado al caminar, no crees? Uno nunca sabe con quién puede terminar chocando en la calle…- Me volvió a sonreír, luego se inclinó levemente a modo de saludo y siguió su camino con pasos lentos pero firmes. Me di la vuelta y reanudé mi camino también. No debí avanzar más de diez pasos cuando dos chicos de mi edad más o menos me cerraron el paso al llegar a la esquina.
-Amigo… ¿traes cambio?- Me dijo el más alto.
-Lo siento… no traigo mi cartera…- Traté de esquivarlos pero el otro chico se me puso enfrente.
-¡Ah vamos! Vistes buena ropa, debes traer algo contigo…- Acercó la mano hacia mí, retrocedí un par de pasos, me di media vuelta, era mejor que subiera al metro, al menos ahí habría más gente que donde estaba. Me agarraron por la espalda abrazándome como si me conocieran para no levantar sospechas si alguien veía y me empujaron nuevamente rumbo a la esquina.
-De verdad no traigo dinero, sólo estab…- Me empujaron contra la pared, el chico más alto me golpeó en el estómago sofocándome por completo; el otro me sujetó por la chamarra para que no me cayera. Se reían maliciosamente viendo mi expresión mezcla de dolor y miedo. DE nuevo estaba contra la pared, su brazo presionando mi cuello no me dejaba respirar bien.
-Mmm… lo veas por donde lo veas, no parece un chico, no crees?- Le decía el que me sujetaba al otro.
-Mmm… Tendremos que asegurarnos entonces…- Me quitó la chamarra con facilidad aunque me resistí lo más que pude.
-Vaya, vaya… parece que después de todo no nos iremos con las manos vacías…- Por el tono del timbre supe de inmediato que era Tomo-chan. Aunque no quería, mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. Mi teléfono sonaba en el bolsillo de mi pantalón mientras él se ponía mi chamarra.
-¿Tomo-chan?…- Decía el chico alto al ver la pantalla.
-Me pregunto si tu novia es más bonita que tú…- El sonido se detuvo cuando apagó el celular para meterlo en su bolsillo.
-Por supuesto que debe serlo… los idiotas como él siempre consiguen a las mejores chicas…- No entendí por qué se enojó así de repente. Comenzó a golpearme con fuerza y al final me mandó al piso de un puñetazo en la cara.
-¡Hey!- Escuché que alguien se acercaba corriendo.
-¡No te metas en lo que no te importa!- El chico alto terminó en el piso de un solo golpe a pesar de ser muchos más alto y corpulento. El otro sacó una navaja del bolsillo y se le acercó amenazante pero el chico no retrocedió, esquivó el navajazo y le lanzó un puñetazo justo en la boca del estómago que hizo retroceder un poco al atacante; el chico alto se puso de pie y trató de golpearlo por la espalda.
-¡Cui…dado!- Le dije lo más alto que pude, justo a tiempo para que reaccionara. El chico con la navaja trató de aprovechar la situación pero lo tomó del brazo y usando la misma fuerza de su impulso le dobló el brazo aplicándole una especie de llave que lo obligó a soltar el arma mientras gritaba del dolor. El otro chico pasó corriendo para escaparse, cuando intentaba levantarme me aventó con fuerza para quitarme de su camino.
Cuando volví a abrir los ojos percibí un olor agradable mezclado con una sensación cálida que me hacía sentir seguro…
-Lav…vanda…- Sí, ese era el olor que flotaba a mi alrededor.
-¿Eh? ¿Estás despierto?…- Esa voz… la recordaba de alguna parte… Sentí mi cuerpo extraño… la tenue luz que me rodeaba se desvaneció en pocos segundos.
La suave melodía de los violines me hacía sentir tranquilo, a través de mis ojos entreabiertos vi una luz amarillenta colgada del techo semejante a una esfera navideña brillando en medio de la oscuridad. Me sentí mareado… cerré nuevamente los ojos seguro de que aún seguía soñando y que debía despertar. Algo se sentía realmente agradable… fresco… en mi cabeza… nuevamente aquel olor a lavanda trajo a mi mente los recuerdos del mejor verano de mi vida… Dolía… De pronto todo el cuerpo me dolía… Volví a abrir los ojos asustado al recordar lo que había pasado camino a casa… ¿Dónde estaba? ¿Por qué estaba aquí? Eran sólo dos de las muchas preguntas que flotaban en mi mente atropellándose unas a otras.
-Tranquilo… tranquilo…- Al principio no lograba enfocar el rostro al que le pertenecía aquella suave voz… poco a poco su imagen se fue volviendo nítida. Sus ojos me miraban llenos de sincera preocupación… Volví a recostarme, todo me dolía… nuevamente me quedé dormido mientras me perdía en aquellos labios rojos que parecían decirme “descansa”
Tenía frío… no podía ver más allá de mi nariz pero aún así corría… algo realmente aterrador venía tras de mí! Debía escapar pero cada ves había más obstáculos en mi camino que me hacían tropezar constantemente y caer… estaba cada vez más cerca… podía escuchar su respiración en mi nuca…
-¡¡¡Detente!!!- Le grité con todas mis fuerzas cuando sentí que cerraba sus garras alrededor de mi cuello.
-Tranquilo… fue una pesadilla… ya pasó…- Me susurraba lentamente al oído abrazándome. Podía sentir las gotas de sudor sobre mi cuerpo, respiraba trabajosamente con el corazón latiéndome fuera de control por el pánico. Su mano acariciaba mi cabello a la vez que su voz seguía sonando en mi cabeza. Era una pesadilla… sólo era un mal sueño… el miedo se fue dejando tras de sí un río de lágrimas que fluía silencioso. De pronto aquellas manos me sujetaron con fuerza haciéndome sentir protegido… como respondiendo a un llamado que yo no podía escuchar, mis manos aferraban con fuerza aquel cuerpo que me envolvía en su calidez.
La luz del sol que se colaba a través de las oscuras y gruesas cortinas del ventanal que tenía frente a  mí me dio de pronto en la cara obligándome a despertar. Lo primero que noté fue la tibieza de su mano sobre la mía y el contacto  de su cabeza apoyada en mi costado izquierdo. Los rasgos delicados de su rostro se veían aún más hermosos a la luz del día… nuevamente me encontré a mí mismo embrujado por su boca… ¿Qué estaba pensando? Sacudí un poco la cabeza para sacarme las ideas absurdas y descabelladas que me revoloteaban dentro. Desvíe la mirada hacia otro lado. El reloj sobre el escritorio marcaba las diez de la mañana… Había pasado la noche fuera de casa, Tomo-chan debía estar muerto de la preocupación… Tomo-chan debía estar buscándome… Tomo-chan… de pronto salió de mi cabeza cuando mis ojos se toparon con los suyos.
-Buenos días…- Su voz adormilada recalcaba su apariencia angelical… mi mano se sintió fría… vacía… cuando la soltó para frotarse los ojos, se incorporó y se estiró mientras hacía ruiditos chistoso; no supe por qué, pero no podía quitarle los ojos de encima. -¿Te sientes mejor?- Me dijo dulcemente mientras me sorprendía al colocar su mano sobre mi frente… sólo atiné asentir tímida y torpemente con la cabeza agachándome para esquivar su mirada al sentir que me miraba, tratando de ocultar que me sonrojaba. –Espero que no te moleste… si te hubieras quedado con tu playera te hubiera hecho daño, estaba demasiado húmeda por el sudor, lo bueno es que la fiebre ya te bajó…- Hasta que lo mencionó me di cuenta de que la que llevaba no era mi playera, empezando porque ésta era de manga larga. Se levantó y sacó algunas cosas del closet, mismas que dejó a mis pies sobre la cama. –Si quieres puedes tomar un baño, las toallas están en la puerta izquierda… ¿Tienes hambre?… Yo sí, iré a preparar el desayuno…- Su sonrisa fue lo último que vi antes de que cerrara la puerta. Sentía todo mi cuerpo adolorido, así que el agua de a regadera me hizo sentir mucho mejor.
-Perdón por las molestias… y gracias por cuidar de mí…-
-Ah, no te preocupes por eso… vamos, siéntate, debes estar hambriento, verdad?…- Su rostro sin duda se iluminaba con sólo una de sus sonrisas. -¿Cómo te llamas?- Preguntaba en su habitual tono dulce y bajito.
-Kouji… Seto Kouji…-
Traté de irme a casa convencido de que ya estaba bien y porque no debía estar más tiempo con él, pero mi cuerpo me traicionó y al final terminé nuevamente en sus brazos, perdido en esos ojos, tentado por esos labios…
-Será mejor que te vayas a recostar, ya que estés mejor te llevaré a casa, de acuerdo?… Así que no te sobreesfuerces  y mejor descansa.- Salió de la habitación dejándome en medio del silencio con mis pensamientos y los locos latidos de mi corazón que parecían nunca irse a detener.
De pronto comencé a escuchar una hermosa melodía… Las notas a veces dulces a veces melancólicas del piano inundaban cada célula de mi cuerpo llenando hasta el más olvidado rincón con extrañas emociones. La canción no me resultaba para nada conocida… ¿acaso era él quien tocaba?… La necesidad de saber fue más fuerte que el dolor que sentía… Caminé lentamente siguiendo aquel sonido que cada vez se escuchaba más fuerte. Al fondo del pasillo alcancé a ver una puerta entreabierta… de pie desde ahí sujetándome del marco de la puerta lo vi… la música fluía como agua a través de sus manos mientras su cuerpo se volvía uno con cada nota… Se sobresaltó un poco cuando me vio pero continuó tocando.
A medida que transcurrían las horas entendí muchas cosas sobre él… que vivía solo desde hacía algún tiempo… que aunque no lo pareciera, era mayor que yo… que probablemente su familia era adinerada… también me di cuenta de que no estaba acostumbrado a tener compañía aún cuando no le gustaba estar sólo. Entre más lo conocía, más me gustaba… había algo en él que lo hacía parecer misteriosamente encantador.
Mientras comíamos nuestra conversación giró en torno a la música y la comida… me sorprendió escuchar que aquella canción que tocaba había sido composición suya… Lavaba los platos preguntando cómo me sentía, y si bien aún no me sentía del todo bien, estaba mucho mejor que en la mañana, aún así debía volver a casa… algo me decía que si esto continuaba, ya no iba a querer irme nunca.
-Ah ya veo… entonces será mejor que te lleve a casa ahora, verdad? Deben estar preocupados y buscándote… me refiero a tu familia…- Me dio la ligera impresión de que sonaba triste, ¿acaso era por mí?
-No, creo… también vivo solo… probablemente los únicos que lo hagan sean mis amigos o mi manager…-
Aunque insistí en que no era necesario, él se negó a que viajáramos en metro pues le preocupaban mis heridas, así que subimos a un taxi. Pasaron quince o veinte minutos cuando llegamos a mi edificio. Me ayudó a subir las escaleras, lo cual nos tomó más tiempo del habitual pues todavía me sentía un poco débil y adolorido.
-Bueno… si n o necesitas nada más, será mejor que me vaya…- Me dijo tras ayudarme a abrir la puerta y darme la bolsa de papel con mis cosas.
-Etto… si no tienes nada más que hacer… ¿por qué no te quedas un rato?…- No entendía muy bien lo que me estaba pasando, pero al ver que estaba a punto de despedirse, un miedo inexplicable se apoderó de mí, ordenándole a mi cuerpo que lo retuviera un poco más… sabía que si se iba tal vez jamás volvería a verlo…
-¿Estás seguro?… Entonces me quedaré un poco, me preocuparía que estuvieras solo si te vuelves a sentir mal…-
-Gracias… por preocuparte tanto por mí… Ahmm… sé que a estas alturas es una grosería de mi parte… pero aún no sé cómo te llamas…- Sabía que debía estar tan rojo como un jitomate y no me molestó que se riera… su risa eran tan hermosa como su sonrisa.
-Ah lo siento… supongo que olvidé presentarme… me llamo Ueda… Ueda Tatsuya…-
¿Cuánto tiempo pasó? Realmente no estoy seguro, estando con él mi percepción del tiempo se distorsionaba. La puerta de la entrada se abrió de repente. Tomo-chan y Shunji-kun aparecieron de la nada; al parecer le habían pedido a mi casera que les avisara si me veía llegar. Tomo-chan me miraba atónito e inmóvil desde la entrada.
-Seto, ¿estás bien?, ¿dónde estabas? Estábamos muy preocupados por ti…- Tomo-chan me veía con los ojos llorosos, incapaz de decir algo… cómo si no pudiera creer que yo estaba ahí.
-Chicos… lo siento… pasaron muchas cosas… pero ya estoy bien…- Sonreía como de costumbre porque ya no quería que estuvieran preocupados. Ueda estaba de pie en la cocina con la bandeja del té en las manos, como dudando de sí entrar a la sala o no. Al ver que le sonreía le regresó la sonrisa al rostro y entró, haciendo una educada reverencia al llegar a donde estábamos. Por primera vez desde que llegó vi reacción por parte de Tomo-chan… estaba enojado.
-¿Pero qué fue lo que pasó?… Debiste habernos llamado, al menos debiste contestar cuando te llamamos…-
-Lo siento… me asaltaron de camino a casa… él es Ueda… me salvó… no estaba en condiciones de volver a casa… lamento haberlos preocupado…-
-Fue mi culpa, debí…- Ni siquiera lo dejó terminar de hablar… Tomo-chan le dio un fuerte puñetazo en la mejilla y comenzó a gritonearle… Ueda estaña tan desconcertado como yo… supongo que Tomo-chan malentendió lo que Ueda trataba de decir… o tal vez sólo lo convirtió en un pretexto para golpearlo… ¿acaso estaba celoso? Cuando menos pensé ya lo arrastraba a la entrada diciéndole que se fuera y que no se me volviera a acercar… Al final perdí de vista a Ueda cuando Tomo-chan le cerró la puerta en la cara. No sabía qué hacer, no parecía verdad lo que acababa de suceder…
-¡Tomo-chan! ¿Por qué hiciste eso? Él sólo…- Supongo que me levanté demasiado rápido, el dolor me dobló y de no ser por Shunji, hubiera terminado en el piso.
-¿Por qué lo hice? ¡Kou-cha, mírate! ¡No puedo perdonarlo si por su culpa estás así! ¡No soporto la idea de perderte!- Tomo-chan nunca me había hablado de esa manera, aunque parecía intentar retenerlas apretando los puños con todas sus fuerzas, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Un incómodo silencio se apoderó de la habitación.
-¡Tomo-chan! ¡Eres un tonto! Tienes razón… Sí es su culpa que esté así… ¡Si él no me hubiera ayudado no quiero ni imaginar qué me hubieran hecho!… Peleó contra ellos, aún cuando estaban armados; me cargó hasta su casa y no durmió ni se separó de mí durante toda la noche; cuidó de mí toda la mañana y estaba aquí preocupándose por mí para que no estuviera solo hasta que ustedes llegaran… ¿Cómo pudiste decirle todo eso?- De pronto me descubrí a mí mismo enojado… estaba enojado con Tomo, sí… pero también estaba enojado conmigo por no haber evitado que lo tratara así… Ueda… No podía dejarlo ir así… no quería dejarlo ir así… simplemente no quería que se fuera…
Salí corriendo del departamento para total sorpresa de  Tomo y Shunji… el dolor se volvía más insoportable a medida que bajaba; por más que me asomaba, no lograba verlo escaleras abajo. De pronto escuché la voz de Tomo llamándome desde arriba… no, tenía que encontrar a Ueda. Seguí bajando, presionando con fuerza mi mano por debajo de mis costillas… ¡Ahí estaba! Bajando el último recodo antes de llegar a la calle.
-¡Ueda!- Lo llamé con todas mis fuerzas. Se paró de inmediato y volteó hacia arriba. Al verme se dio media vuelta y comenzó a subir de regreso. Mi corazón comenzó a acelerarse cuando lo vi de pie en el descanso a escasos metro de mí.
-Seto… ¿Qué haces?… Deberías estar descansando…- Corrió los últimos escalones hasta alcanzarme, rodeándome con el brazo para servirme de apoyo al ver que me sujetaba del pasamanos. Sentir nuevamente ese olor a lavanda envolviéndome junto con la calidez de su cuerpo, provocó algo extraño dentro de mí… y entonces entendí que quería quedarme así, con ese sentimiento inundándome de pies a cabeza… -¿Seto…?- Lo abracé fuerte, no me sentía triste aún así las lágrimas no se detenía… -¿Seto? ¿Qué tienes? ¿Qué te duele?…- Sonaba angustiado tratando de separarme de él para ver mi rostro mientras yo me aferraba a él para ocultarlo en su hombro… Supongo que finalmente entendió todo, porque sólo me abrazó con fuerza.
-Kou-chan…- Escuché la voz de Tomo más lejana que nunca. -… ya entiendo…- No podía mirarlo… no quería mirarlo… porque sonaba como si estuviera a punto de llorar. Lo escuché pasar corriendo a mi lado; no quería que se fuera así… pero al sentir que me estrechaba más entre sus brazos, entendí que Ueda no iba a dejarme ir… así que olvidé la idea de ir tras él.
-Ueda-san… ¿Puedes quedarte hoy con Seto?-
-Seguro… parece que tu amigo no estaba bien…-
-Seto… iré a buscar a Tomo… Te veo luego, ¿de acuerdo?… Llámame si necesitas algo, te dejé mi numero sobre la mesa…- Me limité a asentir a lo que Shunji decía. Me sentía culpable, pero no iba a cambiar de opinión. Mis lágrimas comenzaban a cesar, pero no quería que me soltara, así que permanecí abrazado a él por un momento más, sintiendo  sus dedos entre mi cabezo y su brazo en mi espalda.
-¿Estás mejor?- Su voz fue tan suave y dulce como la primera vez que lo vi. Puso sus manos en mis mejillas y secó los rastros de lágrimas que quedaban.
-Perdóname…-
-¿Por qué…?-
-Por ser tan egoísta después de todos los problemas que ya te he causado…- El sol comenzaba a ponerse llenando el cielo de un color rojizo que hacía su rostro aún más cálido.
-Uhmm…- Negó levemente mientras me sonreía; los tenues rayos del sol iluminaban su rostro…. Sus ojos me miraban llenos de ternura… sus mejillas se veían un poco sonrojadas y pude ver que el golpe que le había dado Tomo había sido más fuerte de lo que había pensado… puse mi mano en él para darle un poco de alivio… y sus labios, ahora me resultaban más tentadores que nunca… -Jamás me serías un problema Seto… y no me importa si quieres ser egoísta…-
-¿Entonces está bien si digo que no quiero perderte nunca?…- sentí cómo se encendían mis mejillas… agaché la mirada por miedo a cómo pudiera reaccionar ante mis palabras…. Inevitablemente aparté mi mano de su cara. Su silencio me asustaba. De pronto sentí que me rodeaba con sus brazos atrayéndome contra su cuerpo. Mientras apoyaba su rostro contra el mío me di cuenta de que ahora eran sus lágrimas las que fluían.
-Eso nunca va a pasar…- Susurró entrecortadamente en mi oído. Un escalofrío me recorrió la espalda… Debía haberlo puesto en un predicamento… él era demasiado amable y probablemente no sabía cómo rechazarme…
-Lo siento… olvida lo que dije… fue muy egoísta de mi parte…- Apoyé mis manos en su pecho para apartarme de él evitando mirarlo a los ojos. – …no debí agobiarte de esta manera después de todo lo que has hec…- En ese momento sujetó mis hombros con fuerza y ahogó mis palabras en un profundo beso…
-Eso nunca va a pasar… nunca vas a perderme Seto… porque nuestra historia apenas comienza…- Su voz se apagó en mis labios junto con los últimos rayos de Sol.
Nuevamente la luz de la mañana a través del espacio que abría el viento entre las pesadas cortinas del ventanal de su habitación me obligaba a despertar… Los finos destellos iluminaban su rostro acurrucado contra mi pecho… Su cuerpo se sentía tan cálido sobre mi piel… Aparté cuidadosamente el cabello de su rostro para no despertarlo… Y mientras yo me perdía en su encanto, esa sonrisa que tanto amaba me dio los buenos días por segunda vez…
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B.Sweet. Cap5 -Final-


Capítulo 5: Immortal memories.

“… Después de todo, por más que me aferre al presente, por más que quiera formar un futuro a tu lado, no puedo… No creo que sea imposible, simplemente me siento desplazado por alguien más, como si ese lugar, el primero en tu corazón, me perteneciera… ¿Es ó no así?. ¿Soy yo el primero ó el segundo?. Aún así, te seguiré amando…”

- ¿Recuerdas cuando nos conocimos Dori-kun?.
- Sí, tu estabas lleno de lodo y jugabas con una pelota.
- Y tu llegaste y me diste un beso.
- Jajajaja sí, luego tu me diste un puñetazo en el ojo derecho.
- Pero desde ese día estamos juntos, ¿verdad?.
- Sí, y te amo. Siempre estaremos juntos.
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B.Sweet. Cap4



Capítulo 4: Lonely days.

Las visitas de Dori al hospital ya se habían vuelto más constantes, todo el tiempo eran por falta de sueño y perdida de apetito.
Un médico se dio cuenta de que la ‘enfermedad’ de Dori era incurable, al menos en ningún hospital ni en ninguna farmacia, encontraría lo que necesitaba.
Dori todos los días paseaba por el parque en busca de Seto. Nunca estaba ahí.
Sus días se iban haciendo más y más solitarios, a tal grado que perdió toda esperanza y un día intentó ahogarse en la fuente de los deseos.
Intento fracasado.
- Estoy harto Tomo. – Dijo al despertar.
- Yo también Dori-kun. ¿Qué cocinarás hoy?.
- Nada. Estoy harto. Me voy. – Cogió su billetera y salió a caminar. A Tomo ya no le extrañaba esa actitud suya, solo que ese día le pareció raro el tono de su voz.
Y se dio cuenta del error que cometió al no haber detenido a Dori, cuando encontró una notita que ponía ‘Adiós, para siempre. Dile a Seto que lo amo. Gracias por esforzarte tanto’.
Levantó el teléfono y llamó a Seto.
- Seto-kun, sé que no debería llamarte. En realidad no te llamó para hablar de nosotros o de Dori… Bueno, sí de Dori.
- ¿Qué pasa con Dori?. – Preguntó del otro lado Seto.
- Bueno… Creo que esta a punto de hacer una tontería, pero yo no puedo detenerlo ¿sabes?… – De pronto, Tomó escuchó el tono de colgado en el teléfono.
Seto iba corriendo y chocando con todas las personas que pasaban, tenía tanta prisa.
Sabía que si no se apuraba, podría perder a Dori para siempre. Corrió más rápido.
Finalmente llegó al único lugar que Dori habría elegido como el ‘perfecto para suicidarse’. Las vías del tren.
Del otro lado de las vías, Seto pudo ver a Dori cabizbajo. Se alegró de haber llegado hasta ahí, pero aún no estaba todo el trabajo echo.
- ¡Dori-chan!, ¡No seas idiota!. ¡Te amooooo!. – Seto gritó con todas sus fuerzas al advertir que el tren iba arribando. Dori se dio cuenta de todo y comenzó a llorar. Se derrumbo sobre el piso.
Cuando el tren terminó de pasar, Seto camino con pasó lento hacía Dori y suavemente se inclinó a su lado, Dori por un momento se quedó esperando a por un beso que nunca llegó.
- ¿Tú crees que no te extraño?. ¿Qué no te necesito?. – Dori no respondió y tan solo bajo la mirada. – No paso ni un solo instante sin pensar en ti Dori. Si tu te vas, yo no podría soportarlo. Te amo.
- Yo también te amo See-chan. Perdóname. – Dori se limpió las lágrimas y besó a Seto como si aquel fuera su primer beso. Largo, tierno e impaciente.
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B.Sweet. Cap3



Capítulo 3: It was mine.

Era increíble, Seto no solía comportarse de esa manera.
La única persona que Dori amaba, ahora le odiaba, pero no estaba tan sorprendido, pues después de todo, entendía sus motivos.
Habían transcurrido apenas cinco meses desde aquel incidente.
Dori había llegado del trabajo cansando y ahora solo estaba esperando a Seto para mirar un poco de televisión, hablar con él y dormir a su lado. En su lugar, tocaron la puerta y cuando Dori fue a abrir se encontró con Tomo; éste sin rodeos preguntó:
- ¿Por qué estas saliendo con Seto-kun?. – A pesar de lo duro de la pregunta, en su rostro, se reflejaba una inexplicable tranquilad.
- Por que lo amo. ¿Tiene algo de malo?. – Dori reía para sus adentros.
- Seto-kun era mío…
- ¡Eso fue hace tres años!. No entiendo por que estas aquí, pero si vienes por Seto, ahora él y yo estamos juntos. – Dori sabía que debía sonar firme.
- Sí sí. Pero, no vengo por él. Dori-san, vengo por ti. – Tomo le plantó un beso a Dori y éste no reaccionó, pero él que si reaccionó fue Seto, quien ya se encontraba en casa cargado de regalos que enseguida arrojó para salir corriendo.
- Lo siento Dori, parece que Seto-kun se ha enojado. – Tomo volvió a besar a Dori, pero ahora Dori lo empujo y le ordenó que se marchara.
Pasaron dos horas en las que Dori no paró de llorar, luego se quedó profundamente dormido.
Al día siguiente lo despertó un mensaje de texto: ‘¿Por qué hiciste eso?. Seto.’
Dori no había echo nada, él solo se quedo quieto ante tal sorpresa, ese fue su error.
Dori no quería hablar, no quería disculparse, no sabía que hacer ni que decir.
Pasaron dos meses, viviendo solo y durmiendo solo otra vez.
Luego llegó Tomo y le pidió disculpas.
- Realmente estoy apenado Dori-kun. No quise hacerte daño.
- No sirve de nada disculparte. Vete de mi casa ahora.
- Te amo Dori-kun. – Tomo abrazó a Dori y le retiró suavemente el pelo de la cara.
Dori se sintió nuevamente querido y útil.
Fue a su habitación, recogió un montón de monedas y billetes y se los arrojó a Tomo.
- ¿Con eso basta?. – Preguntó. Tomo estaba atónito.
- ¿Qué pretendes Dori-kun?.
- Quiero vivir contigo, quiero acostarme contigo todos los días.
- No se trata de dinero. Dori, yo te amo. Claro que puedes vivir conmigo.
- Pues yo no te amo a ti.
Una semana después, Tomo y Dori ya habían tenido sexo en tres ocasiones y vivían juntos, poco a poco se fueron acostumbrado a la convivencia diaria.
Dori vivía ahí sin hacer nada, excepto cocinar y complacer a Tomo en todo lo que quería. Y aguantaba todo eso, simplemente por que quería olvidar.
Tomo a menudo le llevaba chocolates y lo llenaba de besos en mejillas y cabeza, nunca en los labios.
Cualquiera hubiera reconocido el esfuerzo de Tomo, pues aún sabiendo que había actuado mal, hacía todo lo posible por ser el número uno para Dori, pero él siempre sería el número dos.
Y pasó el tiempo y Dori se fue volviendo más duro.
Entre más intentaba olvidar, más recordaba.
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B.Sweet. Cap2




Capítulo 2: Forever & ever.
[“ Las heridas pueden sanar rápidamente, excepto las del corazón”…]

Al día siguiente, Dori salió del hospital, un poco de descanso y una buena dieta, le sirvieron al menos para llegar a casa de Tomo a pie.
Tomo lo estaba esperando con el desayuno frío servido sobre la mesa.
- ¡Dori-kun!. ¿En dónde rayos te metiste?. – Tomo sí que estaba preocupado.
- Eso no te importa. Iré a dormir.
- ¡No!, ¡dime donde estabas!, ¿estabas con Seto-kun verdad?. – La pregunta tomó por sorpresa a Dori.
- No, realmente no. Pero es lo que más deseo. – Susurro para si mismo.
Luego, arrojó su chaqueta sobre la comida y se recostó en el sofá.
Tomo se acercó para ponerse de cuclillas al lado del sillón y poder acariciar el suave cabello de Dori.
- Dori-kun… ¿Estas molesto?. Dime que pasó. Sabes que puedes confiar en mi, después de todo, es algo lógico. Te amo. – No, realmente para Dori era la cosa más ilógica. No entendía como Tomo hacía todo eso por él, como se empeñaba en ganarse su cariño.
Y vaya que lo necesitaba, pues después de todo, él era el culpable de su desgracia.
Dori comenzó a desnudarse, lo hacía rápidamente, tenía la necesidad.
Tomo sonrió y también se desvistió, luego se abalanzó sobre Dori y besó todo su cuerpo, excepto los labios.
Cada beso era apasionado y dejaba tras de sí un rastro húmedo.
Dori no se dejaba llevar, tan solo funcionaba como un títere. Sí Tomo le acariciaba ó succionaba el miembro, Dori tenía que dejar escapar un suave gemido; si Tomo lo besaba, el erizaba su espalda y abría más las piernas; si Tomo penetraba en él, Dori gemía de placer mientras imaginaba a Seto e inconcientemente pedía más.
Era simple rutina.
Cuando terminaron, Tomo se fue a duchar y Dori se quedó con un enorme sentimiento de culpa. No estaba siendo infiel, pues su relación con Seto ya había terminado, pero sí estaba siendo infiel a sus sentimientos.
Se vistió rápidamente, tomó la billetera y salió.
Era un día soleado.
No sabía a donde ir, así que solo siguió a todos los demás y llegó a un pequeño parque.
Más tarde, se dio cuenta de que estaba sentado frente a la fuente de los deseos, esa a donde alguna vez había ido con Seto y juntos pidieron un deseo. ‘Estar juntos por siempre‘.
Dori echó a llorar y recordó como pasó todo.
Sacó su móvil y escribió un mensaje rápido: ‘Perdóname, ahora, en el parque. Por favor, ven’. En la pantalla se veía a quien iba dirigido.
Pasaron 25 minutos antes de que Seto llegará. Se veía pálido.
- Ah… Dori-kun. ¿Esta todo bien?.
- No. ¿Y tú estas bien See-chan?.
- ¿Eh?… Yo… Pues… Sí.
- ¡Basta!. ¡No me mientas!, ¡dime que me extrañas!.
- Te extraño. – Seto comenzó a reír.
- ¿De que te ríes?.
- De que esto es patético. Te extraño, sí. ¿Y?.
- Yo también te extraño See-chan. Perdóname. Tu sabes que todo lo que pasó, fue sin intención. Por favor Seto… Por favor.
- Creo que este no es el momento ni el lugar Dori. No quiero hablar ahora ¿si?. Nos vemos después. – Seto dio media vuelta y se fue caminando. Dori lo dejó ir.
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B.Sweet. Cap1




Capítulo 1: Now, more than ever.

Sakurada Dori comprendía muy bien la situación, de alguna manera se sentía culpable y confundido. ¿Estaba bien lo que hacían?. Sabía que tenía que disculparse, pero no encontraba el modo de hacerlo apropiadamente.
Todo comenzó por una pelea que marcó el final de la más hermosa relación que mantuvo durante dos años.
Continuamente pensaba en dejarlo todo y volver a la rutina, pero comprendía también que así era mejor. No quería lastimar ni salir más lastimado.
- Dori-kun, tengo hambre. ¡Dori!. – Esas palabras siempre eran las mismas, si no marcaban otro coraje más de Dori, eran para un grato momento. – ¡Dori!. ¿Qué cocinaste esta vez?.
- Nada, no quiero cocinar hoy. Pide algo de pizza. – Nuevamente desde hacia vario tiempo, Dori estaba seco y distante.
- ¿Y si no tengo dinero?, además, últimamente no quieres hacer nada Dori-kun. ¿Pasa algo?. – Tomo se notaba interesado en el estado de su amante.
- Nada. Me voy. – Dori salió a toda prisa.
No había llevado ni la cartera ni un paraguas que lo protegiera de la interminable lluvia. Para él, toda esa lluvia tan solo eran más lágrimas que caían desde el cielo. Su cielo.
Caminaba a paso lento, no sentía la necesidad de correr, después de todo, sabía que Tomo no lo seguiría.
Veía a las personas desaparecer, tropezaba constantemente mientras se repetía en silencio que todo estaría bien, aunque sabía que eso solo era otro engaño.
Pronto, Dori se desvaneció entre todos los demás.
- ¡Ayuda, este joven necesita una ambulancia rápido!. – Gritaba afónicamente una mujer que presenció toda la escena.
La ambulancia llegó e inmediatamente llevaron a Dori hacia el hospital más cercano.
Dentro de la unidad medica y cuando Dori recuperó la conciencia, la enfermera le preguntó por el número telefónico de algún familiar ó amigo cercano. Dori, les brindó el número de Seto.
- ¿Qué le ha pasado a Dori-chan?. ¿Estará bien verdad doctor?. – Las preguntas de Seto llenaron toda la sala de espera.
- No se preocupe joven, su estado por ahora es estable, solo fue un desmayo por falta de sueño y comida.
- ¡Ah! Que alivio, me alegra tanto. ¿Puedo pasar a verlo?.
- Adelante. – El doctor le mostró el camino.
- ¡Dori-chan!, menos mal que no fue nada grave. Pero, ¿por qué no has comido ni dormido bien?.
- S… Seto… Vete de aquí por favor. – Dori cerró los ojos. Quería ocultar sus lágrimas.
- No me iré, me llamaron y estoy preocupado por ti. – Dori no respondió.
Estaba exhausto, se preguntaba que hacía Seto ahí, quería gritarle que si en 4 meses no se había preocupado por él, por que ahora sí lo hacía. Sin embargo, permaneció callado.
Seto hizo una mueca de disgusto, se inclino para besar a Dori en la frente y salió de la habitación dando un fuerte portazo.
Dori ahora se odiaba, había sido tan tonto al no decir nada, al no responder a aquel beso. Tuvo la oportunidad de encomendar sus errores y de hacer todo lo que deseaba y no hizo nada. Se sentía mediocre.
Ahora, necesitaba a Seto más que nunca.
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Entre amor y buenas noches… Cap4 -Final-



Capítulo4:

Era un día nublado y en la televisión habían anunciado posibilidad de lluvia, esto arruinaba los planes de todas las personas que irían a dar un paseo.
Pero, Dori Sakurada no estaba dispuesto a arruinar los suyos, tomo dos chaquetas, dejó comida servida para las mascotas y salió deprisa.
Dentro del automóvil ya lo esperaba Seto, pero más que ansioso, se mostraba cansado, pues iba durmiendo. Dori le arrojó las chaquetas sobre las piernas y se detuvo a mirarlo un segundo, después le dio un beso en la mejilla y emprendió la marcha.
Puso música suave que después fue interrumpida por un spot informativo.
Todo el trayecto Seto fue dormido y eso desconcertó a Dori, puesto que quería hablar con él. Se sentía solo y cansado.
Finalmente llegaron, la idea de mostrarle a Seto el lugar donde había crecido, entusiasmaba a Dori.
Dori se bajó del auto, tomó una sombrilla y se dispuso a interrumpir el sueño de su pareja… Este ya estaba despierto, miraba hacia sus pies sin decir nada.
- See-chan, ya llegamos, ven levántate. – Por su parte, Seto seguía inmóvil con la mirada perdida. – See-chan, muévete comenzará a llover. – Dori notó que Seto ahora miraba hacia sus pantalones, cerca de su miembro; hizo caso omiso de la mancha que vio y jaló a Seto para que se levantara.
- No quiero ir…
- ¡Ah, pero si ya estamos aquí!. No vinimos en vano See-chan. – Dori cerró el auto de un portazo y clavo la mirada en Seto.
- No quiero ir… – Dori tiró fuertemente del brazo de Seto, este te quejó del dolor, pero después de recibir un beso inesperado, no dijo más.
- Entonces, sí no quieres ir… Quédate aquí, solo. – Dori comenzó a caminar, pero ahora Seto era quien se aferraba a Dori.
Todo el lugar lucía absolutamente desierto, todo era campo y no se divisaba nada cercano.
Fueron caminando, tomados de la mano, ambos sin decir nada hasta que finalmente advirtieron la presencia de una enorme casa; Seto soltó a Dori y echo a correr hacia ella.
Cuando Dori pudo alcanzarlo, Seto ya se encontraba inspeccionando el lugar pues la puerta estaba abierta.
Dori le dijo que si quería ver algo mejor, subieran al siguiente piso, Seto hizo caso y entró en una habitación al final del pasillo, en esta encontró una gran cama matrimonial y un montón de libros apilados en un rincón, también encontró una vieja fotografía de Dori sobre un buró. Se sentó en la cama a contemplarla.
- ¿De verdad eres tú Dori-chan?
- S… Sí, es una fotografía muy vieja. – Dori le quito el marco de las manos y comenzó a acariciarle el pelo, luego se inclino para besarle la mejilla.
Seto se dejó llevar y en un instante ya se encontraba recostado sobre la cama recibiendo besos de Dori.

Poco a poco se vieron envueltos en un ambiente de pasión lleno de miradas, sonrisas y caricias.
Dori comenzó a desabotonar la camisa de Seto, lo hacía lentamente mientras Seto se limitaba a mirarlo con ojos de deseo.
Mientras tanto, Dori seguía haciendo su trabajo con paciencia, se puso a jugar sobre el pecho de Seto, le tocaba los pezones y luego daba una suave lengüetada.
Seto solo miraba hacia el techo. Después se desabrochó el pantalón.
Dori le tomo la mano y la puso a un lado de su cuerpo sobre cama, luego, él mismo despojó de los boxers a Koji y comenzó a agitarse rápidamente Hacia delante y hacia atrás.
Lentamente el polvo se fue adhiriendo a la piel desnuda de Seto; la cama rugía sin parar.
Seto gemía a más no poder. Adelante y atrás.
Todo era un indicativo de que el orgasmo había llegado.
- See-chan… – Dori se detuvo agitado.
- Aaaaah, ahhh… No te detengas Dori-chan.
- ¿Te gusta que juegue así contigo? – Dori comenzó a besar lentamente el cuerpo de Seto. Iba sin prisa alguna.
De pronto Seto se levantó y lo abrazo.
- ¿Acaso solamente juegas conmigo? – Las lágrimas corrían por sus ojos.
- No, no es eso See-chan… Yo te amo. – Sin decir más, Dori besó a su compañero; esperando que ese momento no terminara.
Seto se hizo de lado y le indicó a Dori que se recostará; luego él retomó la pose de caballito y comenzó a acariciar.
Sus lágrimas se detuvieron. La sonrisa de Dori le hacía feliz.
Finalmente, mordió. Atrapó entre sus dientes a unos labios, un par de pezones, piel de la cintura y el miembro de su pareja.
Dori no se quejaba de dolor, eran mordiscos suaves y de amor.
Después de todo, a él también le gustaba sentirse querido.

TAN TAN!
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Entre amor y buenas noches… Cap3



Capítulo3:

Para Seto Koji ya era costumbre dormir en el sillón y lidiar con el dolor.
Ya se estaba levantando cuando vio salir a Dori a toda prisa, iba tan rápidamente que ni siquiera se despidió como solía hacerlo.
Seto al ver aquello, pensó que lo mejor sería darle una buena bienvenida a Dori para cuándo llegará, así que comenzó a preparar crepas, pues bien sabía que eran una de las comidas favoritas de Dori.
El tiempo pasó volando y ya pasaban de las dos para cuando llegó Dori.
- Estoy en casa, lamentó haberme ido así sin avisar. – En su rostro se dibujaba una expresión de preocupación
- ¡Dori-chan!, ahh por fin llegaste, ¡hice crepas! – Seto llegó y se le arrojó encima, obligando así a Dori a que le abrazara, este lo hizo.
Después fueron hacia la cocina y comieron, Dori en silencio. Aquello extrañaba muchísimo a Seto pero no se animaba a preguntar el motivo, pues tenía claro que los asuntos de Dori solo le correspondían a el mismo.
Al terminar, Dori se dirigió hacia la ducha, Seto fue corriendo detrás de él y dijo que tampoco había tenido tiempo de bañarse.
- Entonces báñate tú, yo tengo trabajo. – Dori arrojó su toalla hacia el piso y salió, pero el castaño pudo tirarle del brazo y alcanzó a decirle que no le gustaba nada esa actitud suya y que si no cambiaba se olvidara del asunto de vivir juntos.
Dori lo miró con desaprobación pero entro de nuevo al baño.
Enseguida, despojó de su vestimenta a Seto y lo empujo hacia la ducha, luego él hizo lo mismo.
- ¿Qué estás haciendo Dori-chan? – Seto realmente se sentía extrañado pero le excitaba el simple hecho de estar junto a su Dori-chan.
- Si See-chan quiere que sea lindo con él para que viva conmigo, seré lindo. – La nube gris que llevaba Dori desapareció en un instante.
- Ahora resulta que tú eres el que quiere que viva yo aquí… Qué raro. – Seto miraba hacia todos lados, excepto a su compañero. Dori abrió las llaves de la ducha y dijo que un príncipe necesitaba a su princesa.
Enseguida tomo a Seto por los hombros y comenzó a besarlo como si el asunto tratará de ver quien besaba más rápido y quien devoraría al otro primero.
Después vinieron las caricias lentas, dispuestas a recorrer milímetros y milímetros.
- See-chan luce encantador desnudo y con el pelo mojado… – Dori se detuvo a decir aquello mientras tomaba entre sus manos el miembro de Seto.
Seto sabía que seguramente Dori daría el primer paso, y así fue.
Se colocó detrás de Seto y comenzó a darle un pequeño masaje y luego a lamerle la espalda, Seto se reía pues la lengua de Dori le daba cosquillas; vino el dolor.
Dejó escapar un gemido y luego otro y otro, esto indicaba a Dori que su penetración había estado bien, se detuvo y volvió a abrazar a Seto.
- … ¿Qué acabas de hacer? – Seto se mostraba interesado.
- No preguntes, me siento mal. Tengo náuseas. Iré a recostarme. – Dori cerró las llaves del agua, se echó su toalla encima y salió de la habitación.
De nuevo había dejado solo a Seto, estaba comenzando a fastidiarlo.
Seto salió del baño y se arrojó sobre el sillón, ya estaba vestido cuando pensó en ir a ver a Dori.
Dori estaba recostado mirando hacia el techo, Seto se recostó a su lado y le besó la mejilla, poco después abrazó su pecho desnudo.
- Dori-chan… – Otra vez estaba utilizando la voz más tierna que podía.
- Dime See-chan. – Dori se notaba más calmado.
- Entonces… Sí… ¿Quieres ser mi príncipe?
- Así es. Dori se levantó solo para ponerse justo encima de Seto, después le besó y dijo: – Siempre y cuando tú quieras ser la princesa.
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Entre amor y buenas noches… Cap2



Capítulo 2:

Seto se encontraba recostado sobre el sillón mirando hacia el techo.
La idea de dormir solo no le agradaba mucho, pero habían sido órdenes de Dori y tenía que obedecerlas.
Estaba planeando lo que haría en el día y como podría hacer feliz a Dori, cuando este entró a la sala y se quedó parado junto a la nueva cama de Seto; el que estaba acostado, por reflejo cerró los ojos para fingir que se encontraba durmiendo.
Dori se acercó aún más a Seto, que este pudo sentir la respiración sobre su rostro; acto seguido, unos suaves labios sobre los suyos. Respondió al beso.
- ¡Ahh mentiroso!, no estabas durmiendo. – Dori esta vez se mostraba más animado.
- Sí estaba durmiendo, pero mi príncipe azul me despertó.
- ¿Y quién se supone es el príncipe?
- Tú… – Seto se levantó y tomo entre sus brazos a Dori, lo miro escasos segundos y comenzó a besarlo por toda la cara, para después terminar en los labios.
El ataque de besos pareció interminable hasta que el móvil de Dori comenzó a timbrar.
Dori se apartó de Seto y atendió.
- ¿Sí diga?… Ah ya veo, iré ahora mismo… Gracias.
- ¿Quién era Dori-chan?, ¿a dónde iras?, ¿puedo acompañarte?
- Seto por favor, no seas tan insistente. Nos vemos. – Dori cogió sus llaves, dio media vuelta y salió a toda prisa.
De nuevo había dejado abandonado a Seto, pero esta vez no se sentía triste ni culpable, al contrario, se sentía muy feliz… Hasta el día anterior, el siempre había tenido claro que su amigo de la infancia era un imposible y que debía retener sus sentimientos hacia él, pero cuando formó parte de él, aquellas ideas que le nublaban la mente, volaron y se fueron… Ahora su deseo era que siempre fuera así.

Seto había visto la noche anterior un programa por televisión llamada ‘tu primera cita’, del cual había sacado miles de ideas que estaba dispuesto a poner en práctica.
Tomó el teléfono y le marco al manager de Dori.
- ¿Sí?, buenas tardes señor… Eh quería ver si Dori está muy ocupado.
- ¡Ah buenas tardes Seto!, no, no está ocupado solo tiene que ver algunos preparativos para un comercial en el que participará.
- Ah entiendo, bueno muchas gracias, hasta luego. – Seto, aventó el teléfono hacia el sofá y salió a toda prisa.
Al llegar a la agencia de Dori, encontró a este muy sonriente con un montón de fans, lo que provocó que Seto se desenfrenara y fuera corriendo a toda prisa hacia donde estaba Dori y lo aprisionara entre sus brazos… Enseguida, las fans comenzaron a gritar y a tomar fotografías y la sonrisa de Dori desapareció.
Llegó el equipo de seguridad y apartaron a todas las fans de los chicos, luego los llevaron hacia la puerta trasera y los dejaron en la mitad de la calle.
Era el momento que Seto estaba esperando.



- Nee Dori-chan… – Hizo la voz más tierna que tenía.
- ¿Qué quieres? – Y la de su compañero no mostraba exactamente ternura.
- Pensaba que podrías distraerte… Yendo al cine, por ejemplo.
- ¿Pensabas?, bueno, vamos…
Durante todo el camino, ambos fueron callados y mirando hacia bajo, hasta que por fin arribaron al cine favorito de Dori, ahí se exponía la película ’Yumechuchu’.
Entraron a la próxima función que comenzaría dentro de nada y se sentaron en los asientos del medio… Aún no empezaba.
Ninguno dijo nada y esta vez no había dulces ni palomitas de por medio para calmar al silencio.
Dori dio el primer paso y colocó su mano sobre la de Seto, luego tomó con sus finos dedos la cara del castaño y le planto un beso, y luego otro; esta vez Seto quería ser el que hiciera sentir feliz a Dori… Las luces se apagaron, el momento perfecto.
Seto se levantó de su asiento y enseguida se colocó sobre Dori, acto que sorprendió a Dori, pero aún así se dejo llevar.
Seto comenzó a hacer una extraña danza en las piernas de Dori, provocando a este a comenzar, pero no lo hizo…
Así que a duras penas, Seto se quitó la playera y fue en ese momento cuando Dori le mordió el pezón izquierdo.
- Ahh… – Seto dejo escapar un susurro de su boca, a pesar de que eran los únicos en la sala no quería hacer mucho ruido.
Después, Dori comenzó a besarlo.
- Estas excitado See-chan. – Repitió aquello dos veces mientras le acariciaba el miembro.
- Ahh… Ahhh… Ahhh… No te detengas…
Finalmente, Seto dejo caer todo su cuerpo sobre el de Dori y dijo que estaba cansado y sería más cómodo hacerlo en una cama… Dori respondió que sí con una suave risita, le devolvió su playera a Seto y le dijo que sería mejor que se marcharan, pues el guardia de sala podría haberlos visto.
Y tomados de la mano, salieron de ese lugar.
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