Cuento de un Vampiro (RyoKame)



He vivido por cientos de años, he visto cambiar al mundo frente a mí, mi lado humano vivió en una época donde los inventos modernos no existían, donde incluso la común luz eléctrica no existía… Era una época de tinieblas.
Yo solía ser un joven bien parecido, comparado con los de mi época, muchos confundían mi rostro por el de una chica, sin embargo me divertía con ese error y jugaba así con mis victimas.
Solía ser todo un Casanova con las chicas que me rodeaban, siempre buscando a las más guapas, la belleza me rodeaba siempre, podría considerarse don heredado de la familia. Sin embargo solía preferir a los chicos guapos, eran más divertidos y podíamos hacer cosas menos de niñas.
A diferencia de otros chicos de mi edad, toda mi vida había sido blanco de burlas y malos tratos, mas eso nunca fue un impedimento para mí. En la secundaria había hecho unos pocos amigos, mismos que ahora asistían conmigo a la universidad y eran a los únicos a quienes les hablaba en la escuela.
En mi salón de clases, todos gustaban de hacerme maldades, solían esconder mis cosas, incluso una vez se habían juntado los ‘matones’ de la clase para hacerme daño, mas sin embargo, eso ayudó a conocer a mi primer amigo, y a mi salvador de aquella vez, a Ueda Tatsuya, quien al poco rato me presentó al resto de sus amigos, Akanishi Jin, Tanaka Koki, Taguchi Junnosuke y Nakamaru Yuichi.
En esa época todos nos hicimos amigos, los mejores, hasta que tuvimos que entrar en la universidad, separamos nuestros rumbos por las diferentes carreras que tomamos. Ueda decidió estudiar para ser un músico reconocido, Jin para ser todo un empresario, Koki y Nakamaru se habían unido para estudiar actuación y trabajar juntos en un circo como dueto cómico, Taguchi se había metido a estudiar idiomas, pues planeaba irse al extranjero.
En esa época los abusos aumentaron, pues era presa fácil de los abusivos que solía haber en la escuela, y los compañeros de clase que tuve nunca ayudaron, siempre los podíamos encontrar mirando como los abusivos trataban a sus víctimas pero nunca los ayudaban, aunque el pequeño grupo de los ‘abusados’ sólo se redujo a una persona: yo.
No sé si eso sea bueno o sea malo, pero, solo sé que en la vida humana, ese fue el comienzo de mi pesadilla, diario ser maltratado, ser la burla del salón y como si eso por sí solo no bastara, también en las noches, sufría de maltratos por parte de ellos.
Así es, desde la secundaria viví solo, mis padres habían ido a trabajar al extranjero y siempre, todos los meses me mandaban dinero, ellos querían que me quedara con mis amigos, en realidad, en ese tiempo fui ingenuo. La realidad es que no me querían cerca.
Los maltratos nocturnos empezaron una vez que Yamashita y su grupo de amigos, se enteraron que vivía solo. Menudo error fue el decir ese hecho en la secundaria con Jin. La verdad, quería que alguien de vez en cuando se quedara conmigo aunque sólo fuera una noche a hacerme compañía. La casa era tan sola.
Pero nadie podía, todos en las noches estaban en sus casas, con sus familiares, como en teoría debería de ser. Yo estaba solo.
Pero un día me lleve un susto al ver como Yamashita (apodado Yamapi por sus amigos, siendo él el líder) junto con los demás miembros de su banda, entraban por mi ventana, la cual siempre dejaba abierta, pues en las noches siempre hacia calor…Sólo para continuar los abusos de la mañana.
-“Y no la cierres mas”- Me había dicho cuando después de que a la siguiente noche de que había entrado por primera vez cerré la puerta a pesar del calor que hacía. Desde entonces, no la cerraba, y ya me había acostumbrado a sus visitas nocturnas con la banda.
-“Usa la puerta”- Le había dicho a Yamapi después de una semana que él y su grupo entraban por la ventana, recibiendo una negativa de su parte.
-“Entro por donde se me dé la gana, y elegí la ventana”- Me había dicho con tono amenazante, así que lo deje pasar. De verdad me daban miedo por la desventaja numérica que representaba para mí y eso hizo que empezara a ser una persona más fría.
Todos notaron los cambios en mí, más nadie dijo nada, a veces el decir algo no se podía pues no se sabía que decir…Sin mencionar que a donde fuera Yamapi siempre conseguía más seguidores, y la universidad no fue la excepción…Un tipo robusto grande y alto, al parecer de aquellos que repetían el curso, pues era mayor que nosotros, se le había unido. Yo era su blanco favorito, precisamente por ser indiferente a él, una manía que había conseguido tras ser abusado por Yamapi durante tanto tiempo.
Los días en la universidad pasaban lentos y rápidos a la vez. Lentos porque aún en clases se portaban de la forma más infantil que uno pudiera pensar…Lanzando avioncitos de papel, pedacitos de papel, así como trozos de goma. Sin embargo lo que hacía que los días fueran más llevaderos era la compañía de Ueda, Jin, Junnosuke y Koki, siempre sabían qué hacer para alegrarme.
Un día, en la oscuridad de mi cuarto, un bello vampiro entró por la ventana, imperceptible para todos, menos para mí. Ya me había acostumbrado a las visitas de Yamapi diarias, pero esa noche, esa noche sería diferente…Yamapi no llegaría hoy como siempre, en su lugar llegaría un ser al que nunca olvidaré.
Nishikido Ryo, el vampiro que me convirtió en el ser nocturno que soy ahora. Y nuestra historia empieza justo en una noche después de que Yamapi me advertía que era probable que por una noche faltara a nuestras ‘citas’ nocturnas.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
-¿Haz venido a succionar mi sangre, oh gran vampiro?- Preguntaba sin miedo alguno en la voz, usando un tono incluso un tanto irónico, aunque en verdad estaba sorprendido de ver que no se trataba de Yamapi o de alguien de su grupo. Sorprendiendo al vampiro con mi respuesta de impulso.
-¿Me habéis visto?- Preguntaba dudando de sus habilidades de vampiro, el joven que no podía tener más que un par de años más que yo.
-Claro, la carne de burro no es transparente- Fue mi sarcástica respuesta.
-¿Pero cómo? Nosotros somos seres de la noche, y a simple vista somos físicamente iguales a los humanos ¿Cómo has podido saber tú que yo no era humano? ¿Qué no era un simple ladrón?- Preguntaba lleno de curiosidad, podía ver cómo pensaba que quizás era fácil distinguirlos de entre el resto de las personas.
-No lo sabía, de hecho pensé que eras un ladrón, pero, tras este breve dialogo puedo decir con seguridad que eres un vampiro- Astutamente conteste, sin temer a aquel ser que me resultaba mágico, novedoso e inclusive, apuesto.
-¿Cuál es tu nombre?- Me preguntaba curioso, sin duda me había escogido como su víctima, mas yo lo empezaba a ver como un posible amigo, algo poco usual en los vampiros, poco después me lo confesó Ryo.
-Mi nombre es Kamenashi Kazuya, pero llámame Kame- Me presentaba, aun en mi túnica negra de dormir y con el cabello suelto.
-De acuerdo Kame-chan, te hare un trato…Uno que no podrás negar- Trato de seducirme Ryo con sus palabras, pero lo interrumpí por segunda vez en esa noche.
-¿Sabías que es de mala educación no presentarse si el otro lo hizo?- Decía a forma de reclamo, quería saber al menos el nombre de aquel ser que bañado bajo la luz de la Luna se veía tan etéreo y tan magnífico a mis ojos.
Me encontraba intrigado por aquel ser y no lo podía negar.
-Vaya. El joven tiene agallas- Se burlaba de mi Ryo al escuchar mí pregunta
-¿Te presentaras sí o no?- Dije sentándome en la cama, cruzando las piernas y mirando al recién llegado fijamente, había algo en ese ser que me llamaba la atención, quizás sería el hecho de que ese ser no era humano o quizás era el hecho de que no me había lastimado aún.
-Jajaja, el joven es impaciente al parecer- Se burlaba Ryo mientras veía como mí rostro mostraba signos claros de molestia, pues aquella actitud, me recordaba a Yamapi, y eso me ponía de mal humor. No quería pensar en él justo en la única noche que había decidido no venir.
-Y si lo soy, no es problema tuyo- Le decía cortante. El recién llegado me empezaba a cabrear, pues su actitud se me hacía muy similar al de una víbora… Su lengua parecía venenosa.
-Bueno, me presento, soy el apuesto vampiro Nishikido Ryo- Decía con aires de grandeza, al presentarse ante mí… Una actitud de diva total.
-El modesto y unos cuantos- Susurré para mi, al notar la actitud de Ryo. Esa noche había empezado a perder la paciencia.
-Te puedo escuchar, aun estoy aquí ¿Sabes?- Me miraba mal, pero no lo había podido evitar, una contestación digna del equipo de Yamapi había salido de mis labios… Supongo que estar con ellos, siendo abusado durante tanto tiempo tuvo algunas consecuencias.
-Bueno, pues si no te gusta mi contestación, vete, después de todo necesito descansar, un buen sueño de belleza- Me recosté en la cama, sin ver al recién llegado como una posible amenaza, sin duda Yamapi y sus nuevos seguidores se veían mas amenazadores.
-No lo haré- Dijo aquel ser en un hilo de voz que apenas escuché, sólo para luego verlo arriba mío, atrapándome en mi propia cama, para sorpresa mía, una de las tantas sorpresas que me daría Ryo.
-¿Qué crees que haces?- Le dije en un susurro venenoso a Ryo.
-Lo que vine a hacer cuando recién entre por tu ventana…A beber tu sangre- Un calmado Ryo, quien sabía que no gritaría porque no serviría de nada, me había vigilado y sabía que vivía solo, aunque gritara nada pasaría.
-Ya casi amanece- Recuerdo haberle advertido como diciendo ‘así que vete si no quieres morir con los rayos solares’. Sin duda Ryo me sorprendió con su respuesta en aquella ocasión.
-¿Y qué? No todo lo que se dice de nosotros es verdad, al menos podemos hacer muchas cosas que no creen que podamos hacer… ni los ajos, ni las cruces, ni la luz solar nos afectan como comúnmente lo creen- Decía viendo su cara de incredulidad
-¿Y tienes amigos?- Preguntaba curioso, aquel ser llamaba mi atención enormemente, algo me decía que no era un vampiro común y corriente. Además había notado que no venía acompañado.
-¿Amigos? ¿Para qué? La eternidad no se puede pasar al lado de una persona, sería un sufrimiento enorme verle la cara diario a la misma persona- Secamente me dio su respuesta Ryo, quien me veía con un cierto aire de inocencia, después de todo, él había vivido desde antes de que yo naciera, había visto como la humanidad se corrompía lentamente….Y me había advertido que ese era mi destino también.
-Que triste vida- Le solté de golpe, sabiendo de sobra que aunque pocos, tenía amigos los cuales siempre conseguían animarme cuando estaba triste, o incluso podía estar con ellos para compartir alegrías y tristezas. El saber que estaba Ryo solo me había hecho recordar cuando me abusaban y aún no tenía amigos, sin duda, estar solo era triste.
Ryo no sabía que decir, yo era la primera persona que lejos de temerle, le hacia la plática, se me notaba que era un chico que gustaba de hacer amigos, Ryo no dudaba que tuviera varios, aunque por alguna razón dudaba que así fuera, ya que si no ahora mismo tendría a un amigo en mí casa, según él.
-Te has quedado callado- Dije notando como el joven vampiro aún me tenia aprisionado y no hablaba, quizás, estaba por beberme la sangre y sólo esperaba a que dejara de hablar.
-Por hoy te perdono el beber de tu sangre. Eres muy interesante… Generalmente las personas huyen, gritan y tratan inútilmente de alejarnos, pero tú, tú has sido diferente. Me has tratado más humano, y eso es algo que aunque no me lo esperaba, se ha sentido bien, como recuperar una parte de mi pasado- Me contaba sinceramente, para luego darse de golpes mentales ¿Por qué me había confesado eso?
-Podríamos ser amigos. Después de todo, para ti el caminar bajo el sol no es problema ¿cierto?- Lo miré analíticamente, obteniendo un leve gesto de afirmación del vampiro.
-Quizás lo intente contigo, pero no aseguro nada, pues mis amistades no suelen durar mucho, o son por conveniencia- Me dejaba en claro las reglas del juego, seguiríamos sus reglas si quería tenerlo como amigo.
-Sería genial, y sé que quizás no sea mucho, pero si querías beber sangre, puedes beber de la mía, sólo no te la acabes o te quedas sin amigo- Proponía, pues suponía que yo había sido escogido como su ‘cena’ y que sería su primera víctima de la noche, pues aún era temprano.
-Suena tentadora tu propuesta, así que la acepto- Y así vi como lentamente acercaba sus apenas perceptibles colmillos a mi cuello, logrando así succionar la cantidad de sangre suficiente para llenarse y dejarme sólo un poco mareado. Había mantenido su palabra.
-Se sintió raro- Me lleve una mano al cuello, donde podía sentir que la herida había cerrado ya, y no se sentía rastro de perforación de colmillos. Esa fue la primera de muchas veces de las que fui su víctima.
-Claro, seguro estarás mareado, no te muevas- Lo escuchaba mientras veía como me tapaba en mi cama y me mandaba a dormir. Él mismo se extrañaba de tratar tan bien a una víctima…Quizás se había tomado muy en serio su propuesta de ‘ser amigos’. Al menos eso es lo que supuse en aquel momento y que aún ahora creo.
-Hai- Suavemente dije mientras me dormía, confiando en mi nuevo amigo, y sin saberlo, despertando sensaciones nuevas en Ryo. Para mí el hacer una amistad era algo sin precedentes, y ahora más teniendo en cuenta que era un vampiro.
Mi vida daba giros inesperados y yo aun era ignorante de ellos. Nunca pude imaginarme el tener a un vampiro como amigo, mucho menos poder llegar a decir que fue mi amante, mi pareja, mi todo. Y ahora, tras siglos de lo ocurrido puedo hacerlo.
Sin decir nada y esperando a que yo estuviera bien dormido Ryo salió de mí cuarto, en completo silencio, nuevos pensamientos ahora agolpándose en su mente. Poco sabría yo en esos momentos de la revolución que ocurría con él. Ese hecho también era novedoso para él.
A la mañana siguiente desperté en mi cama, desorientado, y algo confundido, toqué mi cuello, no se sentía nada anormal, pero al verme al espejo, después de una buena ducha, lo vi.
Dos marcas. La mordida del vampiro. La mordida de Ryo.
-No fue un sueño- Susurraba mientras con algo de maquillaje tapaba esa herida, nadie sospecharía nada, después de todos no estaba en mis planes llegar con mis amigos y decirles: ‘Chicos, soy amigo de un vampiro’. Pues sabía que si decía eso, de un psiquiatra no me sacaban.
Después de arreglarme, y vestirme con el uniforma del instituto, salí. A medio camino siendo sacado de mis pensamientos por la voz de uno de los abusivos.
-Muévete tortuga- Decía un chico robusto, alto y algo fortachón de apariencia.
-Lo siento- Me intentaba disculpar, sólo para que él me aventara lejos.
-¿Estás bien Ka-chan?- Escuchaba decir en la lejanía a Jin, quien recién llegaba a la universidad y sólo había visto que fui lanzado por un sujeto del doble de mi tamaño
-Si Jin… no fue nada- Le contestaba mientras me apoyaba en su hombro y entraban en la escuela.
Ryo no había podido olvidar a aquel humano que le ofreció su amistad, así que en completa discreción lo había seguido, sólo para ver cómo era lanzado por los aires por aquel sujeto, y no pudo evitar sentirse mal por el chico, esa caída debió de haber dolido, sin duda se había lastimado el tobillo y su amigo ni cuenta se daba.
Vio desde la ventana como durante toda la hora de clases él era el blanco de las bromas, de los avioncitos de papel y pedazos de gomas que aventaban. Su cara se veía sin emoción alguna, parecía que sólo su cuerpo estaba ahí.
-Y él me hablaba de la amistad- decía en tono irónico Ryo al ver como el chico era una sombra más, nadie lo notaba, nadie le hablaba.
Al acabar las clases vio como en el descanso él no estaba solo, y que si antes había tenido cara de querer llorar, al estar con esos cinco chicos el rostro se le iluminaba, y sonreía como nunca.
Sus amigos. Fue lo primero que Ryo pensó.
Vio como aquel chico que parecía que no había notado el tobillo de Kame, al parecer si lo había hecho, porque ahora le vendaba el pie al joven.
-No son tan malos- Susurraba para si Ryo, pensando que quizás los amigos no eran algo tan malo, quizás, los empezaba a ver como un mal necesario, y más viendo como aquel chico sonreía de nuevo.
Ese mismo día en la noche, Kame sufrió otra visita de Ryo, quien aunque quiso apartar la imagen del Kame herido, no pudo y termino sin saberlo justo de nuevo con aquel joven.
-Y hola a ti también Ryo- Decía mirando hacia la ventana, el vampiro fijo ahí, sólo observando la silueta de su nuevo amigo.
-Hola- Fue la corta respuesta de Ryo, quien fue al lado de Kame.
-¿Cenas aquí?- Preguntaba viendo al recién llegado, quizás para el vampiro un amigo humano era el equivalente a ser su comida diaria.
-Hoy no- Dijo secamente Ryo, mirando de arriba abajo a Kame, inspeccionando a ver si había sufrido alguna otra herida después de que fuera vilmente lanzado por los aires por aquel sujeto gigante.
-¿A qué debo tu visita entonces?- Cuestionaba Kame al vampiro que tenia frente suyo.
-Podrías decir que es una visita de placer- Decía sentándose al lado de Kame en la cama.
-¿De placer? Vaya, no sabía que los vampiros aún sentían esa emoción- Me burlaba pues el mismo Ryo me había dicho lo que pasaba con sus amigos.
-Aunque no lo creas, aún sentimos, la única diferencia es que vivimos más tiempo, somos más fuertes y nos alimentamos de sangre- Decía Ryo ya cansado de que siempre lo comparara con aquellos mediocres vampiros de las películas, donde lo único que hacían era succionar sangre (de una forma un tanto irreal notaba) y que tenían un montón de debilidades.
-Es algo que no esperaba- Confesaba Kame al otro, aquellas palabras del mayor le habían pillado por sorpresa, sinceramente creía que los vampiros sólo eran leyendas, cuentos fantásticos, seres imaginarios, pero al tener frente suyo a uno y platicar con él notó su error.
-Los humanos nunca se lo esperan, y mucho menos comprenden- Se sinceraba Ryo con el chico que de nuevo ya estaba en su túnica negra para dormir.
-Quizás, si nos explicaran, lo haríamos, muchos solemos creer que son sólo cuentos fantásticos, seres que en realidad no existen- Le decía transmitiendo sus pensamientos en palabras.
-Ya fue intentado, y al humano que le intentaron explicar, se convirtió en el primer caza-vampiros de la historia, el eterno cazador de Drácula, quien si existió, sólo que murió a manos del cazador… Porque no quería matar a su único amigo humano- Dijo con cierto pesar Ryo, pues no quería el mismo destino para mí, su único amigo humano.
-Esas palabras parecen pesarte- Noté, sorprendiendo a Ryo.
-Si, porque en realidad no quiero que la historia se repita. Sé que tu no matarías, en todo caso quien mataría seria yo…y la victima serías tú- Decía mirándolo con unos ojos llenos de tristeza, pues aunque el tiempo había sido corto, se había encariñado con el chico.
-Entonces conviérteme en un vampiro, así seremos lo mismo, y la historia no se repetirá- Dije lleno de seguridad.
-¿Sabes lo que pides? ¿Comprendes nuestro eterno sufrimiento? Solo podemos morir por dos cosas: Tristeza y soledad…Ya que ni las armas humanas nos hacen daño, claro, duelen, mas no nos matan- Me explicaba Ryo, mas aquellas palabras no me importaban si significaban estar al lado de la persona que quería.
-Lo sé, y quiero tomar el riesgo- Le contesté con sinceridad, sabía a lo que me enfrentaba…Y sabía que significaría perder a mis únicos amigos, pero a cambio, ganaría algo para siempre. Ganaría a Ryo.
-Pero yo no estoy dispuesto a ayudarte…Al menos no por ahora, quisiera que convivieras más con aquellos que dices llamar amigos- Explicaba Ryo, recordando sus sonrisas, sus gestos, en pocas palabras, la felicidad del otro chico.
-Comprendo, entonces, esperaré… eternamente si es necesario- Dijo sentándose en la cama, una mirada de sinceridad y decisión en su rostro.
-Quizás nunca regrese…- Se divertía jugando con mis pensamientos y sentimientos
-Si eso pasa entonces te buscaré, te buscaré y haré que me conviertas en vampiro- Finalmente había explotado, aquel juego del gato y el ratón me había hartado. Yo quería estar con él, tanto como quería estar con mis amigos.
-¿Es esto un adiós?- Preguntaba Ryo, sin saber la respuesta, habían sido siglos atrás cuando él había dicho su ultimo adiós, y fue a su familia, antes de partir de sus vidas e irse a la vida eterna.
-No, es un ‘nos vemos luego’ Te lo acabo de decir ¿no? No te dejaré tan fácilmente- Le medio sonreí, quizás sonando a amenaza, y en esta ocasión, así era, finalmente amenazaba a alguien…Y lo hacía porque cumpliría lo dicho.
-A mí nadie me amenaza- Mostraba sus colmillos en señal de obvia frustración.
-Nadie lo hace- Sonreía juguetona e inocentemente a Ryo.
-No sabes cuánto me empiezas a cabrear- Me contestó guardando sus colmillos.
-Yo también te quiero Ryo-chan- Contestaba en un tono burlón, notando el sarcasmo en la voz de Ryo.
Aquello había pillado desprevenido a Ryo, a quien nadie le había dicho un ‘te quiero’ o un ‘eres mi amigo’ sino que siempre estaba solo, así que las palabras del menor, aunque con tono de burla, habían desubicado a Ryo.
-¿Me quieres?- Preguntaba ya sin sarcasmos.
-Aunque me cueste admitirlo, si, Nishikido Ryo, me gustas como no tienes una idea- Gritaba a todo pulmón la ultima parte, sonrojado a más no poder.
Un sonrojo cubrió los rostros de ambos jóvenes, ni una palabra fue dicha, no sabían cómo actuar en esa situación, y el primero en hablar había sido Ryo.
-Yo también te quiero pequeño- Decía abrazando a Kame, ambos sorprendidos por esta acción
-Ah, disculpa, no sé que me pasó- Un apenado Ryo soltaba a un sonrojado Kame, sólo para ver que Kame, contrario a lo que esperaba, contestaba su abrazo.
-Sabes, es la primera vez que estoy así con alguien, ni con mis amigos estaba así- Le confesaba a Ryo.
-Y yo es la primera vez desde mi vida como humano, y cuentan ya varios siglos, que he abrazado a alguien así- Me correspondía el gesto Ryo, acariciando inconscientemente el cabello del chico del que se había hecho su amigo.
-En ese caso es un honor para mí, el estar así contigo- Decía mientras me apoyaba en el pecho del mayor y le daba un fugaz beso.
Ryo lo primero que hizo fue llevarse los dedos a los labios, sintiendo aún la sensación de los labios de Kame sobre los suyos, un hormigueo recorriéndolo y sintiendo las comúnmente denominadas ‘mariposas en el estomago’.
-Ese….- Empezaba a decir Ryo aún sin salir de su asombro
-Eso se denomina beso Ryo-chan y se lo dan las personas que se quieren- Comenzaba a explicarle, quizás, habían pasado siglos desde su último beso o simplemente no había tenido uno.
-Eso ya lo sé baka, me refería a que ese era mi primer beso- Un evidente sonrojo colocándose en sus mejillas al parecer de forma permanente.
-En ese caso no necesitas apenarte de nada, ese también fue mi primer beso- Decía quitado de la pena, dándole una cálida sonrisa y abriendo mis brazos de forma invitadora a un cálido abrazo.
-¿Cuánto tiempo…podremos estar así?- Preguntaba temeroso, pues sabía que al ser al que le había dado su primer beso, viviría por mucho, mucho tiempo más que yo.
-No lo sé…Pero… Por ahora, me gusta estar así contigo- Decía sentándome en sus rodillas.
-Ryo…. ¿Me seguirás queriendo a pesar de envejecer y arrugarme?- Tenia curiosidad y no pude evitar interrogar a Ryo. Después de todo el ya se había negado a darme la oscuridad eterna.
-Depende si vivas tanto…O si yo te deje envejecer- Decía Ryo mientras me veía en sus brazos. Cierto, era hermoso a los ojos de Ryo, pero, todo lo bello y hermoso siempre llega a un final. Ahora pensaba seriamente en proponerme el darle la mordida que me haría un ser de la noche, un ser inmortal…Alguien como él, un vampiro.
-Eres malo ¿lo sabías?- Jugaba con el cabello de Ryo.
-Nunca dije ser bueno- Rió por lo bajo Ryo, por más que le buscaba pies y cabeza a Kame, no podía entender el como un ser tan humano, lo había escogido, cuando seguramente tenia de donde escoger.
-Eres malo- Le dije mientras lo despeinaba
-Pero…me gusta la maldad- Susurraba cerca de mi oreja, provocando así un escalofrío en mi ser.
-Sólo…Antes de convertirme… déjame ser honesto, con mis únicos amigos- Pedía tímidamente, pues quizás el hecho de que él fuera un vampiro sería un secreto.
-No- Escuche su seca respuesta, sin querer esa respuesta si me había lastimado, y sin saberlo no pude evitar mostrar un rostro de tristeza.
-¿Por…?- No había podido acabar la pregunta cuando Ryo habló de nuevo.
-No lo harás solo, en todo caso, llévame contigo, ambos les explicaremos.- Sus palabras trayendo una enorme sonrisa en mi rostro
-¡¡Muchas gracias!!- Mi voz sonaba en verdad alegre y no era para menos, el ser que me había cautivado proponía una cosa que no podía decir que no.
No podía esperar a que llegara el siguiente día, y cuando finalmente llegó, no pude más que reunir a mis cinco amigos, y explicarles con Ryo a mi lado, las nuevas circunstancias que pasarían y el por qué dudaba de volver a verlos.
-Y… ¿El es un vampiro?- Escuchaba el tono de clara ingenuidad y duda de Jin, quien veía a Ryo como desconocido que sólo se aprovechaba de mi y de mi necesidad de hacer amigos.
-Si, se llama Nishikido Ryo, y ha vivido por más de 200 años- Contesté alegre, viendo las caras de duda de los otros cinco, siendo el más desconfiado Jin, pero sin importar nada, me iría con Ryo, pues ya había tomado mi decisión.
-Mucho gusto chicos- Se presentaba cortésmente, todos menos Jin le contestaron su saludo.
-Y… ¿También tu ahora te harás inmortal?- Escuchaba a Ueda preguntar mientras me veía fijamente, como analizándome, en busca de una respuesta.
-Si, eso es correcto- Le contestaba con sinceridad en el rostro, mientras sentía como Ryo unía tímidamente nuestras manos, tratando de ser discreto delante de mis amigos.
-¿Prometes cuidarlo?- Taguchi nos sorprendió con su pregunta, pues sonaba muy seguro de ella pero a la vez tan inocente su forma de decirlo.
-Por supuesto- Un indignado Ryo contestó, se preguntaba por qué tipo de vampiro lo tomaban.
-¿Nunca lo dejarás solo?- Preguntaba Koki.
-Nunca- Contestaba un sincero Ryo.
-¿Nos dejarás verlo de vez en cuando, aun cuando haya cambiado a ser un vampiro?- Preguntaba finalmente Jin, resignándose a que Ryo no era tan malo.
-Así es, pues ustedes son sus preciados amigos- El tono de su voz denotaba ¿tristeza? ¿Acaso ahora se sentía triste de no tener amigos?
-Y ya por último- Le sacaba de sus pensamientos Nakamaru
-¿Serás nuestro amigo también?- Preguntaba haciendo que todos lo volteáramos a ver, llenos de asombro. Yo sólo podía mandarle un sincero ‘Gracias’ sin necesidad de hablar.
-Sólo si ustedes me aceptan- Contestaba Ryo sonriendo
-Pues hecho, Ryo es también nuestro amigo, y Ka-chan un vampiro dentro de poco- Escuchaba a Ueda decir lleno de determinación.
-Así es, así que Ryo, cuando Kame-chan nos venga a ver tienes que venir tu también, no podemos dejar a uno de nuestros amigos solos ¿ne?- Veía como Jin se apoyaba en el hombro de Ryo.
-Hai, lo sé- Decía en automático ese ser, que ahora ya tenía tres siglos a mi lado. Mi querido Ryo.
Así, solíamos salir los siete, viendo como ellos realizaban sus sueños, como envejecían, como enfermaban y sanaban, como en algunos casos se casaban y tenían hijos. Finalmente viéndolos morir poco a poco.
Año tras año el número de personas se reducía bastante…Para al final quedar solo él y yo.
-¿Nos vamos a dormir ya Ka-chan?- Le preguntaba acostado en la cama, en la misma en la que lo conocí.
-Hai, sólo recordaba el pasado Ryo- Decía mientras cerraba aquel libro de mis memorias e iba a su lado. Este era ahora mi presente.
-¿A Jin y a los demás?- Podía sentir su cálido abrazo por la espalda, su dulce voz y el tono de su pregunta.
-Si, a ellos- Contesté mientras me giraba y le rodeaba también en un abrazo.
-Ya han pasado unos 2 siglos desde que empezaron a morir, ¿no?- Decía Ryo con un tono indescriptible de tristeza en su voz, pues en verdad había logrado ser amigo de Jin y del resto, y sabía ahora lo que era la amistad gracias a ellos.
-Si…-Contestaba aún triste, sólo para sentir unos cálidos labios sobre los míos y unos fuertes brazos apretándome contra un duro pecho.
-Tranquilo, yo estoy contigo, y nunca me alejaré de tu lado- Me susurraba en el oído.
-Te amo- Palabras dichas por ambos al mismo tiempo, una risa traviesa escapándose de nuestros labios.
Read more

Promesa Distante (AKame)



PROMESA DISTANTE
One-Shot
AKame
~Care~
19-04-10


Los años habían pasado tan rápido, pero aún así sentía como si hubiera sido ayer cuando te vi por primera vez… Muchas cosas habían cambiado pero lo que había entre tú y yo seguía su curso como un río que no estaba sujeto a las leyes del tiempo y el espacio.

Para nadie era un secreto que te amaba aún cuando a ojos de todos, hacía mucho que había terminado todo entre nosotros… Pero esa era sólo una farsa que habíamos decidido mentar para que nos dejaran tranquilos… Y después de siete años estaba claro que habíamos hecho un excelente trabajo. Tus novias… mis novias… no eran más que malentendidos que no nos preocupábamos en aclarar; en primera porque servían a nuestros intereses y en segunda, porque realmente no nos importaba; mientras no se dijera nada de entre tú y yo fuera de nuestra “amistad” y nuestra “relación laboral”, no nos afectaba mucho si éramos el pan de cada día de todos los sitios WEB y revistas. Incluso, cuando mejor estaban las cosas entre nosotros, nos divertíamos fingiendo peleas y discusiones que para nosotros siempre terminaban en mi cama. La única desventaja de todo esto, es que no podíamos tomarnos la libertad de hacer lo que más queríamos: vivir juntos. Pero como fuera, ya nos habíamos acostumbrado y éramos incluso más felices que el resto de las parejas que conocíamos tanto dentro como fuera del medio. Y aunque a veces nos sentíamos mal por engañar hasta a nuestros mejores amigos, sabíamos que no había otro modo de estar juntos; sabíamos perfectamente que si el “Jefe” se enteraba, volvería a hacer algo para separarnos, pues que el AKame fuera real detrás del escenario atentaba contra sus intereses. Hacía mucho que lo habíamos decidido, el silencio era un precio insignificante comparado con el hecho de poder estar a tu lado, así que para ambos estaba todo bien del modo en que hasta ahora eran las cosas.

-¿A qué hora llegarás el sábado?- Después de dos horas hablando por teléfono contigo, mis orejas estaban muy adoloridas; pero como esa noche no te iba a ver, así como no te había visto mucho esa última semana, al menos quería escuchar tu voz mientras llevaba puesta la camisa blanca con olor a perfume, sudor y tabaco que llevabas puesta aquella última vez.
-Mmm… ¿Quieres que llegue temprano?- Ese tono tan sensual que usabas para preguntarlo me dejó en claro tus intenciones.
-¡Por supuesto!… Además dudo que haya otra cosa que quieras más que el estar conmigo…- Me gustaba jugar tu juego; esa lucha constante por demostrarnos quien tenía el poder volvía las cosas un poco más excitantes…
-Dices eso porque tú no tienes a nadie más…- La risa perversa que usabas cuando querías ponerme celoso me hacía pensar que a pesar de ser más grande, eras más niño que yo… aún así, ese lado tuyo me gustaba bastante, porque podías ser alguien que me cuidara y a quien cuidar.
-¿Realmente estás seguro de eso?- El modo en que dije eso te obligó a guardar silencio… por primera vez en mucho tiempo.
-De acuerdo… Supongo que puedo desocuparme antes…- Te escuchabas nervioso… casi preocupado… y eso me dolió… ¿En verdad me creías capaz de estar con alguien que no fueras tú?…
-Ok… entonces, será mejor que ya te duermas, mañana temprano tienes que ir a la embajada, ¿verdad?- No pude evitar sonar un poco triste. Ya era oficial que volverías a irte… pero era una gran oportunidad para ti, así que no pude retenerte; y menos cuando sabía perfectamente que si lo estabas dudando era porque no querías dejarme solo por segunda vez… Pero a final de cuentas, era algo que no podríamos evitar… Él ya lo había decidido…
-Tienes razón… No lo recordaba… Ah~ Kazu… no sé que haría sin ti…- El breve silencio me dijo que también habías reparado en el hecho de nuestra separación… No quería que los últimos días a tu lado fueran momentos tristes antes de decirnos adiós.
-Ne, Jin… ¿me amas?- Pregunté de pronto sin esperar realmente una respuesta de tu parte… sólo quería decirlo… -Porque te amo tanto como para estar contigo aún cuando nos separen miles de kilómetros…- Ese breve suspiro tuyo fue más que suficiente para mí… Aunque no podía verte, sabía perfectamente que estaba en tu cara esa boba sonrisa que siempre me hacía feliz.
-Eres un tonto…- Te escuchabas apenado. -…pero eres el único tonto al que amaré por el resto de mi vida…- Escuchar que dijeras esas cosas me hacía inmensamente feliz… Sí, el que te ibas era inevitable… pero al menos nos despediríamos con una sonrisa… sin culpas ni arrepentimientos… sabiendo que nos volveríamos a ver… lo habíamos prometido…
-Si es así, asegúrate de no sucumbir ante ninguna rubia sensual, porque si lo haces me mudaré a otro departamento, ¿entendido?- Ambos sabíamos que eso no pasaría, pero desde que se dio la noticia habíamos estado bromeando al respecto con los chicos; después de todo, nuestro teatro bien montado no se iba a venir abajo por tu proyecto de trabajo.
-¿Entonces tendré que sacarme los ojos o regresarte de una vez la llave?…- Sabía que lo hacías a propósito pero aún así me molestó tu comentario.
-Mmm… Entonces deberías devolvérmela ahora mismo y cancelar nuestros planes para el fin de semana, ¿no crees?- Si tú sabías ser arrogante y maldito, yo podía ser el sentido y exagerado.
-Ne~ Kazu~, estoy jugando… no seas así…- Ahora era yo quien guardaba silencio, sabía que eso te era una tortura, pero la verdad es que si me habían herido un poco tus palabras.
-Lo sé… aún así no me gusta que digas esas cosas…- A veces eras un tanto idiota y no te dabas cuenta de que las cosas que hacías o decías podían lastimar o molestar a las personas, por eso tenía que decírtelo sin rodeos.
-Lo siento…- No era común escucharte decir eso, así que cuando lo decías era porque en verdad lo hacías de corazón.
-¿Crees que podamos ir de vacaciones juntos cuando regreses?- Lo cierto es que había montones de cosas que todavía quería hacer contigo y me preocupaba que por alguna razón ajena a nosotros, no pudiéramos llevarlas a cabo.
-¡Por supuesto!… Cuando vuelva, haremos todo lo que quieras ¿ok?- Me tranquilizaba bastante tu optimismo, después de todo, esa era unas de las cosas que más me gustaban de ti.
-¿En serio? Entonces deberemos tomarnos unas largas vacaciones… serán muchos los meses que no estés aquí…- Las emociones comenzaban a amontonarse descontroladamente dentro de mí…
-Sí… habrá que recuperar mucho tiempo… Así que cuando yo no esté y quieras hacer algo conmigo, deberás escribirlo, ¿de acuerdo? Mínimo espero que me des seis cuadernos escritos para cuando regrese…- Me preguntaba si tú lo sabías ya… no… supongo que no… Probablemente yo era el primero o tal vez el único que lo sabía… pues había sido yo quien había tomado la llamada hace unos días.
-Ne, Jin… ¿ya has terminado de empacar?… Recuerda que Johnny-san te dijo que debías tener todo listo ya por cualquier cosa…- Yo siempre era así cuando se trataba de viajar, y no sólo estaba al pendiente de ti, sino de todos los demás, incluso de los chibikos.
-Sí, sí~… todo listo… me lo han dicho demasiado como para ignorarlo u olvidarlo…- Esa risa boba se debía sin lugar a dudas a que apenas habías terminado de hacerlo; conociéndote, habías estado empacando mientras hablabas conmigo… a menudo hacías otras cosas estando al teléfono.
-Debes asegurarte de dormir y comer apropiadamente, ¿ok?… no podré cuidarte si llegas a enfermarte…- Eso era algo que en verdad me preocupaba, ¿Qué pasaría contigo si te enfermaras estando lejos de mí? Hasta ahora siempre había sido yo quien cuidaba de ti… después de todo, era parte de mis responsabilidades dentro del grupo… No, la verdad es que no me gustaba que nadie más lo hiciera, ni siquiera Ueda.
-Eeeh… no, si Kazu no va a cuidarme, entonces no tiene caso enfermarme… Así que si de todos modos me llegara a enfermar, haré que te lleven hasta el otro lado del mundo para que estés conmigo…- Tal vez lo decías en juego, pero me hacías feliz… Amaba todo de ti, incluso si a veces eras un poco Bakanishi.
-Ne… Jin…- Quería seguir escuchando tu voz un poco más… pero ya habías bostezado un par de veces y tenías que levantarte temprano, así que lo mejor era dejarte descansar.
-¿Qué pasa?… No me digas que ya has comenzado a extrañarme si todavía no me voy…- El tono alegre y un poco egocéntrico en que dijiste aquello me obligó a reír logrando deshacer el nudo en mi garganta.
-Baaaaaka~… Por supuesto que te extraño, hoy no te vi en todo el día… Tengo sueño, tú también ¿verdad?- Debíamos colgar ahora, no quería que me escucharas llorar.
-Sí, podría caer dormido de un segundo a otro…- Por tu risita supe que ya estabas acostado y listo para dormir; seguramente ya estabas abrazando la almohada y sólo tenías el teléfono sobre tu oreja.
-Ne… Jin… Te amo…- Había miles de cosas que querían hacerse escuchar… había millones de sentimientos que querían alcanzarte… Pero para mí el hecho de que te amaba, era lo más importante de todo.
-Yo también te amo Kazu… Buenas noches…- Aún cuando sabía que ya no escucharía tu voz del otro lado, todavía sujetaba con fuerza el teléfono contra mi mejilla. Aquellas habían sido nuestras palabras de despedida… Al final alguien había descubierto nuestro engaño y por eso te alejaba de mí… No podía oponerme a su voluntad, no si eso podía significar que ya no pudiera verte nunca más…

Para cuando me alcanzó la luz del día, ya no tenía más lágrimas que llorar… Probablemente a esta hora ya estarías abordando el avión sin saber que ese hombre sentado a tu lado sonriéndote mientras repasaban tu agenda, fue quien lo había planeado todo, no porque le importase  tu carrera, sino porque no te quería a mi lado  y mientras tú ibas volando con destino a tu próximo sueño, yo seguiría aquí, aferrándome con todo el amor que te tenía, a nuestra promesa distante.
Read more

Juego del Destino (SeDa)



JUEGO DEL DESTINO
One-Shot
SeDa
~Begin / DBSK~
01-04-10


Como los últimos tres días, las nubes grises mantenían ocultos los rayos del sol obligándome a permanecer en casa para que mi resfriado no empeorase. Después de una semana de no haber salido desde que comencé a sentirme mal, hoy sentía que si no salía a respirar aire fresco me volvería otra de las plantas de mi departamento. Miré de reojo el reloj en la pared de la sala… apenas eran las 6:00pm; faltaban dos horas todavía para que llegara Tomo-chan a hacerme compañía como había estado haciendo desde que enfermé. Me amarré las agujetas de los tenis y descolgué mi chamarra del perchero al salir. Me acomodé la bufanda mientras bajaba las escaleras y me eché encima el gorro, más que para evitar que me reconocieran en la calle, para que la casera no me viera salir… si Tomo-chan se enteraba me regañaría por más tiempo del que podría disfrutar de su compañía.
-¡Ah… se siente genial!- Levanté los brazos y me estiré en cuanto me encontré libre de la jaula en la que me mantenían. Metí las manos en los bolsillos de mi chamarra roja favorita, ya que me había olvidado los guantes. No pensé en regresar por ellos pues no planeaba estar fuera por más de una hora. Me decidí a disfrutar de mi paseo. Caminé en línea recta por la misma avenida por donde vivía, a unos veinte minutos a pie estaba un parque donde me gustaba ir a leer, ese era un buen lugar para desaburrirme. Aunque normalmente estaba lleno de niños jugando y corriendo por todas partes, hoy apenas si pasaba alguien. Desde donde estaba pude ver el árbol debajo del cual me gustaba sentarme. Corrí hasta él y me deje caer de espaldas sobre la pila de hojas secas que estaba ahí. Si alguien me hubiera visto en ese momento, probablemente hubiera pensado que estaba loco… riendo a carcajadas mientras lanzaba las hojas al aire para que cayeran en mi rostro. Una vez que pasó mi efusión saqué mi reproductor, me puse los audífonos y oprimí el botón de “play”. Me sentí como nuevo apenas si escuché los acordes de la guitarra que inundaban mi cuerpo de pies a cabeza.
Me despertó el vibrador de mi teléfono… abrí poco a poco los ojos, no quería despertar… me sentía demasiado a gusto. Nuevamente sentía el celular vibrando dentro del bolsillo izquierdo de mi pantalón. ME quité un audífono sólo para comprobar que era Tomo-chan quien me estaba llamando… La luz de día casi se había ido por completo… El móvil comenzó a sonar por tercera vez…
-¿Tomo-chan?…-
-Kouji… ¡Gracias a Dios…!- Parecía a punto de romper a llorar apenas escuchó mi voz. -¿Dónde demonios estás?- Ahora estaba regañándome molesto -¿Estás bien?- Después de tantos años ya había aprendido a acostumbrarme a sus drásticos cambios de ánimo… después de todo esa era una de las cosas que tanto me gustaban de él.
-Tranquilo… sí, estoy bien… me quedé dormido en el parque… lamento haberte preocupado…-
-Quédate ahí, ok? Voy por ti…-
-No hace falta, espérame en casa… enseguida estaré ahí… mejor comienza a preparar la cena, sí?- Sabía que nunca podría negárseme cuando le hablaba con ese tono de voz-
-¿Estás seguro? No me gusta que andes solo por la noche…-
-Seguro… tan seguro como que me muero de hambre…-
-Ok… entonces la cena y yo te estaremos esperando…- Colgué después de que dijera aquello, me senté y me estiré un poco para desperezarme. Finalmente me levanté y me sacudí las hojas que se empeñaban en venir conmigo a casa.
Emprendí mi camino a casa con el “Drain away” haciendo eco en mi cabeza. Sentí un poco de calor, probablemente porque caminaba lo más aprisa que podía; me descubrí la cabeza y seguí caminando. No quería preocupar más a Tomo-chan, ya bastante se había preocupado por mí todo este tiempo.
Una vez que vi la estación del metro me relajé, pues sólo me faltaba la mitad del camino. Iba tan absorto en mis pensamientos que no estaba demasiado atento a lo que me rodeaba… y terminé chocando de lleno con alguien que iba saliendo de la estación. Si bien no se veía corpulento ni era más alto que yo, si era mucho más fuerte y justo como yo solía hacer, llevaba puesto el gorro de la sudadera gris que usaba.
-¡Ah, lo siento! ¿Estás bien?- Me dijo de inmediato quitándose los audífonos con un particular y hermoso timbre de voz.
-Sí, estoy bien… perdón, fue mi culpa… no iba muy atento…- Me quedé sin palabras cuando lo miré… su rostro era demasiado lindo para ser un chico… y sus labios… no podía quitarles los ojos de encima.
-Yo tampoco… varias veces antes me ha pasado por absortarme en la música…- Su sonrisa también era hermosa; se agachó, levantó mi reproductor y me lo devolvió, se me había escapado de las manos pero ni siquiera me había dado cuenta.
-Ah, gracias…- Me sentía idiota… cosa que no pasaba a menudo y menos por cosas así… de pronto me percaté de ese extraño hormigueo recorriéndome la espalda.
-Con permiso… creo que ambos debemos tener más cuidado al caminar, no crees? Uno nunca sabe con quién puede terminar chocando en la calle…- Me volvió a sonreír, luego se inclinó levemente a modo de saludo y siguió su camino con pasos lentos pero firmes. Me di la vuelta y reanudé mi camino también. No debí avanzar más de diez pasos cuando dos chicos de mi edad más o menos me cerraron el paso al llegar a la esquina.
-Amigo… ¿traes cambio?- Me dijo el más alto.
-Lo siento… no traigo mi cartera…- Traté de esquivarlos pero el otro chico se me puso enfrente.
-¡Ah vamos! Vistes buena ropa, debes traer algo contigo…- Acercó la mano hacia mí, retrocedí un par de pasos, me di media vuelta, era mejor que subiera al metro, al menos ahí habría más gente que donde estaba. Me agarraron por la espalda abrazándome como si me conocieran para no levantar sospechas si alguien veía y me empujaron nuevamente rumbo a la esquina.
-De verdad no traigo dinero, sólo estab…- Me empujaron contra la pared, el chico más alto me golpeó en el estómago sofocándome por completo; el otro me sujetó por la chamarra para que no me cayera. Se reían maliciosamente viendo mi expresión mezcla de dolor y miedo. DE nuevo estaba contra la pared, su brazo presionando mi cuello no me dejaba respirar bien.
-Mmm… lo veas por donde lo veas, no parece un chico, no crees?- Le decía el que me sujetaba al otro.
-Mmm… Tendremos que asegurarnos entonces…- Me quitó la chamarra con facilidad aunque me resistí lo más que pude.
-Vaya, vaya… parece que después de todo no nos iremos con las manos vacías…- Por el tono del timbre supe de inmediato que era Tomo-chan. Aunque no quería, mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. Mi teléfono sonaba en el bolsillo de mi pantalón mientras él se ponía mi chamarra.
-¿Tomo-chan?…- Decía el chico alto al ver la pantalla.
-Me pregunto si tu novia es más bonita que tú…- El sonido se detuvo cuando apagó el celular para meterlo en su bolsillo.
-Por supuesto que debe serlo… los idiotas como él siempre consiguen a las mejores chicas…- No entendí por qué se enojó así de repente. Comenzó a golpearme con fuerza y al final me mandó al piso de un puñetazo en la cara.
-¡Hey!- Escuché que alguien se acercaba corriendo.
-¡No te metas en lo que no te importa!- El chico alto terminó en el piso de un solo golpe a pesar de ser muchos más alto y corpulento. El otro sacó una navaja del bolsillo y se le acercó amenazante pero el chico no retrocedió, esquivó el navajazo y le lanzó un puñetazo justo en la boca del estómago que hizo retroceder un poco al atacante; el chico alto se puso de pie y trató de golpearlo por la espalda.
-¡Cui…dado!- Le dije lo más alto que pude, justo a tiempo para que reaccionara. El chico con la navaja trató de aprovechar la situación pero lo tomó del brazo y usando la misma fuerza de su impulso le dobló el brazo aplicándole una especie de llave que lo obligó a soltar el arma mientras gritaba del dolor. El otro chico pasó corriendo para escaparse, cuando intentaba levantarme me aventó con fuerza para quitarme de su camino.
Cuando volví a abrir los ojos percibí un olor agradable mezclado con una sensación cálida que me hacía sentir seguro…
-Lav…vanda…- Sí, ese era el olor que flotaba a mi alrededor.
-¿Eh? ¿Estás despierto?…- Esa voz… la recordaba de alguna parte… Sentí mi cuerpo extraño… la tenue luz que me rodeaba se desvaneció en pocos segundos.
La suave melodía de los violines me hacía sentir tranquilo, a través de mis ojos entreabiertos vi una luz amarillenta colgada del techo semejante a una esfera navideña brillando en medio de la oscuridad. Me sentí mareado… cerré nuevamente los ojos seguro de que aún seguía soñando y que debía despertar. Algo se sentía realmente agradable… fresco… en mi cabeza… nuevamente aquel olor a lavanda trajo a mi mente los recuerdos del mejor verano de mi vida… Dolía… De pronto todo el cuerpo me dolía… Volví a abrir los ojos asustado al recordar lo que había pasado camino a casa… ¿Dónde estaba? ¿Por qué estaba aquí? Eran sólo dos de las muchas preguntas que flotaban en mi mente atropellándose unas a otras.
-Tranquilo… tranquilo…- Al principio no lograba enfocar el rostro al que le pertenecía aquella suave voz… poco a poco su imagen se fue volviendo nítida. Sus ojos me miraban llenos de sincera preocupación… Volví a recostarme, todo me dolía… nuevamente me quedé dormido mientras me perdía en aquellos labios rojos que parecían decirme “descansa”
Tenía frío… no podía ver más allá de mi nariz pero aún así corría… algo realmente aterrador venía tras de mí! Debía escapar pero cada ves había más obstáculos en mi camino que me hacían tropezar constantemente y caer… estaba cada vez más cerca… podía escuchar su respiración en mi nuca…
-¡¡¡Detente!!!- Le grité con todas mis fuerzas cuando sentí que cerraba sus garras alrededor de mi cuello.
-Tranquilo… fue una pesadilla… ya pasó…- Me susurraba lentamente al oído abrazándome. Podía sentir las gotas de sudor sobre mi cuerpo, respiraba trabajosamente con el corazón latiéndome fuera de control por el pánico. Su mano acariciaba mi cabello a la vez que su voz seguía sonando en mi cabeza. Era una pesadilla… sólo era un mal sueño… el miedo se fue dejando tras de sí un río de lágrimas que fluía silencioso. De pronto aquellas manos me sujetaron con fuerza haciéndome sentir protegido… como respondiendo a un llamado que yo no podía escuchar, mis manos aferraban con fuerza aquel cuerpo que me envolvía en su calidez.
La luz del sol que se colaba a través de las oscuras y gruesas cortinas del ventanal que tenía frente a  mí me dio de pronto en la cara obligándome a despertar. Lo primero que noté fue la tibieza de su mano sobre la mía y el contacto  de su cabeza apoyada en mi costado izquierdo. Los rasgos delicados de su rostro se veían aún más hermosos a la luz del día… nuevamente me encontré a mí mismo embrujado por su boca… ¿Qué estaba pensando? Sacudí un poco la cabeza para sacarme las ideas absurdas y descabelladas que me revoloteaban dentro. Desvíe la mirada hacia otro lado. El reloj sobre el escritorio marcaba las diez de la mañana… Había pasado la noche fuera de casa, Tomo-chan debía estar muerto de la preocupación… Tomo-chan debía estar buscándome… Tomo-chan… de pronto salió de mi cabeza cuando mis ojos se toparon con los suyos.
-Buenos días…- Su voz adormilada recalcaba su apariencia angelical… mi mano se sintió fría… vacía… cuando la soltó para frotarse los ojos, se incorporó y se estiró mientras hacía ruiditos chistoso; no supe por qué, pero no podía quitarle los ojos de encima. -¿Te sientes mejor?- Me dijo dulcemente mientras me sorprendía al colocar su mano sobre mi frente… sólo atiné asentir tímida y torpemente con la cabeza agachándome para esquivar su mirada al sentir que me miraba, tratando de ocultar que me sonrojaba. –Espero que no te moleste… si te hubieras quedado con tu playera te hubiera hecho daño, estaba demasiado húmeda por el sudor, lo bueno es que la fiebre ya te bajó…- Hasta que lo mencionó me di cuenta de que la que llevaba no era mi playera, empezando porque ésta era de manga larga. Se levantó y sacó algunas cosas del closet, mismas que dejó a mis pies sobre la cama. –Si quieres puedes tomar un baño, las toallas están en la puerta izquierda… ¿Tienes hambre?… Yo sí, iré a preparar el desayuno…- Su sonrisa fue lo último que vi antes de que cerrara la puerta. Sentía todo mi cuerpo adolorido, así que el agua de a regadera me hizo sentir mucho mejor.
-Perdón por las molestias… y gracias por cuidar de mí…-
-Ah, no te preocupes por eso… vamos, siéntate, debes estar hambriento, verdad?…- Su rostro sin duda se iluminaba con sólo una de sus sonrisas. -¿Cómo te llamas?- Preguntaba en su habitual tono dulce y bajito.
-Kouji… Seto Kouji…-
Traté de irme a casa convencido de que ya estaba bien y porque no debía estar más tiempo con él, pero mi cuerpo me traicionó y al final terminé nuevamente en sus brazos, perdido en esos ojos, tentado por esos labios…
-Será mejor que te vayas a recostar, ya que estés mejor te llevaré a casa, de acuerdo?… Así que no te sobreesfuerces  y mejor descansa.- Salió de la habitación dejándome en medio del silencio con mis pensamientos y los locos latidos de mi corazón que parecían nunca irse a detener.
De pronto comencé a escuchar una hermosa melodía… Las notas a veces dulces a veces melancólicas del piano inundaban cada célula de mi cuerpo llenando hasta el más olvidado rincón con extrañas emociones. La canción no me resultaba para nada conocida… ¿acaso era él quien tocaba?… La necesidad de saber fue más fuerte que el dolor que sentía… Caminé lentamente siguiendo aquel sonido que cada vez se escuchaba más fuerte. Al fondo del pasillo alcancé a ver una puerta entreabierta… de pie desde ahí sujetándome del marco de la puerta lo vi… la música fluía como agua a través de sus manos mientras su cuerpo se volvía uno con cada nota… Se sobresaltó un poco cuando me vio pero continuó tocando.
A medida que transcurrían las horas entendí muchas cosas sobre él… que vivía solo desde hacía algún tiempo… que aunque no lo pareciera, era mayor que yo… que probablemente su familia era adinerada… también me di cuenta de que no estaba acostumbrado a tener compañía aún cuando no le gustaba estar sólo. Entre más lo conocía, más me gustaba… había algo en él que lo hacía parecer misteriosamente encantador.
Mientras comíamos nuestra conversación giró en torno a la música y la comida… me sorprendió escuchar que aquella canción que tocaba había sido composición suya… Lavaba los platos preguntando cómo me sentía, y si bien aún no me sentía del todo bien, estaba mucho mejor que en la mañana, aún así debía volver a casa… algo me decía que si esto continuaba, ya no iba a querer irme nunca.
-Ah ya veo… entonces será mejor que te lleve a casa ahora, verdad? Deben estar preocupados y buscándote… me refiero a tu familia…- Me dio la ligera impresión de que sonaba triste, ¿acaso era por mí?
-No, creo… también vivo solo… probablemente los únicos que lo hagan sean mis amigos o mi manager…-
Aunque insistí en que no era necesario, él se negó a que viajáramos en metro pues le preocupaban mis heridas, así que subimos a un taxi. Pasaron quince o veinte minutos cuando llegamos a mi edificio. Me ayudó a subir las escaleras, lo cual nos tomó más tiempo del habitual pues todavía me sentía un poco débil y adolorido.
-Bueno… si n o necesitas nada más, será mejor que me vaya…- Me dijo tras ayudarme a abrir la puerta y darme la bolsa de papel con mis cosas.
-Etto… si no tienes nada más que hacer… ¿por qué no te quedas un rato?…- No entendía muy bien lo que me estaba pasando, pero al ver que estaba a punto de despedirse, un miedo inexplicable se apoderó de mí, ordenándole a mi cuerpo que lo retuviera un poco más… sabía que si se iba tal vez jamás volvería a verlo…
-¿Estás seguro?… Entonces me quedaré un poco, me preocuparía que estuvieras solo si te vuelves a sentir mal…-
-Gracias… por preocuparte tanto por mí… Ahmm… sé que a estas alturas es una grosería de mi parte… pero aún no sé cómo te llamas…- Sabía que debía estar tan rojo como un jitomate y no me molestó que se riera… su risa eran tan hermosa como su sonrisa.
-Ah lo siento… supongo que olvidé presentarme… me llamo Ueda… Ueda Tatsuya…-
¿Cuánto tiempo pasó? Realmente no estoy seguro, estando con él mi percepción del tiempo se distorsionaba. La puerta de la entrada se abrió de repente. Tomo-chan y Shunji-kun aparecieron de la nada; al parecer le habían pedido a mi casera que les avisara si me veía llegar. Tomo-chan me miraba atónito e inmóvil desde la entrada.
-Seto, ¿estás bien?, ¿dónde estabas? Estábamos muy preocupados por ti…- Tomo-chan me veía con los ojos llorosos, incapaz de decir algo… cómo si no pudiera creer que yo estaba ahí.
-Chicos… lo siento… pasaron muchas cosas… pero ya estoy bien…- Sonreía como de costumbre porque ya no quería que estuvieran preocupados. Ueda estaba de pie en la cocina con la bandeja del té en las manos, como dudando de sí entrar a la sala o no. Al ver que le sonreía le regresó la sonrisa al rostro y entró, haciendo una educada reverencia al llegar a donde estábamos. Por primera vez desde que llegó vi reacción por parte de Tomo-chan… estaba enojado.
-¿Pero qué fue lo que pasó?… Debiste habernos llamado, al menos debiste contestar cuando te llamamos…-
-Lo siento… me asaltaron de camino a casa… él es Ueda… me salvó… no estaba en condiciones de volver a casa… lamento haberlos preocupado…-
-Fue mi culpa, debí…- Ni siquiera lo dejó terminar de hablar… Tomo-chan le dio un fuerte puñetazo en la mejilla y comenzó a gritonearle… Ueda estaña tan desconcertado como yo… supongo que Tomo-chan malentendió lo que Ueda trataba de decir… o tal vez sólo lo convirtió en un pretexto para golpearlo… ¿acaso estaba celoso? Cuando menos pensé ya lo arrastraba a la entrada diciéndole que se fuera y que no se me volviera a acercar… Al final perdí de vista a Ueda cuando Tomo-chan le cerró la puerta en la cara. No sabía qué hacer, no parecía verdad lo que acababa de suceder…
-¡Tomo-chan! ¿Por qué hiciste eso? Él sólo…- Supongo que me levanté demasiado rápido, el dolor me dobló y de no ser por Shunji, hubiera terminado en el piso.
-¿Por qué lo hice? ¡Kou-cha, mírate! ¡No puedo perdonarlo si por su culpa estás así! ¡No soporto la idea de perderte!- Tomo-chan nunca me había hablado de esa manera, aunque parecía intentar retenerlas apretando los puños con todas sus fuerzas, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Un incómodo silencio se apoderó de la habitación.
-¡Tomo-chan! ¡Eres un tonto! Tienes razón… Sí es su culpa que esté así… ¡Si él no me hubiera ayudado no quiero ni imaginar qué me hubieran hecho!… Peleó contra ellos, aún cuando estaban armados; me cargó hasta su casa y no durmió ni se separó de mí durante toda la noche; cuidó de mí toda la mañana y estaba aquí preocupándose por mí para que no estuviera solo hasta que ustedes llegaran… ¿Cómo pudiste decirle todo eso?- De pronto me descubrí a mí mismo enojado… estaba enojado con Tomo, sí… pero también estaba enojado conmigo por no haber evitado que lo tratara así… Ueda… No podía dejarlo ir así… no quería dejarlo ir así… simplemente no quería que se fuera…
Salí corriendo del departamento para total sorpresa de  Tomo y Shunji… el dolor se volvía más insoportable a medida que bajaba; por más que me asomaba, no lograba verlo escaleras abajo. De pronto escuché la voz de Tomo llamándome desde arriba… no, tenía que encontrar a Ueda. Seguí bajando, presionando con fuerza mi mano por debajo de mis costillas… ¡Ahí estaba! Bajando el último recodo antes de llegar a la calle.
-¡Ueda!- Lo llamé con todas mis fuerzas. Se paró de inmediato y volteó hacia arriba. Al verme se dio media vuelta y comenzó a subir de regreso. Mi corazón comenzó a acelerarse cuando lo vi de pie en el descanso a escasos metro de mí.
-Seto… ¿Qué haces?… Deberías estar descansando…- Corrió los últimos escalones hasta alcanzarme, rodeándome con el brazo para servirme de apoyo al ver que me sujetaba del pasamanos. Sentir nuevamente ese olor a lavanda envolviéndome junto con la calidez de su cuerpo, provocó algo extraño dentro de mí… y entonces entendí que quería quedarme así, con ese sentimiento inundándome de pies a cabeza… -¿Seto…?- Lo abracé fuerte, no me sentía triste aún así las lágrimas no se detenía… -¿Seto? ¿Qué tienes? ¿Qué te duele?…- Sonaba angustiado tratando de separarme de él para ver mi rostro mientras yo me aferraba a él para ocultarlo en su hombro… Supongo que finalmente entendió todo, porque sólo me abrazó con fuerza.
-Kou-chan…- Escuché la voz de Tomo más lejana que nunca. -… ya entiendo…- No podía mirarlo… no quería mirarlo… porque sonaba como si estuviera a punto de llorar. Lo escuché pasar corriendo a mi lado; no quería que se fuera así… pero al sentir que me estrechaba más entre sus brazos, entendí que Ueda no iba a dejarme ir… así que olvidé la idea de ir tras él.
-Ueda-san… ¿Puedes quedarte hoy con Seto?-
-Seguro… parece que tu amigo no estaba bien…-
-Seto… iré a buscar a Tomo… Te veo luego, ¿de acuerdo?… Llámame si necesitas algo, te dejé mi numero sobre la mesa…- Me limité a asentir a lo que Shunji decía. Me sentía culpable, pero no iba a cambiar de opinión. Mis lágrimas comenzaban a cesar, pero no quería que me soltara, así que permanecí abrazado a él por un momento más, sintiendo  sus dedos entre mi cabezo y su brazo en mi espalda.
-¿Estás mejor?- Su voz fue tan suave y dulce como la primera vez que lo vi. Puso sus manos en mis mejillas y secó los rastros de lágrimas que quedaban.
-Perdóname…-
-¿Por qué…?-
-Por ser tan egoísta después de todos los problemas que ya te he causado…- El sol comenzaba a ponerse llenando el cielo de un color rojizo que hacía su rostro aún más cálido.
-Uhmm…- Negó levemente mientras me sonreía; los tenues rayos del sol iluminaban su rostro…. Sus ojos me miraban llenos de ternura… sus mejillas se veían un poco sonrojadas y pude ver que el golpe que le había dado Tomo había sido más fuerte de lo que había pensado… puse mi mano en él para darle un poco de alivio… y sus labios, ahora me resultaban más tentadores que nunca… -Jamás me serías un problema Seto… y no me importa si quieres ser egoísta…-
-¿Entonces está bien si digo que no quiero perderte nunca?…- sentí cómo se encendían mis mejillas… agaché la mirada por miedo a cómo pudiera reaccionar ante mis palabras…. Inevitablemente aparté mi mano de su cara. Su silencio me asustaba. De pronto sentí que me rodeaba con sus brazos atrayéndome contra su cuerpo. Mientras apoyaba su rostro contra el mío me di cuenta de que ahora eran sus lágrimas las que fluían.
-Eso nunca va a pasar…- Susurró entrecortadamente en mi oído. Un escalofrío me recorrió la espalda… Debía haberlo puesto en un predicamento… él era demasiado amable y probablemente no sabía cómo rechazarme…
-Lo siento… olvida lo que dije… fue muy egoísta de mi parte…- Apoyé mis manos en su pecho para apartarme de él evitando mirarlo a los ojos. – …no debí agobiarte de esta manera después de todo lo que has hec…- En ese momento sujetó mis hombros con fuerza y ahogó mis palabras en un profundo beso…
-Eso nunca va a pasar… nunca vas a perderme Seto… porque nuestra historia apenas comienza…- Su voz se apagó en mis labios junto con los últimos rayos de Sol.
Nuevamente la luz de la mañana a través del espacio que abría el viento entre las pesadas cortinas del ventanal de su habitación me obligaba a despertar… Los finos destellos iluminaban su rostro acurrucado contra mi pecho… Su cuerpo se sentía tan cálido sobre mi piel… Aparté cuidadosamente el cabello de su rostro para no despertarlo… Y mientras yo me perdía en su encanto, esa sonrisa que tanto amaba me dio los buenos días por segunda vez…
Read more

Un Rayo de Luz. Cap 4 -Final-


UN RAYO DE LUZ
Fic x Cap
YamaChii
~ Bokura no machi de~
04-07-10


Capítulo 4: Iluminado por la luz de tus ojos.

.
El doctor volvió unos minutos después y al ver que la inflamación había bajado considerablemente, procedió a ponerme la férula en la nariz. Me tuve que quedar otro rato ahí acostado, para evitar que se cayera la venda de yeso por estar muy fresca. Miré el reloj que estaba en la pared de enfrente… ya había pasado casi media hora desde que habíamos llegado a la enfermería.
-Yamada, Yabu… problemas!!!- Yuto entró de súbito, ni siquiera llamó a la puerta, con lo cual dedujimos que algo muy malo había pasado, pues siempre era muy educado.
-Qué pasa Yuto?- Yabu se paró para darle palmaditas en la espalda, venía muy agitado, probablemente había corrido.
-Chinen y Yuma… están peleando… en la sala de los NYC!…-
-Qué?!!!- Como por inercia me levanté de la cama, mis oídos no daban crédito a lo que estaba escuchando…
-Sí… Chinen vino a ver cómo estabas poco después de que se fueran de la sala de ensayos… El ambiente estaba un poco tenso ahí… De pronto Chinen nos miró a todos y nos dijo “Por qué actúan como si supieran lo qué le pasó?”, estaba enojado… y luego Hika-chan le dijo “Pues porque en cierto modo, todos, hasta tú, sabemos lo que pasó!” y Chinen se fue contra Hika-chan y lo tomó por el cuello de la chamarra, pero Hika no hizo por moverse y seguía mirándolo cómo cuando nos regaña… Y Takaki llegó y abrazó a Chinen por la espalda y le dijo “Por qué no puedes entender lo mucho que sufre Yama-chan por tu bien?…” y Chinen después de mirarlo como cachorrito regañado, salió corriendo rumbo acá…- Yuto siempre hablaba de bulto cuando se trataba de este tipo de cosas, y aunque usualmente me resultaba gracioso, esta vez no podía reír… -Nos quedamos todos callados cuando se fue… no sabíamos qué hacer, Inoo y Hika dijeron que sería mejor que siguiéramos ensayando para no meternos en más problemas… los demás accedieron de buena gana, pero entonces Daiki-kun y yo fuimos tras Chinen porque estábamos demasiado preocupados para recordar los pasos de la coreografía…- A pesar de lo mucho que dijo, hablaba tan rápido que no tardó más que un par de minutos en decirnos todos… cuando estaba nervioso hablaba demasiado y a gran velocidad.
-Encontraron a Chinen?- Yabu no le tenía paciencia a Yuto en estos casos, porque contaba con demasiados detalles las cosas…
-Sí… no hizo por detenerse cuando le hablamos, Daiki lo tomó de la mano cuando le preguntó qué tenía, pero Chinen se zafó… estaba llorando, pero no parecía triste… sino más bien decepcionado o molesto… Dijo que tenía que ir a hablar con Yuma… se fue de regreso por donde nosotros veníamos y nos dejó ahí parados a medio pasillo… En eso vimos que el doctor entraba a la enfermería… así que volvimos al salón…- Yabu y yo nos volteamos a ver pensando exactamente lo mismo.
-Podría ser que… nos escuchó?…- Yo no me atrevía a decirlo… la sola posibilidad hizo que se me fuera la sangre del cuerpo… no podía ser!
-Pero eso no fue lo malo…- Yuto nos interrumpió de pronto…
-Entonces por qué no lo dices de una vez?!- Yabu estaba desesperado así que terminó por tomarlo por los hombros y lanzarle una mirada de reprensión.
-Es que luego Kento y Fuma vinieron corriendo a la sala de los JUMP… Chinen fue a buscar a Yuma a la sala de los juniors, pero como lo notaron actuando extraño vinieron a decirnos… al parecer iban rumbo a la sala de los NYC… por lo que dijeron, Chinen llevaba casi arrastrando a Yuma… lo bueno es que el sensei no estaba en ese momento porque de ser así…- Yuto siguió hablando pero yo ya no podía prestarle atención, mi cabeza estaba trabajando aún más rápido de lo que él hablaba… Sí… definitivamente Chinen lo había escuchado todo… y definitivamente debía estar molesto… y era seguro que terminaría reclamándole a Yuma lo que había hecho… y si eso pasaba, Yuma podía hacerle daño…
No lo pensé dos veces… me levanté y medio me puse los zapatos para salir corriendo de ahí… tenía que encontrarlos antes de que pasara algo.
-Yama-chan!!! A dónde vas?! Te vas a lastimar!!!- Me sabía mal ignorar así a Yabu después de lo preocupado que había estado por mí… pero Chinen era lo más importante para mí.
Corrí por el pasillo, pasando de largo nuestra sala de ensayos subí las escaleras y di vuelta para tomar el pasillo que llevaba hasta la sala de los NYC…
-Yamada-kun!- Kento se sorprendió un poco al verme llegar… solo. Fuma, Hikaru y Daiki estaban también en el pasillo… Al parecer ninguno de ellos había querido entrar… Desde afuera no podía escucharse nada, sólo veía a Chinen de espaldas a mi mientras hablaba con Yuma… Tomé el picaporte de la puerta… tenía miedo, estaba nervioso… pero debía armarme de valor.
-Yabu… Yuto…- Al parecer habían venido detrás de mí… Hikaru y Daiki fueron hacia ellos, Kento y Fuma se me quedaron viendo un momento y luego también se alejaron un poco rumbo a donde se habían quedado los demás…
Respiré hondo y abrí la puerta…
-… ¡accidente o no, debiste decírmelo! ¡Dijiste que éramos amigos, que podía confiar en ti! ¡¿Sabías de mis sentimientos y aún así lo hiciste?! ¡Eres horrible Yuma-kun! ¿Acaso todo este tiempo estuviste actuando de este modo mientras yo no me daba cuenta? ¿Estuviste tratando así de mal a Yama-chan todo este tiempo?… ¡Lo preguntaré sólo una vez más!… ¿Es verdad que te cae mal Yama-chan?- Yo nunca había visto así a Chinen… no había ni rastro del niño lindo e infantil que siempre solía ser, si bien ya lo había visto enojado y serio, en nada se comparaban con el tono de voz y el lenguaje corporal que tenía en este momento… no podía verle el rostro, pero aún así sabía qué tipo de expresión tenía mientras le decía aquello.
-¡Sí!… Me cae mal… siempre ha sido así y él lo sabe… pero entiende por qué lo hice… todo este tiempo tú has estado sintiéndote así, pensando sólo en él y él nunca ha correspondido tus sentimientos… ni siquiera se ha dado cuenta de ellos!… él único que siempre te ha amado de verdad he sido yo!!!- Yuma se acercó a Chinen y lo abrazó… Escucharlo confesarle su amor me hizo un corto circuito mental… un escalofrío helado me recorrió de pies a cabeza, no entendía lo que Yuma había dicho antes de eso… ya no entendía nada de lo que estaba pasando…
-¡No me toques!- Su voz me trajo de vuelta a la realidad… Chinen lo apartó de un empujón… Yuma estaba atónito… -¡A mí no me importa si Yama-chan corresponde mis sentimientos o no! ¡Yo sólo puedo amar a Yama-chan!-  Mi corazón latía como si estuviera a punto de explotar… ¿en verdad había escuchado bien?-
-Chinen… quédate conmigo!- Yuma se veía ahora patético ante mis ojos… pero al mismo tiempo lo admiré por haber tenido el valor de hacer algo que simplemente yo no podía… Seguía estúpidamente de pie en la entrada… no sabía qué hacer…
-Sí no puedes llevarte bien con la persona que más quiero… tú y yo simplemente no podemos ser amigos Yuma-kun…- Yuma lo sujetó bruscamente por el brazo para evitar que se fuera, la expresión de dolor que emitió Chinen hizo que mi cuerpo por fin saliera del estado en el que había estado.
-Yuma! Suéltalo!- Abrí la puerta de golpe y entré corriendo… pese a cómo me sintiera, no iba a permitir que le hiciera daño.
-Yama-chan!…-  Chinen me miraba entre aliviado y asombrado.
-No te metas Yamada! Acaso no fui lo suficientemente claro cuando te dije que no interfirieras?- Nuevamente me hablaba con aquel aire despectivo que tanto me molestaba.
-Yuma…- Chinen lo volteó a ver con una mirada fulminante… Yuma reparó en que había sido demasiado descuidado y había dejado caer su teatro de mentiras frente a Chinen…
-Sí… fuiste muy claro… pero yo nunca dije que me quedaría de brazos cruzados y mucho menos que te dejaría ponerle un dedo encima a Yuri!!!- De pronto perdí el control de mí mismo y lo golpeé con todas mis fuerzas en la cara… Perdió el equilibrio y se cayó… pero ni siquiera por ello soltó el brazo de Chinen y se lo llevó al piso con él. Ya me tenía harto, quería darle una paliza, aún cuando sabía que no debía hacerlo… además él también parecía estar de acuerdo en arreglar esto por las malas.
-Yamada! Yuma! Basta!…- Hikaru y Yuto me sujetaron por la espalda y me alejaron de él mientras Yabu y Kento hacían lo mismo con Yuma. Daiki ayudaba a Chinen a levantarse, pues en nuestro estúpido afán por ajustar cuentas me había olvidado de todo… me sentí culpable y apenado… no podía ni mirarlos a los ojos. Yuma se zafó de un jalón y salió completamente enojado, Kento y Fuma se disculparon por todo y se fueron detrás de él… después de todo, Yuma era parte de su grupo y sería complicado si tenían problemas entre ellos, había dicho Kento mientras se despedía de mí, y quien iba a entender eso mejor que yo, verdad?
Al ver a Chinen al borde de las lágrimas me sentí miserable… era mi culpa que tuviera esa expresión tan triste en su carita, no? Todos fueron a ver cómo estaba Chinen, pues pensaron que Yuma le había hecho algo y que por eso yo lo había golpeado… simplemente aproveché la oportunidad y la confusión para salir de ahí… tenía muchas cosas en que pensar.
Caminaba rumbo a la terraza cuando vi a uno de nuestros senpai de KAT-TUN hablando con alguien a quien no alcanzaba a ver porque la columna del vestíbulo lo tapaba… de pronto volteó hacia donde yo estaba, y pensando que tendría que fingirle una sonrisa como otras veces, me tomó por sorpresa aquella expresión de enfado, sino es que repulsión contra mí… Ahora lo veía venir…
-¡Oye! ¡Yamada!- Akanishi estaba con Yuma, ahora podía verlo de pie junto a la columna, y probablemente ya le había contado alguna de sus mentiras…
-¿Qué pasa senpai?- No debía mostrarle inseguridad ni miedo… por lo que sabía de él, se aprovechaba con facilidad de sentimientos como esos para amedrentar a las personas, incluso si sólo estaba bromeando… y yo no estaba para aguantarlo…
-¿Te parece correcto ir por ahí golpeando a tus kohai y compañeros de grupo?- Sin más ni más me empujó con ambas manos haciéndome retroceder un par de pasos para no caer…
-Supongo que debe ser peor que andar por aquí golpeando a chicos casi 10 años menores que tú, verdad?- Conocía perfectamente esa voz.
-Yokoyama-senpai…- Llegó y se interpuso entre nosotros, Maruyama-senpai y Yasuda-senpai venían con él, al parecer acaban de salir de ensayo.
-Yoko… será mejor que no te metas…- A Akanishi parecía no importarle estar en desventaja de número, pues seguía con su habitual actitud altanera.
-El que no debería meterse eres tú Akanishi-san…- Yokoyama-senpai le acababa de dejar en claro que no se rebajaría a su nivel y que no le parecía que se tomara aquellas confiancitas con él. -…Esto es cosa de los chicos… pero si te empeñas en interferir, no voy a quedarme de brazos cruzados si te metes con Yamada-kun… Si Nakayama-kun te tiene a ti para defenderlo… Yamada-kun nos tiene a todos nosotros y a sus amigos… me pregunto cuántas personas más estarán dispuestas a ponerse de tu lado y el suyo?…- le decía cínica pero educadamente mientras señalaba a Yuma con la mirada y el rostro. El resto de los Kanjani estaba ahí, guardando cierta distancia.
-Yama-chan!- Inoo y Takaki venían corriendo por el pasillo, Takaki estaba al teléfono, probablemente con Yabu, quien también estaría buscándome. Kento, Fuma y Yugo permanecían expectantes, pero sin intención alguna de meterse, pues también se consideraban mis amigos y Yuma no era conocido precisamente por llevarse bien con nadie que no fuera Kento o los HS7 WEST…
-¿Qué está pasando aquí?- Kamenashi-senpai venía acompañado de Yamashita-san.
-Kame…- La actitud de Akanishi-senpai cambió de inmediato.
-Hey… Kamenashi-kun… serías tan amable de explicarle a tu colega que no debe meterse en los pleitos entre los juniors…- La sonrisa amable de Yokoyama-senpai y el tono de voz en que le decía aquello hicieron que Kamenashi entendiera al momento lo que estaba pasando, pues después de ver mi rostro, de inmediato volteó a ver a Yuma y luego le lanzó una mirada furiosa a Akanishi-senpai.
-Yamada!- Yuto venía corriendo seguido de Hikaru.
-Oh! Yuto-kun!- Tan pronto lo vio, Kamenashi-senpai fue a saludarlo tan afectuosamente como hacía siempre. Luego se giró hacia donde yo estaba. –Yamada-kun… escuché que habías tenido un accidente hace un rato… estás mejor? Parece doloroso para haber sido una simple caída…- le lanzó una mirada severa a Akanishi-senpai… -Será mejor que te cuides, no debes dejar que empeoré, de acuerdo?- Me dio una suave palmadita en el hombro al tiempo que me sonreía… -Yuto-kun, vengan a visitarme pronto, va? Les prepararé curry con arroz… Yokoyama… otsukaresama deshita…- Se despidió haciendo una educada reverencia… -Jin, nos vamos… tenemos entrevista, Ueda, Maru y Junno ya nos están esperando en la camioneta…- El modo en que se lo dijo fue completamente al tono en que se despidió de nosotros… Una vez que se vio solo, Yuma se alejó yendo detrás de su protector…
-Senpai… gracias… pero no tenías que hacerlo… Akanishi-senpai no es de los que dejan las cosas así, no quiero causarte problemas con él senpai…- Me preocupaba lo que había pasado… Tanto Kamenashi-senpai, como Yamashita-senpai y Akanishi-senpai, eran de los Johnnys consentidos de la agencia, no quería que eso le causara problemas a nadie…
-Naaaah! No te preocupes por él… dice más de lo que hace… además, no haría nada que hiciera enojar a Kamenashi y a Yamapi…- Yokoyama-senpai había vuelto a sonreír y hacer el tonto como siempre.
-Además… no dejaríamos que se meta con nuestro querido Yama-chan~! Yoko y Ryo-chan no nos lo perdonarían… ne?- Agregaba Maruyama-senpai mientras se acercaban a donde estábamos.
-Ves… no te preocupes… además si Akanishi quiere problemas, siempre puede vérselas conmigo… o con Koichi…- Subaru-san se acercó y me dio un golpecito en el hombro, sus palabras escondían algún tipo de burla de la cual no estaba yo muy seguro pero que preferí omitir suponiendo que lo decía porque Domoto-san era cómo el papá de los KAT-TUN.
-Y por si eso no fuera poco… tus amigos tampoco te dejarían solo…- Cuando miré hacía donde Yokoyama-senpai apuntaba discretamente, los JUMP estaban ahí… incluso Kento y el resto de los BIShadow seguían ahí junto con otros juniors.
-Chicos…- Sentía que se me iban a salir las lágrimas… estaba demasiado feliz…  De pronto me di cuenta de que ni Chinen ni Daiki estaban con ellos… y aunque al principio me sentí un poco mal, al final me alivió que al menos no estarías solo…
-Bueno… será mejor que nos vayamos a casa… estamos muertos… Si necesitas algo sólo llámame, de acuerdo?- Nishikido senpai se paró junto a mí y me dio un empujoncito… sus muestras de cariño siempre eran un poco bruscas, pero no me molestaban.
-Sip… gracias…- Me despedí de ellos con una sonrisa mientras les decía adiós con la mano.
-Yamada… estás bien?- Yabu corrió hacía mi para revisar la férula… incluso yo lo había notado… se había movido de lugar y la sangre había empapado las gasas con algodón que me había puesto el doctor dentro de la nariz. –Será mejor que volvamos a la enfermería… Chicos! Será mejor que todos regresen a sus actividades…- A Yabu le preocupaba mi nariz y que alguno de los sensei se enterara… como ya le había causado muchos problemas, decidí sólo hacer lo que me decía y me fui con él de regreso a la enfermería.
-Yamada! Qué pasó?- En el pasillo nos encontramos a Keito… al ver la sangre en las gasas también se preocupó.
-Nada… fue mi culpa por haber corrido… estaré bien…- Sonreí como siempre y seguimos caminando…
-No es nada grave… sólo procura no forzar demasiado la mano por un par de días…- Dentro, el doctor hablaba con alguien.
-Sí… entiendo…- Esa voz sólo le pertenecía a una persona.
-Será mejor que no lo dejen levantar cosas pesadas ni apoyarse sobre esa mano, de acuerdo…- Alguien más estaba con ellos.
-Sí doctor… le explicaré a los demás y le diré también al sensei de baile…- No me extrañó en lo más mínimo que fuera Daika quien estuviera contigo.
-Ok… listo… ya pueden irse chicos…-
-Gracias Takeda-sensei…- Por tu vocecita sabía que habías llorado… Segundos después por fin los ví… Tu mano derecha estaba vendada hasta la muñeca… me sentí culpable… probablemente había sucedido cuando Yuma te tumbó o mientras peleábamos.
-Yamada-kun! Qué te pasó? Te dije que no hicieras movimientos bruscos…- El doctor seguía regañándome mientras me revisaba y me sentaba en la cama donde segundos  antes estabas tú. Escuché que la puerta se abría mientras me quitaba la férula, el dolor cuando me quitó las gasas opacó el sonido cuando la cerraron a su paso.
Me quedé en silencio mientras el doctor hacía su trabajo… me sentía mal por hacerlo trabajar doble por mi culpa…
-Será mejor que te quedes aquí hasta que la férula se seque… de acuerdo?… Oh, cierto!, Yabu-kun… Ikeda-san estaba buscándote, no se oía muy contento…- Que nuestro manager estuviera buscando a nuestro líder, sólo podía significar que se había enterado de lo que había pasado…
-De acuerdo… Yama-chan, será mejor que descanses, si no alcanzo a volver, pídele a alguno de los chicos que te acompañe a casa, ok?- Yabu salió de la habitación acompañado del doctor… no alcancé a oír lo que le decía, pero preferí ignorar todo por un rato… saqué los audífonos del bolsillo de mi pantalón y me quedé escuchando música por más de una hora… el doctor había estado en su escritorio leyendo y firmando algunos papeles… Comenzaba a morir de aburrimiento cuando por fin el doctor se acercó a mi, apagué la música pues apenas si escuchaba lo que me decía.
-…secó… ya puedes irte… será mejor que tengas más cuidado…- reafirmó la venda de yeso con un poco de cinta micropre y regresó a su escritorio…
-Gracias doctor… y perdón por las molestias…- Me puse los zapatos y salí de la habitación. Una vez fuera me estiré un poco… me sentía un poco adormilado… de tanto estar sin hacer nada me había empezado a dar sueño.
-Yama-chan…- Tu voz parecía más un susurro… me tomaste por sorpresa… cuando volteé, te vi sentadito en cuclillas fuera de la enfermería…
-Chii-chan! Qué haces? Estuviste ahí todo el rato?- Apenas si daba crédito a lo que veía…
-Un… estaba esperándote…- Te levantaste con cuidado para no lastimarte… la mochila te estorbaba un poco así que te di la mano para ayudarte…
Caminábamos de nuevo sin decir nada… casi todos se habían ido… era raro que alguien se quedara después de las 8pm en la agencia, sobre todo los juniors… tampoco me sorprendió que los chicos se hubieran ido ya… Mi mochila seguía donde la había dejado… guardé mis cosas tan rápido como pude… Continuabas parado cerca de mí sin decir nada… mirando al piso, aferrando con fuerza la correa de tu mochila que colgaba sobre tu pecho.
-Ahmm…Yama-chan…- Había un poco de timidez en tu voz.
-Que sucede Chii-chan…- Dejé lo que estaba haciendo y volteé hacía dónde estabas.
- Lo siento…- Si hablabas bajito no era debido a que te costara decir aquello, sino a que te aguantabas las ganas de llorar… -Por mi culpa pasaste por malos ratos… yo… Yama-chan…- Era raro que te costara encontrar las palabras indicadas, retorcías la correa entre tus dedos agachando la mirada. –Yama-chan… ¿me odias?… yo… entenderé si Yama-chan no quiere volver a hablarme… yo…- No soportaba ver tus lágrimas cayendo silenciosamente sobre tus manos mientras te esforzabas en disimular que llorabas… Simplemente no pude… y terminé tomándote entre mis brazos.
-No digas tonterías… nunca … sin importar lo que pudiera pasar… sin importar nada ni nadie… yo jamás podría odiarte Chinen…  porque… simplemente no podría vivir sin ti…- Te apreté con fuerza entre mis brazos… ya no tenía miedo de nada… lo único que me daba miedo era perderte… y ese miedo había desaparecido por completo…
-Yama-chan…- Apenas si pudiste pronunciar mi nombre… sentí como poco a poco tus brazos rodeaban mi cintura mientras continuabas llorando.
Ninguno de los dos dijo algo… simplemente las palabras no eran necesarias… Ese abrazo era capaz de decir con mayor claridad lo que había en nuestros corazones… Era la primera vez que nos abrazábamos de ese modo… pero aún así se sentía como si fuera algo tan habitual… era como si de algún modo nuestros cuerpos reconocieran que se pertenecían… podía sentir tu corazón latiendo más rápido de lo normal, del mismo modo en que seguramente podías sentir el mío…
-Yama-chan…- Aunque por fin habías dejado de llorar, tu voz seguía siendo apenas un hilito audible cerca de mi oído.
-¿Qué sucede Chinen…?- Me separé un poco para mirarte a los ojos… con el dorso de mi mano quité las lagrimitas que aún se empeñaban en decorar tu rostro.
-¿Podrías dejar de llamarme Chinen?…- Tú extraña petición me tomó por sorpresa… no entendía nada…
-Y entonces… ¿cómo debería llamarte?…-
-Antes lo hiciste… quiero que me sigas llamando así…- Ese puchero en tu carita me obligó a pensar en todo lo que había dicho con respecto a ti durante el día… De pronto la respuesta vino a mí al mirarme dentro de tus ojos que me miraban suplicantes…
-¿Yuri…?- Sí, mientras discutía con Yuma  te había llamado por primera vez por tu nombre… -¿Quieres que te llame por tu nombre?… – Era extraño, no estaba acostumbrado, pero que me lo pidieras me hacía feliz.
-Un…- Asentiste con una tímida sonrisa. -Quiero que Yama-chan me llame por mi nombre…- Tu sonrisita pícara me decía que había alguna razón detrás de aquello.
-¿Y porque Chii-chan…- Ese gesto de desaprobación me hizo corregir lo que decía. -…Yuri-chan quiere que lo llame por su nombre?- Ahora tenía aún más curiosidad.
-Porque quiero que Yama-chan me llame de un modo diferente a los demás… quiero ser especial para Yama-chan… porque Yama-chan es el más especial para mí…- Me tomaste completamente por sorpresa… jamás me hubiera esperado que en cuanto terminaras de decir eso me besarías… -Yama-chan… me gustas…- Susurraste en mi oído mientras te abrazabas a mí por el cuello. Sentía que moriría de felicidad en ése sólo momento.
-Yuri…- Ahora era yo quien te abrazaba… Acariciando tu rostro con mi mejilla. –Te quiero… siempre te he querido…- Por fin te lo había dicho… lo que había estado ocultando todos estos años… Por fin había llegado a ti… Tus ojos brillaban con una luz que nunca antes había visto… mirándome a mí… sólo a mí… sonreías de un modo tan puro… tan inocente… no podía dejar de ver tus labios… así que simplemente hice caso a lo que dictaba mi corazón y me incliné un poco para besarlos… Tus manos jugaban con mi cabello mientras te atraía suavemente contra mí… Un beso mágico que se prolongó hasta que la luz anaranjada del atardecer desapareció de la ventana… pero en mi mundo ya no era necesaria ninguna otra luz… ahora estabas a mi lado… y eras todo lo que necesitaba.
.

.
“¿Hacía cuánto que nos conocíamos?…
No es que no lo recordara, ¿sabes?…
Sino más bien que, en el momento en el que nuestros labios se encontraron por vez primera… nuestros corazones descubrieron que siempre habían estado juntos…”
Read more